miércoles, diciembre 30, 2009

2009

Yo siempre he tenido la intuición de que los años en realidad empiezan al finalizar el verano. Supongo que debe ser un eco de la infancia y reconozco que sería totalmente arbitrario, pero a fin de cuentas el 31 de diciembre también lo es, ni tan solo coincide con el día más corto del año (o más largo, en el hemisferio sur). Pero seguiré la costumbre y haré un pequeño resumen del año que termina. Pinchen las fotos si les apetece ampliarlas.
En 2009 publiqué las fotos de estrellas junto al Teide, y fotografié la rotación de la tierra. Y la víbora, la única serpiente realmente venenosa que hay en la península, a la que hace tiempo que deseaba (aunque admito que la foto es mejorable).

Pude contemplar el nacimiento de la libélula emperador y las sequoias en el Yosemite.

También estuve en el Golden Gate en San Francisco, la vi cópula de las lagartijas (sin por ello tener la extraña experiencia del adivino Tiresias)...

... y las cabras monteses en Sierra Nevada, la Vía Láctea en el desierto de Atacama y sobre las lápidas de un cementerio remoto...

.. fotografié tormentas de verano en el alto Aragón, la luz zodiacal en Chile...

y elusivo rayo verde, que al final no vieron los protagonistas de la novela de Verne. También el reflejo de las estrellas en un ibón pirenaico..

... y me extasié con el cielo repentinamente abierto sobre los Moais en la Isla de Pascua. La NASA publicó mi foto de la luz zodical, di una conferencia en el IEC que yo creo que fue exitosa, un curso de fotografía de naturaleza y he publicado varias cosas. También escribí mi decálogo de ética fotografica: el cuervo estaba realmente allí.

Para el 2010 tengo algunos proyectos, entre ellos un curso de fotografía de paisaje astronómico, que daremos Jordi Busqué y yo. Además de continuar con este extraño blog, que en este momento está en la posición 618 de los blogs en castellano, en Wikio. No está nada mal para ser que aquí se habla de temas como el prepucio de Cristo o se propone como deberes demostrar la existencia del Mazinger Z con el argumento de San Anselmo.

Esta entrada está programada, yo ahora estoy fotografiando estrellas, o (lo más probable) si hace mal tiempo, cerca del fuego conversando. Un abrazo a todos y feliz 2010.

domingo, diciembre 27, 2009

Sobre las conversiones

Mi inseperada conversión a la fe de Apple (la verdadera) ha causado una modesta conmoción en la blogosfera.

Yo no se si ustedes vieron "La invasión de los ultracuerpos", en la que unas crisálidas alienígenas invadían el planeta, apoderándose de los cuerpos y las almas de los ciudadanos, que no obstante seguían en apariencia iguales... incluso me parece recordar que seguían votando cada uno a su partido, pero estaban totalmente incapacitados para el amor. Pues bien, después de pasar innumerables peligros, en la escena final la chica se duerme y los invasores la vacían por dentro y la transforman en un extraterrestre, pero en el último momento, cuando todavía conserva un rastro de alma humana, le dice al chico "de verdad que no duele, déjate llevar".

Así estoy yo en este momento, todavía necesitado del PC, en parte a causa de mi proletaria conciencia de clase, pero ya con un paso en la elevada esfera del Mac, que es propia de artistas, músicos y de la gauche divine en general (¿existe todavía?). Con la mano de la derecha escribo en mi celestial iMac, mientras que con la de la izquierda estoy desinstalando el maldito antivirus McAfee que venía en el disco de recuperación de mi netbook (y que a la hora de la verdad no sirve para nada más que para pasarse el día reclamando perrumente una tras otra actualización). Por cierto, ayer me dijo un cantante de rap que la tercera guerra mundial será entre los partidarios de la manzana y los del windows (¿linux será neutral?)

Esto me recuerda el caso de mi amiga M., muy católica, que cree que en algún momento yo me voy a convertir, mientras que yo por mi parte juego no a pervertirla (¡sería incapaz de semejante maldad!) pero si a desconvertirla. Si nos vemos por la calle le pregunto si el nacimiento del Hijo ya estaba previsto por el Padre en el momento de la creación o en que párrafos bíblicos se sustenta la existencia del Espíritu Santo, mientras que ella, sin dejar de responderme con una precisión de apologeta consumado, insiste en invitarme a unos ejercicios espirituales laicos. Todo ello en medio de una alegre cordialidad que de algún modo demuestra que la amistad y el sentido común pueden ser más fuertes que las doctrinas. Más en estos tiempos cuando la fe de occidente en realidad es el consumismo.

Son varios los que insisten en que yo voy a convertirme al catolicismo el día menos pensado, como en tiempos de mi primera comunión. Yo creo que la fe no es una virtud si no más bien una flaqueza del espíritu, y necesito evidencias tangibles, como el primer José Arcadio Buendía que le exigía al padre Nicanor el daguerrotipo de Dios. Solamente creo en la medida que voy viendo, y si presencio un milagro verdadero no duden que me convertiré.

(Esta entrada está programada y ahora mismo yo no estoy aquí, pero dejen sus comentarios y serán atendidos).

martes, diciembre 22, 2009

1998, Portoroz, Slovenia

Fue en el 98, en Portoroz (Slovenia), después de la guerra en Croacia y Bosnia pero antes del conflicto en Kosovo y de los bombardeos de la OTAN en Belgrado, en el 99. Aunque he tenido que consultarlo porque los acontecimientos se me amontonan en la memoria.

Era una noche lluviosa, los callejones empedrados de Portoroz reflejaban la luz de las farolas y me recordaron algunas calles del lugar donde yo nací. Sin trípode y con película de ISO100, la foto no era fácil. Me apoyé contra la pared y sin respirar disparé con el viejo 28 abierto completamente. Después entramos en un pequeño bar donde había una animada conversación y una competición de dardos. Yo no había jugado nunca a los dardos pero nos invitaron a participar y mi amigo alemán y yo no hicimos muy mal papel. Después de la partida tomamos unas cervezas más con la gente de allí y terminamos por entrar de lleno en la conversación, que como no podía ser de otra manera fue sobre la guerra.

De repente, uno de los ocupantes de la mesa vecina, un hombre corpulento, me tomó por la mano y casi por la fuerza me sacó del local y me llevó unos metros más allá, al paseo desde donde se dominaba toda la bahía. A mi me asustó ese extraño rapto, y además volvía a llover y de vez en cuando un rayo iluminaba el cielo. Con su mano izquierda señaló al horizonte y dijo en inglés chapurreado pero perfectamente inteligible, incluso aunque no hubiese hablado de tan grande como era su emoción, "¿Ves? Todo eso es mi patria, y allí, al otro lado, están los croatas, que son gente violenta y sin civilizar". Agitaba los brazos y entonces me di cuenta de que era manco. Regresamos al bar y aquella noche la discusión fue muy larga y complicada, a pesar de que a la mañana siguiente todos teníamos que trabajar.

lunes, diciembre 21, 2009

Mont signus, de noche

Este fin de semana parece ser que ha sido el más frío en los últimos nosecuantos años (es asombroso el amor que nuestra época tiene en la estadística), y yo, en lugar de estar en casa rindiendo el debido culto a mi iMac, me fui a lo alto de una montaña a hacer fotos de estrellas. Al aparcar el coche, el termómetro marcaba -7, y me quedé bastante contrariado al ver que ahora hay que andar un rato para subir a la cima (y arriba hacía todavía mucho más frío a causa del viento). No es una gran distancia, pero de noche, con esa temperatura y cargado con parte del equipo, pues me pareció un fastidio (y la angustia de que al regresar el coche haya sido forzado y falte la otra mitad del equipo). Pero al poco de empezar a andar entré en calor y terminó por gustarme el paseo. Al llegar a la cima, comprobé con desagrado lo que ya sabía: el cielo en Cataluña (y en casi toda España) está completamente putrefacto de luz y aquí no hay foto de paisaje astronómico que valga.

Esta montaña, que es muy concurrida, era llamada Mont Signus (monte señal) en tiempos de los romanos. Lo que se ve al fondo es el mar y según un amigo que es muy versado en asuntos de náutica, era utilizado por los navegantes para determinar aproximadamente su posición. El problema es que a pesar de que el mar está relativamente cerca, hoy en día pocas veces la atmósfera tiene la transparencia suficiente como para que sea visible.

Donde está hecha la foto, justo a mi espalda, hay una pequeña casa que antes era habitada por el operador de la estación meteorológica. Viendo la lucecita de la casa frente al cielo estrellado, pensé en fotografiar Una casa entre las estrellas. Las fotos primero se piensan y después se encuentra el lugar donde hacerlas.. pasaron muchos años hasta que tuve una cámara que lo permitiera, y después me di cuenta de que me faltaba el cielo. Finalmente pude materializar la imagen que tenía en la cabeza estando en Chile.

sábado, diciembre 19, 2009

Bailando junto al faro del fin del mundo

Fui (digamos) al fin del mundo pensando que allí el cielo estaría libre de contaminación luminosa y podría observarse un importante fenómeno celeste. No había contado con el faro, y estaba tratando de decidir si aquella luz giratoria me gustaba o no (decidí que no), cuando una pareja llegó en coche. Empezaron a andar hacia el mirador cogidos de la mano y yo me acordé de Cartier Bresson y noté que se aproximaba el instante decisivo. Tenía la cámara montada en el trípode y encuadrada para fotografiar el faro, pero reencuadré. Cuando -durante a penas unos segundos- se pusieron a bailar un vals lentísimo, sin música, iluminados por el faro, hice esta foto. Estuve a punto de pedirles que se quedaran un poco más pero a la que quise atreverme ya estaban dentro del coche.

Entonces me acordé de Doisneau y decidí encontrar una pareja que a la noche siguiente posara para mi repitiendo la escena del baile sin música junto al faro del fin del mundo. ¿Cual de las dos fotos les va a gustar más? Próximamente, la siguiente.

jueves, diciembre 17, 2009

Regresar a casa bajo un cielo tormentoso - al Dr. Garat con cariño

Por fin empiezo a retornar a la normalidad informática y para celebrarlo subo esta foto a 1200 pixels por si alguien quiere ampliarla. Es la típica imagen que hay que ver grande, de lo contrario la figura humana apenas se aprecia, o no llama la atención lo suficiente. Rowell tiene un interesante capítulo en su imprescindible libro Mountain Light sobre la figura en el paisaje. Ese libro es de los que puede cambiar una vida y yo debo agradecerle al amigo Treehugger que me lo prestase hace casi 20 años. Es una lástima que esté agotado y con pocas posibilidades de ser reeditado. Ahora parece que lo que vende son los manuales de Photoshop y son muchos los que quieren reducir la fotografía de paisaje a un conjunto de trucos para que las cosas ordinarias parezcan extraordinarias, cuando en realidad de lo que se trata es de buscar cosas extraordinarias y de que se vean tal como son.

Digo que retorno a la normalidad pero todavía no he resuelto el importante asunto de los colores. Tengo dos pantallas de ordenador delante y esta foto se ve muy diferente. No se como se verá en sus pantallas, de modo que les contaré que fue una tarde fría en el desierto de Atacama. El cielo estaba extrañamente cubierto de unas nubes densas y azules. El Dr. Garat y yo fuimos hasta la laguna que hay a una hora en coche de San Pedro. El escenario es un desolado lago, casi completamente seco y cubierto de costras de sal, a excepción de unas pequeñas extensiones donde los flamencos comen. El cielo presagiaba un atardecer espectacular y desde luego no nos defraudó. Solo cuando el sol ya estaba muy bajo pudo por fin abrirse paso hacia la tierra. Durante unos instantes todo resplandeció con colores cálidos y las montañas del horizonte parecieron cobrar vida propia. En Atacama, según dicen, el cielo es tan delgado que las estrellas casi se pueden tocar. Pero tuvimos muy mala suerte con el tiempo y lo más probable, visto como están las cosas, es que yo no pueda volver nunca más.

El Dr. Garat es extraordinario en muchas cosas y podría ser perfectamente un personaje de ficción de no ser porque en realidad existe. Fíjense que cosas, gracias al blog le conocí. Yo estoy esperando que él abra otro blog, además del que ya tiene, que es una referencia en el mundo de la fotografía clínica. Y que nos cuente algunas de las cosas que a mi ya me contó en el desierto de Atacama. Un abrazo Jorge.

miércoles, diciembre 16, 2009

El Llobregat contaminado con fármacos

Una de las cosas que más me ha impresionado en los últimos meses es esta noticia: el río Llobregat está contaminado con fármacos, en particular antiinflamatorios y antidepresivos.

No se trata de que las farmacéuticas tiren cajas y cajas de pastillas al río, es mucho más grave y más sintomático de cual es la situación real del mundo que hemos creado. Son los orines de las personas que, como usted y yo, de vez en cuando nos tomamos un ibuprofeno para el dolor de espalda, o unas pastillitas que receta el médico para que no estemos tristes (y a la que uno se descuida ya son de por vida). Nuestro organismo no metaboliza completamente esas sustancias, y van a parar al río. En el río hay depuradoras, y en su desembocadura justo al lado del aeropuerto incluso viven pájaros prodigiosos como el martín pescador o este aguilucho que ilustra la entrada (que fotografié junto al Llobregat). Las depuradoras no son mágicas: eliminan el gran excremento y la inmundicia más obvia, pero hay muchas moléculas contaminantes e imagino (no soy experto en el tema) que para filtrarlas todas haría falta una cantidad enorme de energía, debe ser imposible. Somos tantísimos que ese simple gesto de tomarnos una pastilla (con receta médica) e ir al baño ya es una agresión contra el medio ambiente. Y después, aguas abajo, son otros los que beben nuestros orines.

Lo primero que debemos preguntarnos es si la cantidad encontrada es realmente significativa ¿no será que los cromatógrafos son tan sensibles que detectan cantidades irrisorias? Parece ser que si son cantidades relevantes (del anterior enlace): El estudio ha revelado una posible relación causa-efecto entre los fármacos y los invertebrados, de manera que en donde hay más concentraciones de antiinflamatorios y betabloqueantes (contra la hipertensión) se observa un aumento de las larvas de insectos que no han prosperado. (Una vez más, los insectos, menospreciados por los ignorantes, demuestran su importancia como bioindicadores)

Lo segundo es ¿cuales son las causas?. Yo creo que la primera debe ser la enorme cantidad de gente que vive a orillas del pobre Llobregat. Y la segunda, el elevado consumo de fármacos por persona. Aunque a nadie le gusta pasar hambre si tiene comida al lado ni aguantar el dolor o morirse de infarto si dispone de una pastilla que lo soluciona, yo diría que el sistema sanitario de nuestro país tiende a favorecer el consumo de medicinas. Y habría que ser muy inocente para creer que las empresas farmacéuticas son ajenas a esta situación. Pero pensando en los psicofármacos y en los antidepresivos en particular, este consumo no se entiende si no es asumiendo que en realidad vivimos como animales enjaulados, angustiados y enfermos. ¿Piensan que casi todos nosotros deberíamos ser felices porque tenemos comida para comer y una cama para dormir? Es muy importante comprender lo que le ocurre al pulpo enjaulado, les ruego que lo lean.

Dijo Batiatto en el 86 (y entonces no entendí la letra),

Non servono tranquillanti o terapie
ci vuole un'altra vita.
..
Non servono più eccitanti o ideologie
ci vuole un'altra vita.


Hay que hacer algo, pero cada día son más los que miran por la ventana con la esperanza de ver caer un meteorito que lo mande todo a la mierda.

martes, diciembre 15, 2009

La paradoja del cielo desconocido, en el Heraldo de Aragón


Ayer lunes, el suplemento Frontera Azul del Heraldo de Aragón publicó mi artículo "La paradoja del cielo desconocido". Salen algunas de mis obsesiones: la tristeza de las estrellas solitarias tapadas por las luces de las ciudades y el viaje de Odiseo, cuando abandonó a Calipso navegando sin dejar la Osa a su izquierda. Me han puesto fotógrafo y naturalista pero en realidad soy agrimensor.

domingo, diciembre 13, 2009

¿No me notan radiante?

Fue el sábado. Me levanté tan feliz y con el café en la mano fui a mirar el correo electrónico, pero antes de poder conectarme, me salieron como diez ventanas del antivirus avisándome de que otros tantos programas malévolos estaban pululando por mi ordenador. No tengo ni idea de como han llegado allí, estos virus son como hidras repulsivas que a veces persisten incluso después de haber reinstalado el ordenador entero. Y mucha gente se debe estar lucrando con esas cosas, tanto los que las inventan como los que supuestamente las arreglan. Además, llevo dos semanas tratando de instalar un colorímetro y no quiero ni contarles los problemas que he tenido. No pude más, me vestí y totalmente en contra de mi voluntad, me fui a por un Mac.

La tienda de Apple que hay en la ciudad dormitorio es excelsa, impoluta y cristalina, un templo de la elegancia en el que casi da miedo entrar. A mi el asunto de los Macs siempre me ha parecido una especie de religión: se diría que los conversos están dispuestos a perdonar cualquier problema en sus máquinas, y ninguno en los sucios PCs con Windows. Yo nunca he sido dogmático y (¿justamente por eso?) siempre he andado escaso de fe. La tienda, no obstante, es tan pulcra y tan bonita, y los clientes son tan interesantes que uno casi desea ser bautizado y poder participar en sus ceremonias aunque sea en el modesto papel de monaguillo. Y una vez iniciado, estar por encima de la inmundicia del Windows, a salvo de todo en un mundo de seguridad y elegancia en el que supuestamente uno no tiene que preocuparse de drivers ni de antivirus, si no solamente de vivir.

Los vendedores te atienden y te da la impresión de estar hablando con seres humanos que te escuchan, cosa que en las tiendas de informática normales no he conseguido todavía. Por ejemplo, en Pricoinsa o Pista Cero despachan unos chavalitos engreidos que se creen infinitamente superiores a ti porque saben como se llaman los módulos de memoria que en este momento se llevan, y que dentro de dos meses estarán totalmente obsoletos. En una tienda Apple, en cambio, ser ignorante es incluso cool: después de todo, son los ordenadores los que están al servicio de las personas y no al revés. Incluso más: Yo les dije que eso de Apple era una secta y les pregunté si con un Mac mejoraría mi vida sexual, entre otros sarcasmos. Pero ellos aguantaron el tipo sin pestañear y yo salí de allí con un iMac de 21.5 pulgadas, con 4 Gbytes de RAM y un Core2 Duo, por 1049 euros. Es el más barato de los que se venden con pantalla y después de todo, comparando harware igual, es solamente un poco más caro que un PC.

Al llegar a casa me costó diez minutos encontrar el interruptor, de tan exquisito como es, pero una vez pulsado todo funcionó a la perfección. Eso si, me pidió mi dirección física y electrónica, mi nombre completo y mi teléfono, y me sugirió que me hiciera una foto. ¡Justo igual que el Facebook!. Pero Apple ha conseguido que la gente venere sus productos, es indudable que la belleza seduce. De momento, yo todavía no me aclaro mucho, veo muchas cosas que obviamente van mejor en el PC que en el Mac y en lo erótico no he notado nada, por el momento. Eso si, he conseguido configurar una red local y estoy pasando archivos del PC... que voy a tener que reinstalar de nuevo para eliminar los virus recalcitrantes.

Sin entrar en tediosos detalles técnicos quisiera expresar mi angustia ante el hecho de que tengo importantes datos en discos formateados con PCs, en muchos discos, en archivos que se han ido quedando exiliados a causa de las sucesivas reinstalaciones de los windows. Y además tengo todas las fotos clasificadas en Imatch que es un programa que solamente está en el PC y que en este momento me resulta totalmente imprescindible. Es como una especie de laberinto, en el que no parece haber ningún guía que realmente conozca el camino. Por el momento, no puedo subir ninguna foto y este blog se queda temporalmente ciego.

viernes, diciembre 11, 2009

Los satélites de Júpiter, el Vaticano y la agudeza visual del Homo sapiens

Si salen a la calle cuando ya es noche cerrada, suponiendo que en su ciudad-dormitorio todavía no hayan encendido la iluminación de Navidad, seguramente podrán ver una estrella brillante hacia el suroeste. En realidad no es una estrella si no Júpiter, que ya está a punto de desaparecer hasta principios del próximo verano, y oculta una sorpresa: sus satélites. Cuatro de ellos son visibles desde si se dispone de un pequeño telescopio o de unos prismáticos grandes.

Siempre se ha dicho que fue Galileo el primero en dirigir un instrumento óptico hacia Júpiter y por tanto el primero en verlos. Después de unos días de observación, le resultó evidente que aquellos nuevos astros giraban en torno a Júpiter y que por tanto la tierra difícilmente podría ser el centro del universo como Aristóteles y el Vaticano afirmaban.

Pero Galileo pronto pudo comprobar que el asunto era más complicado. En las Escuelas Pías, el padre M. nos contó que si una paloma rozase con una pluma de su ala derecha la cima de una montaña una sola vez cada 1000 años, cuando toda la montaña hubiera sido reducida a polvo por el desgaste, no habría pasado más que la primera hora de la eternidad. De modo que no se pueden tomar a la ligera los tormentos del infierno, puesto que al ser eternos cualquier sufrimiento terrenal es ínfimo a su lado. Un tubo por el que se veían cuerpos celestes heréticos, bien podría haber sido obra del diablo, argumentaron los teólogos. No era cosa de exponer sus almas mirando por el telescopio cuando a todas luces era más práctico y más cristiano amenazar al pecador Galileo con la hoguera, que por mala que sea, no es nada comparada con el infierno. Con Giordano Bruno se intentó este método pero por pura soberbia no quiso abjurar y la paloma no ha dado más que medio aletazo desde entonces.

Pero ¿y si Galileo hubiera tenido una cámara? Con una cámara acoplada a un telescopio es fácil fotografiar los satélites de Júpiter, pero ¿qué ocurre con una cámara normal y un 50mm? Se dice que un objetivo de 50mm, con un campo de visión(*) de unos 40x27 grados (en una cámara FF) es aproximadamente equivalente a la visión humana(**). ¿Una D700 de 12 Mpixels con un 50mm, hubiera podido captar los satélites y hubiera sido suficiente para hacer cambiar de opinión a los teólogos vaticanos?. O, alternativamente, si nuestra la agudeza visual hubiera sido superior y hubiéramos visto los satélites a simple vista ¿hubiera sido posible mantener la arrogancia geocéntrica del Vaticano?

El próximo día se lo cuento.

(*) Se puede calcular como a=2.atan(d/(2f)) donde d es el tamaño del sensor en horizontal o vertical, f es la distancia focal y a el ángulo.
(**) Yo personalmente creo que el 35mm se parece más a lo que vemos.

jueves, diciembre 10, 2009

Desde dentro del dolmen

En mi opinión, los monumentos megalíticos tienen una presencia simbólica y una densidad espiritual superiores a las de cualquier otra construcción. En particular los dólmenes, ponen de manifiesto la escasa resistencia a la tracción de la piedra y desenmascaran los excesos de arrogancia estructural de la denominada arquitectura moderna. Cuando todas las oficinas de cristal ya se hayan hecho añicos, todavía estarán allí las navetas, los dólmenes, los menhires y los moais, para dar fe de la voluntad humana de hacer obras trascendentes y no solamente recalificar y perpetrar plazas duras como hacen hoy en día tantos y tantos concejales de urbanismo.

Creo que (en cuanto se haya inventado la máquina del tiempo) voy a abducir a Le Corbusier, además de a Mies Van der Rohe, y les llevaré conmigo a visitar este dolmen de noche, con la esperanza de que puedan captar la gran energía telúrica que desprende. Yo se (lo digo sin ninguna acritud) que mucha gente no comparte mi punto de vista, y es normal puesto que esos dos señores son considerados grandes artistas. Pero como yo soy un simple agrimensor, puedo decir lo que de verdad pienso: ya es hora de abjurar de esos excesos y regresar a la tierra.

Para fotografiar este monumento, salí de la ciudad dormitorio una noche de luna llena y estuve conduciendo durante horas hasta que las luces putrefactas de las ciudades ya se hubieron disipado caso por completo y la presencia de la naturaleza empezó a sentirse. Entonces me dí cuenta de que había olvidado un pequeño detalle: su localización exacta. Por suerte un amigo que conoce bien la zona me fue guiando por teléfono a través de un laberinto de pistas de tierra (aclaro que con el manos libres, por si algún agente me estuviera leyendo). Y me dio un consejo: que vistiera de color claro, puesto que cuando hay luna llena salen los cazadores furtivos a disparar a los jabalíes.

Como toda la ropa de abrigo que tengo es negra, me puse encima el chaleco reflectante de color amarillo, y ataviado como la noble salamandra, fui hasta el dolmen con actitud reverente.

Desde el interior, se veía la constelación de Orión y se estaba francamente bien.

lunes, diciembre 07, 2009

En el hotel de los colibries

Si llegué al hotel de los colibries fue por pura casualidad. Aunque ahora yo sea una criatura sedentaria, sumergida en una vida rutinaria en lo más oscuro de una ciudad siniestra, en cierta ocasión fui un hombre valeroso que estuvo en la selva atlántica brasileña y abandonó la seguridad del coche y del camino ancho para internarse en una trilha incierta.

El sol era radiante pero al salir del camino el sotobosque estaba oscuro como una catedral tenebrosa y solamente algunos rayos de luz alcanzaban el suelo como a través de una vidriera. La selva me parecía llena de maravillas, extrañas plantas que aquí deben cultivarse en invernaderos, insectos despampanantes y huellas de animales misteriosos.

Perdí la noción del tiempo. Ya debía llevar un buen rato andando cuando empecé a inquietarme. No tenía la sensación de estar muy lejos, pero haciendo fotos el tiempo pasa de otra manera. ¿Habían pasado una, dos, tres horas?

De pronto, en mitad de la selva apareció un extraño hotel, aparentemente sin ninguna conexión con la realidad. En algún tiempo debió de ser lujoso pero estaba decadente y vacío. Llegué a la puerta pensando que podría estar incluso abandonado, y al mismo tiempo temiendo que no me dejasen entrar porqué estaba sucio de barro después de pasar el día haciendo fotos. Vacilé antes de empujar, pero la puerta estaba abierta y la recepción vacía.

A lo lejos, al fondo de un corredor desierto, se veía la luz de lo que se intuía que podría ser un bar. En el recinto reinaba el frescor antiguo de los patios andaluces y las paredes estaban decoradas con acuarelas de colibries y flores de la selva. Me interné diciendo hola a cada paso, y no pude evitar pensar que aquello podría ser el cielo, pero también el infierno.

En el bar estaba la recepcionista, que parecía un ángel rubio sin alas. Y me traspasó el subconsciente con una mirada amable de psicoanalista. Allí debió ver todos mis miedos y mis angustias como quien mira los cuadros de Goya. Solamente sonrió. Yo pregunté si podría tomar un suco de limão y me senté en la única mesa de la terraza.

Cuando apenas había tenido tiempo de maravillarme de la tranquilidad de aquel lugar, apareció la camarera, como si hubiera salido de las mil y una noches, con el zumo de limón para mi y lo más importante: un recipiente con agua azucarada para dar de comer a los beija-flor, los colibries, los principales -y seguramente únicos- huéspedes del hotel.

La camarera y la recepcionista también se sentaron y por un momento tuve la sensación de estar interrumpiendo una antigua ceremonia que se celebraba cada tarde.. Al cabo de un rato empezaron a aparecer los colibries, a pocos metros de nosotros. Yo nunca los había visto antes, son criaturas diminutas, tornasoladas y tímidas, demasiado bellas para ser de este mundo.

Les aseguro que en ese lugar el tiempo no existe. No había ni un solo turista, pero me recomendaron que fuera a hablar con un anciano sabio alemán que vive en una cabaña anexa, estudiando las criaturas de la selva y especialmente a los colibries desde hace más de cincuenta años. Se extrañaron al saber que a la mañana siguiente yo tenía que estar trabajando en Rio de Janeiro.

Al salir del hotel el sol ya había caído. La piscina estaba llena de flores muertas y al lado del camino volaban unas mariposas azules grandes como un libro, tan indolentes que se podían contar sus aletazos. A lo lejos se oían ruidos de pájaros desconocidos, y estando atento podían intuirse los monos por el movimiento de las ramas. Apreté el paso para llegar hasta el coche con las últimas luces del día. Tal vez hubiera debido quedarme aquella noche allí.

Muchas veces he pensado en regresar.

viernes, diciembre 04, 2009

Calipso y las estrellas. Un modesto enigma.


Orión, al otro lado del río, en un una noche de luna.

El barco en el que viajaban Odiseo y sus compañeros sufrió un incendio causado por un rayo, enviado sin duda por Zeus. Murieron todos excepto Odiseo, que se agarró a la quilla y pudo llegar exhausto hasta la isla paradisíaca de Ogigia donde la divina Calipso, de lindas trenzas, le rescató, le alimentó con nectar y ambrosía y le hizo su amante. Y de haberse quedado con Calipso, Odiseo hubiera sido inmortal.

Yo, a pesar de que no soy hombre de mucha fe, siempre he creído en la verdad literal de todo lo que se narra en la Odisea. De modo que cuando subo a un barco, aunque sea para cruzar un río, estoy atento por si un naufragio me lleva hasta Ogigia, donde sin duda Calipso sigue disfrutando de su huerto. Es más, cada mañana, aunque esté en la ciudad-dormitorio sorteando el tráfico infernal, siempre suelo mirar al cielo en busca del temporal que ha de llevarme al paraíso. Un poco tarde, eso si, para disfrutar de la eterna juventud.

Pero, siendo un poco más pragmático, lo lógico es buscar a Calipso más o menos en la zona donde Ogigia puede estar. Cuando Odiseo se marcha de Ogigia pretendiendo llegar a Itaca, Homero nos dice lo siguente: Así que el divino Odiseo desplegó gozoso las velas al viento y sentado gobernaba el timón con habilidad. No caía el sueño sobre sus párpados contemplando las Pléyades y el Bootes, que se pone tarde, y la Osa, que llaman carro por sobrenombre, que gira allí y acecha a Orión y es la única privada de los baños de Océano. Pues le había ordenado Calipso, divina entre las diosas, que navegase teniéndola a la mano izquierda.

Como últimamente se me da mejor hacer preguntas que responderlas, ustedes me perdonarán si dejo propuesto como modesto enigma averiguar donde puede estar Ogigia y en que época del año tuvo lugar el viaje de Odiseo.

miércoles, diciembre 02, 2009

El corral abandonado y un plan para abducir a Mies Van de Rohe

Aragón está plagado de estas construcciones rurales en desuso, ya sean casas, corrales o graneros. Para algunos esto será señal de una triste despoblación, y seguramente tengan razón, pero a mi estas modestas edificaciones abandonadas (y por el momento a salvo de las garras de los concejales de urbanismo) me parecen espléndidas y no dejo de visitarlas siempre que tengo ocasión. Construidas únicamente con piedra, barro y madera, los materiales disponibles a menos de uno o dos kilómetros de distancia, algunas han durado centenares de años. En la zona que yo frecuento, los tejados suelen ser inclinados y utilizar losa como material impermeable. Otro día les hablaré de estos preciosos tejados. Hoy solamente quisiera hablar bien de esta arquitectura antigua, que no parece muy diferente de la de hace 1000 años, a juzgar por como están edificadas las ermitas.

Que lástima que el Sr. Ludwig Mies van der Rohe (y le Corbusier) no hubiera pasado una temporada estudiando la humilde pero sabia arquitectura popular, en lugar de entregarse a sus delirios, que deben haber sido el germen de las plazas duras y de los edificios-horno que tanto daño han hecho. Este verano, paseando por la Alhambra, pensé que si se inventa la máquina del tiempo yo mismo descenderé a la tierra con fecha 1901 para abducir al joven Ludwig y llevármelo a visitar un patio andaluz, o una casa hábilmente orientada en una huerta de levante (y que se tome una limonada al fresco de la brisa marina). Y le haré pasar un día entero al aire libre para que medite y vea lo que es una piedra y lo que es el sol y por donde pasa en invierno y en verano. Cosas imprescindibles, en mi opinión, para un arquitecto. Y después le retornaré a su época y ¿quien sabe? tal vez las plazas duras se transformen espontáneamente en arboledas.

martes, diciembre 01, 2009

De sterrennacht y la estrategia comercial de Van Gogh


La célebre pintura Starry Night (De sterrennacht) de Van Gogh, elegida APOD el pasado Octubre. ¿Cual de las dos versiones se parece más al original? Me encantaría saberlo.

Poco después de pintar un campo de trigo con cuervos, Van Gogh sacó un revolver y se pegó un tiro en el pecho. Como la herida inicialmente no fue mortal, regresó andando y murió unas horas o días más tarde (lo menciono porque creo que no es un detalle anecdótico). Pero en mi opinión, todavía más triste que su muerte es el hecho lamentable de que Van Gogh no vendió ni un solo cuadro en su vida. ¿Se imaginan poder retroceder en el tiempo y darle unos euros por Starry Night?

Hace años pude visitar el museo Van Gogh en Amsterdam, en pocos meses estuve allí un par de veces y tal vez a causa de un empacho llegué a pensar que estaba sobrevalorado.

Pero más tarde leí artículo Vincent Van Gogh naturalista de Pedro Ayerbe (que recomiendo) y empecé a apreciar de nuevo la mirada subjetiva pero enormemente lúcida del artista y su capacidad fabulosa para interpretar la realidad. Además, descubrí Starry Night.

Es una obra extraordinaria. La pintó en 1889, 13 meses antes de suicidarse. Además de mostrar la luna cenicienta y el cielo de un azul profundo y oceánico (pero real), sugiere el ritmo y la presencia de la Vía Láctea y de los astros en general como un torbellino. De este modo, integra el cielo y la tierra en un solo mundo, mostrándonos la realidad aumentada e interpretada por su mente superdotada y amante de la naturaleza. Starry Night no está en Amsterdam si no en el Moma de New York y yo, que no he estado nunca allí, quiero ir a verla sobretodo para saber los colores exactos que usó. Menos conocida pero también muy interesante por su composición, por la integración de cielo y tierra y por la paleta de colores, Starry night over the Rhone, de un año antes.

Pero Van Gogh no vendió ni un solo cuadro en su vida. Este hecho puede interpretarse como un descrédito para todo el género humano o, según lo que les parezca, como un problema grave en la personalidad del pintor. Van Gogh lo intentó. En una carta que no puedo encontrar le comenta a su hermano, marchante de arte, que está pintando motivos con colores alegres que gustan a casi todo el mundo. Pero algo fallaba. ¿Era demasiado bueno, demasiado adelantado a su tiempo? O, simplemente, ¿era incapaz de comunicarse adecuadamente con sus semejantes?.

Y si no hubiera muerto joven y de un disparo si no anciano en un psiquiátrico, ahogado en sus propios vómitos, dentro de una camisa de fuerza, ¿se hubiera hecho tan famoso?.

Ahora paso al otro extremo. En la calle mayor de mi ciudad-dormitorio hay algo equiparable a una pequeña galería de arte. En el escaparate hay colgados unos óleos impecablemente realizados por cotizado un pintor local. Muestran una visión totalmente convencional del paisaje que rodea a la ciudad-dormitorio... pero tal y como era hace cien años, con unas casas de campo de chimeneas humeantes que ya no existen, sin la autovía ni la carretera, ni los cables de alta tensión. El único elemento moderno de esos cuadros son las -lejanas- casas que trepan por la ladera de la montaña. Esas casas son propiedad de los burgueses que posiblemente van a comprar sus cuadros por (digamos) 3000 euros la unidad. Son obra de un artesano hábil pero insensible o prostituido, que aparentemente vive feliz sin plantearse los enigmas del cosmos ni haber descendido a los infiernos de la vida, como si lo hizo Van Gogh. Y en sus cuadros nos da una visión complaciente del paisaje, nos muestra este mundo como el mejor de los posibles y bendice pues la especulación criminal que en realidad ha destruido el paisaje que él idealiza.

lunes, noviembre 30, 2009

Izarbe significa bajo las estrellas

Esta es la ermita de Izarbe, situada en el Alto Aragón. No suelo dar las localizaciones de los lugares que fotografío, pero el nombre de esta ermita es tan bonito que he tenido que hacer una excepción. Y pasados unos días creo que voy a borrar la entrada. Este es uno de los muchos lugares maravillosos y relativamente poco conocidos que hay en el alto Aragón. Ahora seré cínico: por suerte la gente es ignorante y prefiere apiñarse en las pistas de esquí, en los centros comerciales y en los campos de golf. Y estos lugares (esperemos) van a seguir manteniendo su encanto agreste durante algún tiempo.

A veces salgo del trabajo el viernes por la tarde y conduzco durante cuatro o cinco horas, solo y sin detenerme, para llegar a algún lugar como este cuando ya hace horas que es noche cerrada. Al bajar del coche me siento completamente desorientado, se me confunden los puntos cardinales y no entiendo nada de lo que veo en el cielo. Esto es malo. Para fotografiar el paisaje nocturno es conveniente llegar de día, dejar caer lentamente la tarde y poder tomar consciencia de como es el lugar, ir viendo como aparecen las estrellas y tener la mente más o menos reposada. Pero estos lujos solamente me los puedo permitir en verano.

viernes, noviembre 27, 2009

52 y una obra

Insiste el Excelentísimo Atuntamiento de la Ciudad Dormitorio en que debemos hacer nuestros desplazamientos utilizando el transporte público y a mi esas letanías bondadosas me suenan como los sermones que escuché en mi breve etapa de creyente (inmediatamente posterior a mi primera Comunión). El problema, queridos amigos lectores, es que la Ciudad Dormitorio prácticamente carece de transporte público, si se entiende por tal un sistema que permita desplazarse más rápidamente que andando.

Pero ellos, indiferentes a la realidad, han puesto en marcha una Goebelsiana campaña en las escuelas, que consiste en avergonzar a los niños que han venido en coche, anotando sus nombres en un mural que después es entregado al Consistorio. Entre esto y otras cosas que no hacen al caso, ya hace como un mes que llevo a los chavales al cole andando. Desafortunadamente, también han cerrado por obras el precioso parque arbolado que ellos tanto odian y debemos dar un rodeo, son más de 20 minutos andando y después 20 minutos más hasta el despacho donde agrimensuro. Y 20 más de regreso a casa.

Es un poco estresante andar con niños por la Ciudad Dormitorio, las aceras son estrechas, el tráfico es intenso y sobretodo: los excrementos abundan. Los niños no se fijan y hay que ir mirando al suelo por ellos. Pero hemos decidido contar el número de mierdas que hay por la calle, incluyendo también vómitos y escupitajos de los grandes (con moco). No es sencillo. Una mierda consta normalmente de varias deposiciones ¿hay que contarlas separadamente? Si ha sido pisada, ¿cada huella se convierte en otra mierda?. Al cabo del tiempo se van secando ¿cuando hay que dejar de contarlas? Profundizando en este tema, a causa de la descomposición de los excrementos, nos encontraríamos el concepto de conjunto fractal y la dimensión Hausforff, de la que hablaremos en otra ocasión.

Pero nosotros ignoramos estas cuestiones y vamos trotando alegremente por la calle, un poco al estilo de mi amigo, contando según nuestra intuición: ¡diecisiete!, ¡dieciocho!. Tal vez gritemos un poco más de la cuenta, pero es con la esperanza de que alguien nos oiga y se ponga de moda.

Hoy la cosa ha flojeado. Entre que ayer llovió y la crisis, hoy solamente han salido 52 excrementos y una obra. Curiosamente, en algunas calles hay muchos y en otras ninguno ¿a que puede deberse?

jueves, noviembre 26, 2009

Autopublicadores anónimos, de Dieter Berglund

Portada de Dghy, de Dieter Berglund (o tal vez una de las muchas parodias que se han hecho de su libro, es difícil saberlo con certeza).

Ya hablamos el otro día de la famosa encuesta Berglund para bloggers y hoy quisiera resumirles otra de las iniciativas del polifacético Berglund (falso zapatero agorafóbico, aficionado a los viajes y a la literatura que vive encerrado en su trastienda dilapidando el patrimonio heredado de su familia).

Después del estrepitoso fracaso de su novela de ciencia ficción autopublicada, Berglund sintió que el mundo se hundía debajo de sus pies. No tanto por la enorme cantidad de dinero que le costó la primorosa edición ilustrada de Dghy si no por la constatación de que absolutamente nadie estaba dispuesto a pagar ni un solo marco por su obra.

Pero incluso estando profundamente deprimido, Berglund es un hombre de recursos (cosa que en el fondo no ignoran quienes le calumnian) y no se resignó al tratamiento farmacológico que le prescribió el psiquiatra del seguro: colocó los ejemplares retornados de Dghy en las estanterías de la tienda y fundó el grupo de Autopublicadores anónimos para encontrar el soporte de otros autores incomprendidos.

Las reuniones del grupo tuvieron lugar en la trastienda de la zapatería. Por turno, cada autor resumía su obra y maldecía a los editores mientras los demás bostezaban con disimulo. Ciertamente, la mayor parte de los textos eran de pésima calidad, falsas novelas históricas de catedrales o simples enumeraciones de crucigramas medievales relacionados con el Grial, con Leonardo Da Vinci o con extrañas sectas ocultistas. Pero entre las actas, publicadas en el blog de Berglund, hay algunos trabajos que merecerían en mi opinión cierta atención por parte de la crítica. Citaré tres títulos que a mi me han interesado:

La levitación sin dolor. Cinco maneras fáciles de vencer a la gravedad, de Hans Shaffer , está entre la autoayuda y el ensayo. Shaffer (licenciado en Filosofía y de profesión guarda jurado) pasa revista a diversas formas de levitar, desde la levitación mística de Santa Teresa, hasta la efímera de quienes se precipitan al vacío, pasando por la genuina de los astronautas, la falsa de los ilusionistas y la extracorpórea de los viajes astrales. El tratado empieza con mucho vigor pero va perdiendo ritmo y la conclusión propuesta por el autor de algún modo se anticipa al triste destino del propio Shaffer.

Los primeros capítulos de El autodiagnóstico en psiquiatria, de Mathias Haller (de profesión conductor de autobuses) son algo parecido a un manual de bricolaje para la psiquiatría. Bajo el lema "hágalo usted mismo", Haller pretende que cada uno de sus lectores pueda saber si es paranoico, esquizofrénico, bipolar.. o normal. Pero según avanza el manual, el autor profundiza en la paradoja que desde el principio subyace en este tratado: la mente enferma (¿o cualquier mente?) no puede verse a si misma de forma objetiva. Hacia la mitad, el libro de Haller cae preso de una especie de paradoja de Russell que le impide avanzar; el resto del texto es una disquisición indigerible que según todos los especialistas reinventa al menos en parte el monumental Principa Mathematica y según algunos incluso alcanza a intuir el teorema de Godel.

Kurt Farinelli, auxiliar técnico sanitario, es el autor de Historia de alli, un ensayo sobre la depilación del vello púbico a lo largo de la historia. Este ameno tratado empieza mencionando a las favoritas del faraón Seneferu, que al parecer son la primera referencia histórica. Continúa después hablando de la Roma clásica, de las clandestinas depilaciones conventuales, de las prácticas rituales en todo el curso del Orinoco y finalmente dedica un capítulo entero a la depilación masculina, popular entre los eunucos de la dinastía Ming, puesta de moda en el siglo XX por un famoso futbolista y actualmente tan popular en los gimnasios de ambiente culturista. El propio Taschen se interesó en editar Historia de alli, pero insistió en que debía ser una edición ilustrada con fotografías. Farinelli estuvo de acuerdo pero solamente en el caso de que el fotógrafo fuera Fontcuberta. Esto paralizó el proyecto y al final Farinelli autoeditó el texto sin ilustrar. Fue un rotundo fracaso.

Al parecer los Autopublicadores anónimos siguen reuniéndose todos los miércoles en la trastienda de Berglund, pero indignados por los comentarios anónimos, dejaron de publicar las actas hace ya casi dos años.

miércoles, noviembre 25, 2009

¿Abuso en el concurso internacional de astrofotografía del Cabildo de la Palma ?

Por una amable amiga y lectora me enteré ayer de que el Cabildo de la Palma organiza un concurso internacional de astrofotografía. Ilusionado, miré las bases pero un par de puntos no estaban claros y he llamado para informarme.

Resumiré: Las 30 mejores fotografías, premiadas o no, pasan a ser propiedad del Cabildo. Según me han dicho, propiedad significa que para cualquier uso que quiera darles el autor, debe pedir permiso previamente al Cabildo, que podrá autorizarlo o negarse. Por contra, el Cabildo podrá hacer con ellas lo que le parezca.

Siendo comprensivo, yo podría entender que este fuera el caso de las fotos premiadas, pero ¿de las buenas no premiadas? Me parece un abuso flagrante, una forma fácil de hacerse con un buen montón de imágenes sin pagarlas. Se decía "pasar más hambre que un músico", pero los compañeros músicos tienen a la SGAE con Ramoncín al frente para protegerles, mientras que los fotógrafos parecen los parias de los parias. Detrás de cada una de las 30 fotos seguro que hay horas y horas de trabajo y dedicación que no van a ser recompensadas de ninguna manera. Esto tiene todo el aspecto de ser un abuso perpetrado por un organismo público y hay que denunciarlo.

Espero que se trate de un mal entendido y que el Cabildo de la Palma rectifique las bases.

martes, noviembre 24, 2009

Aullando al amanecer

He pasado temporadas de terrible insomnio. A veces me despertaba a las dos o las tres de la madrugada retorciéndome con pesadillas de monstruos, o con la de que todavía tengo suspendida la ortografía y se me aparecen el padre Miquel y el padre Franco para reclamarme desde el fondo mismo del averno que apruebe un examen, y yo leo las preguntas pero soy absolutamente incapaz de saver si van las cosas con v con b. O el profesor Daniel, de educación física, destacado cargo de la falange, que pretende que yo salte el plinton de nuevo. O la del laberinto, que llevo años explorando de pesadilla en pesadilla.

Pero no son esas mis pesadillas verdaderas, quiero decir que si las he tenido pero no son las que de verdad me asustan. Las de verdad no se las pienso contar ¡si no se las cuento ni a mi psicoanalista! (que no tengo).

En cualquier caso, me despertaba sudado, contracturado, saltaba de la cama y me bebía un vaso de agua, uno de leche, uno de vino, otro de whisky, me comía unas galletas, volvía a la cama, dolorido, me tomaba un gelocatil, salía otra vez, encendía el ordenador (no había internet), miraba unos códigos abtrusos, programas de ordenador que eran mucho más largos que la Biblia (lo comparé), pero con una coherencia interna absoluta, volvía a la cama, salía otra vez, leía un rato, me tomaba otro gelocatil.

Al final, me cagaba en Dios y salía en coche hacia el norte, mucho antes del amanecer, aullando (literalmente) por la carretera que lleva al monte, y al llegar allí gritaba y subía hasta llegar a un repecho y allí aullaba otra vez y decía unas cosas que no puedo poner aquí, y hubiera querido ser más fuerte para poder hacer cosas verdaderamente terribles y no solo pensarlas y gritarlas.

Una vez me llevé la cámara, la 601, y al llegar al repecho el sol ya estaba saliendo y se comía la niebla y era todo tan bonito que se me pasaron los aullidos. Jadeando saqué la cámara, ajusté el diafragma y disparé sin saber si habría acertado la exposición (que era difícil como no se lo pueden imaginar con diapositivas). Tendría que haber tirado por lo menos dos o tres fotos para asegurarme, pero esa era la última y para cuando hube cambiado el carrete ya había pasado todo. Y es esta foto, que salió más o menos bien un poco por casualidad.

Más tarde empecé a hacer fotos de mariposas en primavera.

lunes, noviembre 23, 2009

Yildun y el cielo sobre la ciudad dormitorio


Este noviembre está siendo un poco atareado, también lo fueron octubre y septiembre, y la verdad es que desde que regresé de vacaciones apenas he podido hacer ninguna foto. Hace dos semanas que quería salir por la noche a ver las estrellas, aunque fuera desde la ciudad-dormitorio. Pero, a pesar de que no ha llovido, el cielo ha estado cubierto prácticamente todas las noches y casi no había podido probar la montura ecuatorial portátil que compré.

Para poder orientarla, hay que localizar la estrella Yildun, que es la segunda por la cola de la Osa Menor (la primera es Polaris). Y yo tenía verdaderas ganas de poder ponerme los prismáticos en los ojos y tratar de localizar a Yildun en el cielo sucio de la ciudad-dormitorio. En un lugar oscuro incluso yo puedo verla a simple vista, pero en la ciudad es difícil distinguirla sin prismáticos. Me apetecía mucho volver a sentir las sensaciones que proporcionan los pesados prismáticos 10x50: sostenerlos con las dos manos, llevármelos a los ojos, enfocar y poder ver de nuevo la Osa Menor ¿seguiría allí Yildun?. Aunque yo no soy más que un principiante, la observación de las estrellas crea una extraña adicción de la que yo no era consciente: acabo de leer en Flickr el caso de un médico canadiense que se lleva el telescopio al tejado del hospital y entre llamada y llamada sube a fotografiar los planetas.

Finalmente esta noche se ha abierto un claro entre las nubes y antes de cenar he podido subir al tejado la pequeña montura ecuatorial, la cámara, el trípode, los prismáticos, el ordenador y la batería de moto que me he apañado para alimentar la montura. Ahora puedo cargarlo todo en un solo viaje y -actuando con sigilo- la vecina-medusa no me oye y por tanto no puede salir con sus terroríficos rulos a interrumpir gritando mis observaciones.

La montura astrotrac funciona bien, dentro de sus limitaciones, y espero poder usarla para hacer fotos más interesantes que esta. Recordarán los lectores de este cuadernillo que la montura ecuatorial permite deshacer el movimiento de la tierra y por tanto detener el curso de los cielos. De este modo -allí donde la contaminación luminosa no lo impida- se pueden hacer fotografías de calidad de los astros sin que salgan movidos, aunque entonces es la Tierra la que parece moverse (como en realidad sucede).

En menos de una hora he podido bajar a preparar la tortilla de patatas. Creo que el astuto pequinés de la vecina me ha oído.

viernes, noviembre 20, 2009

De noche en el ibón: el reflejo de las estrellas

Les ruego pinchen la foto para ampliarla.

Desde hacía tiempo me interesaba captar el reflejo de las estrellas en un lago. Esta luz debilísima solamente puede capturarse si el agua está absolutamente quieta bajo un cielo impoluto. En Chile, con mi amigo el Dr. Garat, tratamos de subir a las lagunas del altiplano para poder fotografiarla, pero la nieve nos lo impidió. En verano volví a la carga y finalmente, en compañía de los amigos Chabier y J. Vecino pude hacer esta foto y alguna más que ya subiré.

Una tormenta eléctrica nos hizo regresar antes de lo previsto. Yo siempre había pensado que los trípodes de carbono no atraen a los rayos, pero ahora que ya tengo uno de carbono, resulta que al parecer las descargas eléctricas son tan democráticas que no diferencian entre los trípodes de aluminio y los de carbono (más caros).

jueves, noviembre 19, 2009

Por solamente 5000 dólares, workshop con Phase One

Aunque el cotilleo no es sano para el espíritu, no me resisto a explicarles una cosa pero trataré de no ser cruel. Phase One es una empresa que fabrica y vende cámaras digitales de medio formato, además de software. Cada una de esas extraordinarias cámaras, de hasta 65 megapixels cuesta como un muy buen coche nuevo. Phase One organizó un worksop en el que los participantes podían usar sus equipos. Además, contraron a unas modelos que por cierto debieron confundirse: el evento fue en el desierto y algunas acudieron en biquini y tacones de vértigo. El precio del workshop era, agárrense, de 5000 dólares. Muchos profesionales hacen trabajos impresionantes con un equipo que cuesta bastante menos que eso.

Ustedes pensarán que los participantes en un curso tan selecto debían ser fotógrafos muy experimentados. Pero el caso es que las fotos de muestra que subieron al blog del evento eran realmente penosas. Sin exagerar, muy malas, terriblemente malas, tan malas que nadie se hubiera atrevido a subirlas a ninguna web de fotografía. No solamente penosas por su calidad técnica si no especialmente por su poca inspiración y poca comprensión de las cosas.

Todo esto lo se por el blog de Ken Rockwell, que por esta vez con toda la razón les puso a parir. Pero al cabo de unas horas, Rockwell cambió su entrada: al parecer esas no son las fotos finales o están hechas con cámaras mucho más sencillas. Alguna llamada debió de recibir. Diría que las fotos más flagrantes ya han sido retiradas del blog, pero con lo que hay (que no se si está hecho con Phase One pero me da igual porque esa no es la cuestión) pueden hacerse una idea.

Yo debo de ser malvado y envidioso al reírme de esos caballeros adinerados que gastaron 5000 dólares en un fin de semana pensando que los misterios de la luz y el paisaje les serían revelados. Es posible. Ahora justamente estoy dando un curso de fotografía y me gustaría que vieran algunas de las fotos que me presentaron los participantes en la edición del año pasado, hechas con cámaras que cuestan 40 veces menos.

Señores, la fotografía no consiste en gastar mucho dinero en equipos y quedarse extasiado viendo los archivos de 65 Mpixels en pantallas gigantes: tienen ustedes que buscar la luz y sobretodo el tema. Allí la foto buena no era la del desierto ni la de las pobres modelos, si no la de los asistentes al workshop y sus equipos.

miércoles, noviembre 18, 2009

Tino Soriano: Mariló y Ámber

Quería hablarles de Tino Soriano, que pese a ser uno de los mejores fotógrafos profesionales, siempre encuentra tiempo para ayudar a un principiante. Muchas veces la fotografía no tiene casi nada que ver con las cámaras ni las luces, y los mejores fotógrafos siempre resultan ser personas excepcionales en uno u otro sentido. Yo creo que si Tino ha podido encarar temas tan sumamente complicados como los niños enfermos de cáncer ha sido justamente por su enorme humanidad.

Hoy Tino pide ayuda para otras personas y aunque las cosas están muy complicadas, y tampoco son tantos los que van a leer esto, ¿quien sabe? a lo mejor da la casualidad de que alguno de ustedes pueda ayudar a Mariló y a Ámber. Pinchen el enlace.

martes, noviembre 17, 2009

Pidiendo limosna en Moscú

La primera vez que estuve en Moscú las calles del centro estaban llenas de unas ancianas encorvadas, increíblemente diminutas, como jibarizadas en vida, que mendigaban o recogían latas vacías de cerveza. La segunda vez ya quedaban muchas menos.

Yo seguía buscando nostálgicos del comunismo, y probablemente aquellas ancianas que en la transición al nuevo sistema económico fueron arrojadas a la miseria de una pensión absolutamente irrisoria lo eran. Pero me resultó imposible comunicarme con ellas. Alguien dijo que todo lo bueno que el régimen comunista contaba de si mismo era mentira, pero que todo lo malo que contaba del capitalismo era cierto.

lunes, noviembre 16, 2009

The pale blue dot

Cuando en 1990 el Voyager2 estaba a punto de abandonar el sistema solar, después de haber pasado fugazmente junto a Neptuno, Carl Sagan consiguió que la NASA diera una extraña y acientífica orden a la nave: mirar hacia atrás.

Si no estoy equivocado, en uno de sus libros Sagan cuenta que no fue fácil conseguir que la NASA diera esa orden, y probablemente tuvo que usar todo su prestigio y peso en la institución para conseguirlo. Al Voyager 2 le quedaba mucha vida por delante, de hecho sigue funcionando, y mirar atrás era exponerse al sol. Debía ser un riesgo o como poco un coste humano considerable. Pero lo consiguió. Sagan quería que todos viéramos que sumamente pequeño se ve nuestro planeta desde los confines del sistema solar.

Así es como lo cuenta él mismo, merece la pena verlo:



Siendo un niño, al ver las estrellas, Sagan preguntó a sus padres que eran. Como no supieron contestarle se fue a la biblioteca y pidió un libro "sobre las estrellas". La bibliotecaria le preguntó si se refería a las de Hollywood o a las del cielo. Así empezó la formación del que fue un importante científico y pensador, conocido sobretodo por sus actividades como divulgador. Yo no se si ustedes recuerdan el libro y la serie Cosmos, que me fascinaron siendo un niño y que de vez en cuando sigo viendo. El libro se ha reeditado.

Sagan vivió en un mundo absolutamente inmerso en la guerra fría y siempre al borde del fin del mundo. En ese contexto hay que entender el anterior vídeo. Ahora la guerra fría se ha suavizado, y se habla de otras cosas, pero allí siguen los misiles preparados para destruirlo absolutamente todo si alguien pulsa un botón. Sagan murió en el 96.

viernes, noviembre 13, 2009

El hijo del monstruo

En su primera infancia, Enrique fue muy feliz con sus padres. Papá le mimó incluso más que mamá y siempre tuvo ganas de contarle otro cuento antes de apagar la luz. Por la mañana a Enrique le encantaba pasar gateando entre las placas óseas de la espalda de papá, y observar las llamas tenues que le salían de la garganta cuando bostezaba. Enrique a veces pensaba que algún día, cuando fuera mayor, sería tan fuerte como papá.

Así fueron las cosas hasta que estuvo en el último año de parvulario. Todos los niños habían empezado a observarlo y alguno incluso lo había comentado en casa, pero Enrique nunca se había parado a pensar que su padre era diferente. Hasta que un día, sin mala fe, su mejor amigo se lo preguntó a la hora del recreo:

-¿Verdad que tu papá es un monstruo?

Esa tarde, cuando papá le fue a buscar y le levantó en brazos para darle un beso, por primera vez se avergonzó de sus pezuñas. Por la noche, antes de irse a dormir, Enrique se armó de valor y se lo preguntó a mamá.

-Si, es verdad, papá es un monstruo pero él no tiene la culpa y te quiere muchísimo, hijo mío, te aseguro que tienes el mejor papá del mundo.

Aquella explicación fue suficiente y durante algún tiempo no se habló más del tema. Pero no tardan tanto los niños en llegar a la adolescencia, y el amor incondicional que sienten por sus padres empieza a cambiar.

El papá de Enrique tuvo mucha paciencia en esa etapa difícil, pero a él eso parecía irritarle incluso más puesto que en realidad buscaba inconscientemente el enfrentamiento. Enrique empezó a descuidar cada vez más sus tares escolares y finalmente llegó a casa con malas notas. Papá se vio obligado a pedirle que rectificase. A pesar de que fue de lo más moderado en su advertencia, Enrique le respondió airado: "Un monstruo, eso es lo que tú eres".

El papá de Enrique hubiera podido contener la ira sin gritar o sin soltar grandes llamaradas por la boca, pero no pudo con la tristeza. A él le hubiera gustado ser normal, no para poder ir a la playa o comerse un helado en una terraza sin que nadie le mirase despectivamente, si no para ahorrar a su hijo el tremendo dolor de tener un monstruo como padre. Bajó la cabeza y se llevó las pezuñas a la cara para que su hijo no le viera llorar.

A la mañana siguiente, Enrique se levantó afligido y se disculpó sinceramente, aunque ya no le dio un beso como hubiera hecho antes. Su padre le quitó importancia al tema, pero sin haberlo acordado, al llevarle al instituto empezó a dejarle más lejos para que Enrique no tuviera que avergonzarse. Fue en vano, los demás chicos ya hacía tiempo que le llamaban el hijo de la bestia y los grupos de chicas se reían al verle pasar a lo lejos. Enrique en realidad hacía años que no tenía amigos.

Una mañana, al despertar, Enrique notó que su cuerpo estaba empezando a cambiar. Los dedos de las manos se le estaban ensanchando, las uñas se le habían oscurecido y le crecían exageradamente fuertes, como si quisieran juntarse unas con otras. Las vértebras de su espalda empezaban a hacerse más prominentes y su aliento empezaba a ser anormalmente caliente.

Frente a las tostadas del desayuno, con una sola mirada, papá entendió la angustia de Enrique. Le llevó a su cuarto, donde años antes él y mamá habían pasado un mal rato explicándole de donde vienen los niños y donde tantas veces le habían consolado de sus problemas escolares. Pero para esa conversación, la más difícil, solamente podía estar el padre. Allí se lo dijo:

-Tú también vas a ser un monstruo, hijo mío.

jueves, noviembre 12, 2009

¿Ustedes pueden ver el rayo verde?

Después de haber perdido las fotos el día anterior, al terminar el trabajo alquilé un coche y salí zumbando otra vez hacia la Laguna Verde. Siempre corriendo, más de lo que se imaginan, llegué a las 5:45 al mismo lugar y todo parecía casi igual que el día anterior, como para demostrarme que en realidad el tiempo si que es cíclico y que todo retorna. La puesta de sol era exactamente a las 6.00.

La puesta de sol fue buena, pero al no haber nubes, no tuvo los tonos rojizos del día anterior. No parecía que el rayo fuera a verse, pero cuando el sol ya casi había desaparecido, recordé que es un fenómeno elusivo y por si acaso tiré muchas fotos en ráfaga, sin ver exactamente que es lo que estaba haciendo. En el último instante, fiel a su fama de esquivo, apareció el rayo verde que yo apenas pude ver pero que mi cámara captó.

Puesto que se supone que solamente pueden ver el rayo verde quienes están verdaderamente enamorados ¿pueden ustedes verlo en esta foto?, me pareció que lo más correcto era mandarle la foto a mi mujer. Su respuesta, a miles de kilómetros de distancia, luchando con el trabajo y los niños mientras yo estaba frikosaleando en otro continente desde hacía ya más de dos semanas fue dura pero reveladora: ¿Enamorados de qué? ¿Del mundo, será?.

En efecto, pensándolo bien tiene toda la razón, para poder ver el rayo verde hay que estar enamorado del mundo. Dice Galen Rowell en uno de sus libros que en cierta ocasión fue a fotografiar un amanecer y le asustó un ruido. Eran unos babuinos que estaban en un árbol. Rowell pensó que le estaban mirando, pero somos egocéntricos los hombres: en realidad los babuinos se quedaron quietos hasta el fin del amanecer. Estaban mirando la escena, igual que Rowell, igual que yo lo he mirado muchas veces.

A veces la naturaleza se manifiesta fuerte y bella como un río y nos conmueve hasta los huesos, puede ser una galaxia que parece pasar entre dos montañas, el nacimiento de una libélula, un amanecer, un quebrantahuesos... pero uno se hace adicto a estas sensaciones y después cuesta mucho entrar de nuevo en el día a día gris que se respira en la ciudad, donde nada tiene un sentido verdadero y no hay transcendencia por ninguna parte.

Esa misma noche, en los acantilados al sur de la Laguna Verde, fotografié la luna cenincienta y la luz zodiacal, eligida para el APOD de la Nasa. Esa habrá sido mi foto más vista hasta el momento.

..pero todavía no termina aquí la historia del Rayo Verde porqué yo no estaba dispuesto a dar las fotos del primer día por perdidas. Por último, agradecerle a Jesús A. que me prestase su teleobjetivo para este viaje y recordar que todavía pueden apuntarse a mi curso de fotografía de naturaleza en ADENC.

miércoles, noviembre 11, 2009

La leyenda del rayo verde

Yo ahora estoy en la ciudad-dormitorio y apenas si existo, pero en Julio estuve trabajando una semana en Valparaíso (Chile) y esta historia sucedió allí.

Una tarde quedamos con mi amiga Isabel G para ir a hacer fotos a la cercana playa de Laguna Verde. Es un lugar interesante porque suele haber aves, reflejos en el río que desemboca allí y sobretodo, por la impresionante escena del sol poniéndose dentro del Pacífico.

Ya estuvimos allí hace dos años. En aquella ocasión todavía no conocía personalmente a Isabel, pero las personas que hacemos fotos de naturaleza, al margen de las circunstancias personales de cada uno, parecemos compartir todos un cierto sentido de la vida. Es algo un poco extravagante, que comparten aficionados y profesionales, y que se manifiesta en algunos detalles como aparcar el coche de cualquier modo solamente para poder observar un reflejo sobre el agua, tumbarnos en el suelo mojado para admirar la luz cálida detrás de una flor, estar media hora esperando a que un cormorán pase por el lugar adecuado... en fin, cosas de este tipo que a mucha gente le resultan insoportables pero que tal vez alguno de ustedes entienda.

Esa tarde el cielo estuvo espléndido y junto al mar había una extraña ave austral, muy parecida al Nycticorax (y quien sabe si lo era..), que se dejó fotografiar bastante bien hasta que un perro la asustó. Una bandada de gaviotas pasó a contraluz por delante del sol ya moribundo. Cuando finalmente el sol se estaba sumergiendo dentro del mar, la escena fue tan preciosa que yo me pregunté si no haría su aparición el famoso rayo verde, que a pesar de ser un fenómeno óptico perfectamente lógico, según dice la leyenda solamente pueden observar las personas que están verdaderamente enamoradas.

Aunque a causa de las nubes no apareció el misterioso rayo, el atardecer fue tan precioso que me resultó fácil perdonarle al mundo la ausencia de ese destello que yo nunca había visto.

Al llegar al hotel después de cenar, pasé las fotos al ordenador mientras leía un ejemplar de El cero y el infinito que anteriormente había pertenecido a la generosa biblioteca del Dr. Jorge Garat. A medio pasar las fotos, justo cuando empezaban a llegar las más interesantes, en la pantalla salió un mensaje de error: La tarjeta no tiene formato. Les ahorraré los detalles, las fotos se habían borrado, toda la tarjeta estaba como recién formateada y no hubo forma de recuperarlas pese a que estuve hasta las tres de la madrugada blasfemando y comprando un programa que resultó ser un fracaso (a pesar de que en la demo las fotos parecían recuperables). Y es por este motivo que he dejado esta entrada sin foto.

Me costó dormir y al día siguiente me levanté dolorido y malhumorado. Soy muy cuidadoso (algunos dirán neurótico) con mis fotos y nunca me había pasado algo parecido. Una vez perdí un carrete de diapositivas que había hecho en las inhóspitas costas de Gales, y del disgusto dejé de hacer fotos durante meses. Pero esa mañana en Valparaíso era radiante, incluso más que la del día anterior, y después de desayunar apresuradamente para irme a agrimensurar, pensé que tal vez todo aquello no era más que una oportunidad que me daba el destino para darle otra ocasión al elusivo rayo verde. Y luego les cuento más.

Recuerden que todavía pueden apuntarse a mi curso de fotografía de naturaleza de la próxima semana.

martes, noviembre 10, 2009

El loco de la ciudad dormitorio y yo

El loco de la ciudad dormitorio es un hombre alto y seco, de unos cuarenta largos, con barba larga que hasta hace poco fue negra. Es extravagante y descuidado en el vestir, sin llegar a ser completamente andrajoso y siempre va con un sombrero de paja. Cuando ríe se ve que le faltan algunos dientes. Y suele reír, pero no con la risa desencajada de los locos si no con la risa alegre de los que son totalmente felices.

El otro día le vi salir de su casa, bailando por la calle, saltando entre los coches con sus modestos trastos de pintar debajo del brazo. ¿ A donde vas, M. ? le gritó un vecino,

-Me voy a la renfe, a ver si puedo ir a S.
-¿ A S. ? ¡ Si allí son mala gente !
-¿Mala gente? ¡¡¡ Pero si todas las tías que conozco en S. están buenísimas !!!

Y siguió corriendo, saltando, bailando como una gacela por las plazas de cemento desarboladas, fugaz entre los humos de los autobuses, sorteando alegre todas esas cosas que a mi tanto me deprimen. Hasta que se perdió de vista, no puedo seguirle.

Si pongo el nombre completo de M vendrá gente a reírse de él, le graban con el móvil cuando baila por la calle y después, con maldad, lo ponen en el youtube. A él no creo que le importe, o tal vez si, pero cualquier día seré yo el que salga ridiculizado en el youtube, de modo que no quiero contribuir a eso.

Tenemos una pequeña amistad con M, alguna vez le he comprado un cuadro y suelo saludarle. Pero les voy a contar un secreto: Desde el día que le hablé de mis fotos de insectos, M cree que yo estoy loco. Un día me lo dijo, como quien no quiere la cosa, y después estuvo muchos días cambiando de acera en cuanto me veía.

En lo económico M tiene una vida incierta, pero debe ir tirando. Si ha vendido algo entra a comer en los restaurantes de menú barato, donde a veces coincidimos. Le vi en la puerta mirando el menú: macarrones boloñesa o arroz a la cubana, que dilema.. y comentamos los precios y los locales apestosos de aceite barato en los que ambos nos destrozamos el estómago. Yo a diario, él cuando se lo puede permitir. Me ha hablado de un vegetariano que tengo que ir a probar, pero no hay forma de encontrarlo.

Ya se lo habrán imaginado, la existencia de ese hombre es una amenaza para el sistema. La posibilidad de esa vida de loco, despreocupada y extravagante, preocupa a los registradores de propiedad, a los tenderos y a los notarios.

Termino con otro secreto: a mi me gustaría ser como M y poder bailar de alegría por las calles, yo que no bailo ni con la luz apagada.

domingo, noviembre 08, 2009

Contra todo pronóstico..

Contra todo pronóstico, la enorme sala del edificio del IEC se llenó completamente para mi proyección de la SCFN del pasado viernes. En realidad el que estuve a punto de no poder llegar a tiempo fui yo, que me desplacé en tren desde la ciudad-dormitorio hasta Barcelona. Pero al llegar a la entrada de la capital, la característica megafonía anunció que debíamos desalojar el tren a causa de una avería. Por suerte, pesimista que soy, había ido con mucho tiempo de antelación y entre andar, tomar un bus y correr un poco llegué a tiempo.

El edificio es magnífico, con un claustro medieval del que los arquitectos actuales deberían tomar nota. Ese escenario parece que predispone a la audiencia y eso es bueno, pero yo había traído mi pequeño netbook Samsung (270 euros, 600 gramos), que causó cierta inquietud en el público más puntual. ¡Las fotos se verán muy pequeñas con eso!. No teman, damas y caballeros, por si acaso una buena amiga me ha traído un Macintosh. Pero no fue necesario, el pequeñajo se portó y el proyector del IEC dio toda la gama de grises. Pedí que apagaran las luces desde el principio para que la gente se acostumbrase a la oscuridad y pudieran verse las estrellas. Albert Masó ejercía de maestro de ceremonias y me preguntó como debía ser presentado, si yo era fotógrafo, que había hecho, que había estudiado, a donde había viajado.. todas esas cuestiones me llenan de inquietud porque yo no se con precisión quien soy, no se si me explico. Le dije que los interesados podían consultar el blog www.frikosal.blogspot.com para toda la información.

Pero poco a poco empezó a llegar todo el mundo. Yo no se si ustedes alguna vez han tenido la fantasía de hacer una fiesta a la que asistieran todos sus amigos, la proyección fue algo parecido. Me había buscado un guión complicado: empecé hablando de las luciérnagas y terminé hablando de los moais, por el camino salió el Dr. Garat fotografiando una cascada, una panorámica de Valparaíso, la luz zodiacal, una libélula.. y aproveché para despotricar un poco contra la omnipresencia del fútbol, los campos de golf y los especuladores. Creo que conseguí darle coherencia al material, la gente preguntó bastantes cosas y al final vino una preciosa niña que quería saber que ocurre con las exuvias que las libélulas abandonan después de la metamorfosis. ¿Qué más se puede pedir?. Después fuimos a tomar unos vinitos por gentileza de la casa.

Agradecerles a todos ustedes su presencia. Deben saber que mi cabeza es un desastre y que seguro que no seré capaz de recordar a todas las personas con las que pude hablar. Ya les pido que me disculpen (y me avisan si quieren que les añada o si prefieren que les borre para no perjudicar a su reputación, los que la tengan). Entre otros, asistieron: Isabel Nuñez (vean su crónica), Objeto A, Joselu, Oriol Alamany (que me dio mucha envidia cuando dijo que en Febrero regresa a la Isla de Pascua), Jordi Busqué, José Manuel Sesma, J.Vecino, Ricard S. y Esther S., Joan Guillamat y Noemí N.., Martín Gállego, Antonio Martínez (vean la foto del enlace), J.Ramón Cordoba, Valentí Zapater, Rafa Pérez, Jordi Xampeny, mis buenos amigos de la juventud Igniszz y Treehugger, Antídoto Esencial, Lom (ganador del primer concurso Frikosal), Lokita, MK, Alba Martorano (que me dio permiso para que suba una foto suya con una pitón reticulada en la mano).. y mucha gente más con la que apenas pude hablar. También acudieron numerosas admiradoras esperando la presencia de Només ploraria, pero él no pudo asistir a causa de una expedición al Atlántico Norte. Tampoco pudo venir Roger Eritja, el señor de los mosquitos, conductor habitual de las proyecciones y muchas personas más que se disculparon.

Salí feliz como el día de mi primera comunión (si yo hubiera podido oficiar la ceremonia). Mi eterno agradecimiento para todos ustedes.

Pero la vida continúa y ahora debo preparar mi curso de fotografía de Naturaleza en el ADENC, lospróximos días 17, 19 y 21 de Noviembre. Creo que todavía quedan algunas plazas libres y me parece que están a tiempo de apuntarse.

jueves, noviembre 05, 2009

Más allá del Escorpión: algunas reflexiones sobre el fin del mundo desde Rapa Nui

La constelación más baja de las que yo pude observar este verano desde la península era el Escorpión, con la impresionante estrella roja Antares. Aunque a causa de la contaminación luminosa en esta foto no lo parezca, Antares está cerca de la Vía Láctea. Pero si Antares ya está casi en el horizonte ¿hay algo más allá? Por supuesto, pero para ver el resto de la Vía Láctea debemos viajar hacia el sur. Y si nos alejamos lo suficientemente veremos la Cruz del Sur, a la derecha de la imagen en la segunda foto.

Se puede viajar por placer o por necesidad, para buscar un lugar con mejores oportunidades. Y se puede ir en son de guerra o en son de paz. Cuando la población aumenta más de lo que la tecnología y el estado de las cosas puede mantener en un determinado lugar, la gente debe marcharse. O a veces los que viajan son ejércitos, conquistadores que llegan en busca de fortuna que violan y masacran a la población autóctona. Algunos tuvieron suerte y llegaron a tierras vírgenes, sin población humana, y allí se establecieron ... hasta que cientos o miles de años más tarde otra oleada de personas más efectivas en la guerra les forzaron y les aniquilaron. Y así sucesivamente, nuestros antepasados muy probablemente extinguieron a los neandertales y Adolph Hitler quería conquistar mundo. Así somos nosotros, los descendientes de los que sobrevivieron, que no debieron ser los más inocentes ni los más bondadosos. Pero ¿qué ocurriría si llegase un momento en que la guerra de expansión no fuera posible o provocase inevitablemente la destrucción de toda la civilización?

En Rapa Nui, en su época de mayor esplendor, la población debió llegar al límite de lo que podía soportar su agricultura y su pesca. Pero ya no era posible marcharse, apenas había materiales para construir embarcaciones en las que poder expulsar a los perdedores de las guerras, a la manera polinesia. Los detalles se desconocen, y tal vez hubo otras causas, pero parece claro que esto llevó a un colapso de la civilización. Los propios Rapa Nui derribaron sus moais, cuando llegaron los europeos estas estatuas que hay en primer término estaban tiradas en el suelo. Este templo ha sido reconstruido.

Nuestro propio planeta es como una isla, una Rapa Nui del espacio de la que no podemos marcharnos. Y por lo que parece estamos programados para expandirnos asesinando a otros, eso les fue bien a nuestros antepasados. El problema ahora es que no hay otro planeta habitable por aquí cerca.. ¿Podríamos ir a las estrellas?

Justamente en la foto se ve Alpha centauri, antes de llegar a la Cruz del Sur. En realidad no es una estrella si no tres, que están demasiado juntas para poder verlas separadamente sin un telescopio. Una de ellas es la famosa Próxima Centauri, la estrella más cercana a nosotros. Está solamente a 4.2 años luz. Si pudiéramos ir hasta allí en avión, digamos a 1000km/h, tardaríamos algo más de 4 millones de años en llegar. El objeto más rápido que hemos hecho hasta el momento debe ser el Voyager 1, con el que tardaríamos 74.000 años en llegar a Alpha Centauri. Ese viaje está absolutamente fuera de las posibilidades de la tecnología actual y futura. Se puede discutir mucho sobre cohetes nucleares pero me temo que por el momento son ciencia ficción, ojalá algún día no lo fueran. Pero observen que no estoy hablando de un viaje de exploración, estoy hablando de millones de viajes para llevar a miles de millones de personas y aliviar la presión demográfica. Y todo eso suponiendo que al llegar allí hubiera un mundo habitable al que mandar a los colonos hambrientos, a los militares ambiciosos, a los perdedores y a los disidentes.

Las estrellas parece que están demasiado lejos como para que la especie humana sea viable a largo plazo. A no ser que se pudiera viajar más rápidamente que la velocidad de la luz.

Yo diría que la única solución sería un cambio radical de forma de pensar. Esos que glorifican el capitalismo salvaje y se ríen de las alternativas ideológicas que suenan a pensamiento radical, sepan que a largo plazo allí está el futuro de sus descendientes (y no en los campos de golf ni en las escuelas de negocios). Si es que hay futuro.



Recuerden que mañana es mi presentación en el IEC: