jueves, diciembre 29, 2011

Las enseñanzas de la sauna

Poco me duran a mi las rutinas. Sigo acudiendo regularmente al gimnasio, pero he dejado el método del ajedrez en la elíptica para regresar a la natación. Debo contarles cual es mi nueva rutina antes de entrar en el asunto de la sauna.

Antes me costaba mucho nadar. Era por que me obsesionaba en contar las piscinas. Eso suponía una enorme dificultad para mi. A la que empiezo a nadar, y mientras veo pasar hacia atrás a los azulejos, felices en el fondo de la piscina, mi mente empieza a recorrer mundos lejanos. A veces son mundos hermosos, a veces son tristes... pero entre tanto, no puedo recordar algo tan banal como el número de piscinas recorridas. Imposible saber si eran 8, 14, 22 o las 40 que me exigía para llegar a los 1000 metros.  Después, un mal día observé que en recorrer una piscina de ida y vuelta, nadando crol, tardaba un poco más de un minuto. Esa fue una mala temporada: me obsesioné en mantener ese ritmo. Ponía en marcha el cronómetro y me mortificaba enormemente cada segundo perdido.

Después de haber aprendido la lección del muffin,  vi la luz y dejé de contar tiempos y distancias. Nado lo que me pide el cuerpo, a la velocidad que me da la gana, sin más. Después, salgo de la piscina y me meto en la sauna. Al principio me molestaba si había más gente, pero ahora me he dado cuenta de que la sauna es un microcosmos apasionante. Lo bueno de mi gimnasio es que hay gente de todas clases, y uno siempre puede aprender de todos. 

En bañador todos somos casi iguales, hasta que empezamos a hablar. El otro día por ejemplo había una pareja de señores que debían de ser muy importantes. Empezaron a proponer una serie de soluciones para la crisis que hace unos meses hubieran parecido delirios de extrema derecha pero que ya empiezan a perfilarse como probables. El termómetro marcaba ese día 95 grados y 40% de humedad. Yo aguantaba estoicamente todos los comentarios, hasta que dijeron que un señor que a veces sale por la tele es “gordo y sucio”.  No es que yo le tenga especial simpatía pero todo tiene un límite y me vi obligado a contraatacar diciendo que la persona que (según yo supuse) ellos votan ha hecho cosas muy feas, sean o no ilegales. Tocado. Acerté el disparo! La discusión se acaloró un poco y al final me marché.

La gracia de la sauna no es la sauna en si, si no la salida. Tomo aire y me tiro a la piscina otra vez, de cabeza (cosa que no está permitida pero he llegado a un acuerdo con el socorrista). Para ahorrar oxígeno es importante dejar la mente en blanco. Miro al infinito y los azulejos pasan de nuevo por delante de mis ojos hacia atrás, ahora desenfocados mientras yo braceo. Oigo los crujidos de mis músclos y el latido de mi corazón. Paladeo cada movimiento hasta llegar al otro lado.  Salgo. Respiro un par de veces y regreso nadando crol. Es entonces cuando noto una sensación de relajación brutal, como si me hubiera pasado una apisonadora por encima. Los cambios de temperatura son el secreto de los balnearios, según me dijo un entendido. Nado un rato más y regreso a la sauna.  Repito este ciclo dos o tres veces.

A cada paso por la sauna han cambiado por completo los personajes. Un día vi nadando  a un chico negro, joven, y me puse en otro carril, con una señora mayor, pensando que joven iría muy rápido y yo le molestaría. Grave error: la señora nadaba de espalda y me dio un manotazo en la cara. Peor todavía: se indignó por haber golpeado su mano con mi cara y estuvo como 15 minutos regañándome. En la sauna, a la siguiente pasada, me encontré al joven y se lo conté. Resulta que el joven escultural que yo imaginaba fuerte y saludable tiene una hernia discal, ha tenido que dejar de correr y jugar al fútbol y cambiar completamente su vida… Después entró un señor que se dedica a la venta ambulante en el mercadillo, y llorando me contó que se le había estropeado la furgoneta y que no sabía como salir adelante.

Pero el más interesante de todos es un hombre que hizo un brillante análisis de la situación política y económica. Le dije que si se presentaba a alcalde, yo le votaría. Y aquí viene lo sorprendente: ¡me dijo que ya se había presentado a las elecciones!

-Y ¿con quien te has presentado?

-Con los malos. ¡Pero eso no te lo quiero decir!

El tipo se molestó con mi pregunta, pero si alguien explica voluntariamente que se ha presentado a las elecciones tampoco debería ser tan raro que le pregunten con que partido… Es hábil hablando y está acostumbrado a llevar el peso de las conversaciones. Pero al día siguiente yo le hice dos o tres comentarios al estilo de los koan-zen … para tratar de llevarle al otro lado del cristal. Desde entonces me huye, pero creo que es un personaje interesante, merece la pena seguirle. Incluso le he aguantado, pacientemente, hablar de fútbol. Les iré informando.




También tengo que contarles la estrategia de la tortuga herida y mil cosas más, pero el tiempo es el que es. Lean esta entrada de Joselu, es muy buena.

jueves, diciembre 22, 2011

Sobre el comportamiento de iguanas y tortugas en cautividad

Los reptiles no son tan sociales ni tan sofisticados como nosotros, ni mucho menos. Pero no hay que olvidar jamás que hay serias razones para pensar que en el centro de nuestro gran cerebro hay algo así como una nuez que es el cerebro de un reptil, nuestro antepasado remoto. Esa nuez estaría al cargo de ciertas pulsiones humanas, como la reproducción y la defensa de un territorio, real o simbólico.

Hace años, para poder mejorar mis fotografías de serpientes, hice un curso de manipulación de reptiles destinado en principio a veterinarios. Allí aprendí como hay que manejar a la enorme y agresiva pitón reticulada (cosa que por suerte no he tenido ocasión de poner en práctica) y también algunos detalles reveladores sobre el comportamiento de los reptiles en cautividad.

Caso 1. La iguana. Las iguanas dedican, me parece recordar, unos 10 minutos diarios (en promedio) a la interacción con sus semejantes. Facebook tendría que cerrar, si fuéramos como las iguanas. A la que surge un conflicto, viviendo en libertad, las iguanas más jóvenes y débiles se tienen que marchar, dejando el mejor territorio para las más fuertes. Es raro que haya peleas serias entre ellas. Sin embargo, si están confinadas en un terrario, las débiles ya no pueden emigrar. Como a todas ellas les resulta insoportable la presencia de sus congéneres, no es raro que haya peleas. Son animales grandes, vigorosos y en algunos casos muy agresivos, de modo que por más cuidado que se tenga, terminan por matarse. Aunque si se las trata con elevadas dosis de ciertos psicofármacos (¡que son los mismos que se emplean para los humanos!), entonces la situación mejora. Un detalle interesante es que si hay tres iguanas, la grande, la mediana y la pequeña, entonces la pequeña se hace amiga de la grande: se tumba a su lado, como para resaltar la enorme diferencia de tamaño. La grande, que puede medir más de un metro, tolera la presencia sumisa de la pequeña que mide un palmo, pero termina por matar a la mediana que podría amenazarla.

Caso 2. Las tortugas. Como las iguanas, las tortugas cautivas tampoco se soportan y gustosamente se matarían unas a otras, sobretodo los machos. Pero una tortuga no puede matar a otra, es imposible, el caparazón se lo impide. Entonces, ¿que hacen?. Pues recurren a la sodomía. El macho dominante acorrala contra la pared y sodomiza puntualmente y por turno a sus compañeros de terrario, a fin de dar rienda suelta a su ego.

Dos comentarios:
-Observen en la foto la luz solar que entra por la izquierda y la lámpara apagada a la derecha; la expresión de la tortuga, como la otra ha sido acorralada contra el tronco, esconde la cabeza en el caparazón y se resigna ¿con dolor físico, humillada?. Y el comportamiento de la tercera que (se diría) quiere participar activamente.
-Yo se que algunos de ustedes estarán pensando que es una crueldad tener a estos animales en cautividad. No es este el tema de esta entrada, pero deben saber que estos animales son especies exóticas, que en ningún caso pueden dejarse en libertad. Gente desinformada los compró a vendedores poco éticos cuando eran adorables recién nacidos. ¿No estamos nosotros en cautividad también ?

miércoles, diciembre 21, 2011

El caso del niño en la burbuja, los recortes y Porsche.

Se de una persona (y esto es cierto aunque debo omitir toda clase de detalles) que padecía y padece una fuerte ansiedad. Yo pensaba que todo se debía a problemas laborales, que los tiene y serios, hasta que un día me lo contó: Su hijo está gravemente enfermo. Su sistema inmune no funciona debidamente, no es capaz de generar las defensas necesarias para enfrentarse al mundo. Para afrontar cualquier enfermedad, por leve que sea, precisa de antibióticos. Si fallan, el niño morirá. Se trata de una variante especialmente rara de una enfermedad poco común.

Por suerte, en un hospital de Barcelona hay un grupo pionero en la investigación de este tipo de trastornos. Se financian -según me explica- con fondos europeos y gracias a la caridad de un famoso futbolista. Gracias a esto, los recortes sanitarios no les han afectado. No quiero ni pensar lo que habrá costado mantenerle con vida. Pero ahora vienen las buenas noticias: el niño se está curando y ya empieza a poder ir al colegio. Las escuelas públicas son muy desiguales, algunas están muy bien y otras son un desastre. Gracias a su enfermedad, puede ir a una de las más deseadas, que son iguales -o mejores- que las privadas. Cuando hay dos o tres niños enfermos en la clase, les avisan y se queda en casa. Tiene un profesor para ayudarle. Gracias a todo esto, esperemos, podrá llevar una vida normal.

Lo que se entiende como estado del bienestar consiste en que yo tengo que pagar más impuestos para que el hijo de mi conocido pueda seguir vivo. No es una caridad, es justicia. Me fastidia pagarlos, pero estaba orgulloso de hacerlo. No crean que tantos, mi sueldo no es extraordinario. Pero siempre pensé que era una gran cosa que los médicos tuvieran un sueldo decente, que no tuvieran que estar pendientes de pagar la hipoteca mientras atendían a los niños enfermos. Bastantes heroico es ya su trabajo. Y que todos los niños pudieran ir a una buena escuela, puesto que nadie sabe donde va a nacer el próximo Einstein. Ya será casualidad que sus padres sean millonarios. Y los que no son Einstein, podrán ir mejor por la vida si les han enseñado a razonar. Todo esto se está terminando.

Algunos de ustedes, los más sagaces, me dirán que hace unos años -cuando aquí teníamos algo parecido al Estado del bienestar- la gente se estaba muriendo, no tan lejos de aquí, de enfermedades comunes y corrientes.Y siguen muriéndose, claro está. Eramos unos privilegiados. Nos quejamos ahora que nos han arruinado a nosotros, como se hizo antes con América Latina. El método ha sido parecido. Es lo que le ocurrió a la pobre Emma Bovary, que se puso en manos de los acreedores. Solo que aquí el sector bancario ha tenido un peso mayor que el público, increiblemente.

Todo esto es cierto. Aunque algunos ya nos quejábamos entonces de los males ajenos, las injusticias en carne propia siempre se sienten más. Nos costaba entender que la gente normal y corriente no tuviera la culpa de esa deuda enorme. Ahora en Alemania piensan -supongo- lo mismo de nosotros, que somos unos vagos y unos malgastadores y que merecemos la ruina. No les culpo: ellos sacan sus conclusiones según lo que ven por la tele. Mire esto si tienen un momento.

Antes había una alternativa, falsa, pero una alternativa, al otro lado del Telón de Acero. Se terminó. Con el fin de la guerra fría, pobres niños en sus burbujas, pobres pobres, pobres de nosotros. La pregunta es ¿hasta donde van a llegar?.

Y por otra parte, porsche aumenta sus ventas un 37.5%. Entre enero y septiembre de 2011, el fabricante alemán ha despachado un total de 90.972 vehículos.

lunes, diciembre 19, 2011

Lego Mindstorms y la salida del laberinto


El esquivador de obstáculos saliendo de un laberinto. No sean demasiado exigentes con el operador de cámara...

Bueno, llevaba tiempo pensando en hacerlo y finalmente el viernes pasado compré el Lego Mindstorms. Es un juego de robótica, como un lego normal (más parecido a un lego technic) pero con un ordenador que se programa desde un PC o un Mac. Tiene tres motores, varios sensores de diferentes tipos, engranajes, etc. Siento decir que no es barato, y todavía lo siento más después de haber leído esto. Pero si uno intenta hacer algo parecido con componentes electrónicos normales, se dará cuenta de que el tiempo que necesita para tener algo equivalente y que pueda entenderlo un niño de 10 años es simplemente infinito.

Oficialmente era para regalárselo a los niños (entre los que yo me incluyo) por Reyes o Navidad pero ayer sábado 17 de diciembre al mediodía llamé al gran Albert Buendía y me dijo que precisamente en ese momento estaban celebrando la noche de fin de año. De modo que me sentí justificado para adelantar la fecha.

Por la tarde abrí la caja y empecé a sacar engranajes. Los niños tenían una mala tarde, o exceso de cosas, de modo que no me hicieron ni caso, pero yo -aparentando indiferencia- empecé a montar el primer robot. Es un tanque, con dos orugas, que permite programar diferentes clases de movimientos. Los dos robots clásicos que se pueden programar son el que sigue una línea y el que esquiva obstáculos con un sensor de distancia.

A mi nunca me ha parecido educativo seguir una línea que ya ha pintado otro, de modo que empecé con el que esquiva obstáculos. En el mindstorms vienen las instrucciones para ensamblar la base (las orugas). Después ya no seguí leyendo y por mi cuenta le puse el sensor de ultrasonidos. El problema de los diseños del lego, en mi opinión, es que son demasiado buenos. Uno los monta y después son tan bonitos que da pena desmontarlos. Es evidente que es demasiado difícil idear algo parecido. Esto es frustrante: la gracia justamente del lego es hacer lo que a uno le parezca, aunque no sea perfecto. Especialmente si lo hace un niño. La creatividad consiste en no copiar, seguir las instrucciones del lego technic es un buen ejercicio que desarrolla la visión espacial y la habilidad manual, pero hay que ir más allá: el principal músculo de la mente es la creatividad, y a esa hay que estimularla.
Captura de pantalla con el programa del robot. Hay dos líneas paralelas, que se ejecutan simultáneamente. La de abajo hace los efectos sonoros de R2D2 y el sonido de un sonar de submarino, con algunas pausas y repeticiones. La de arriba empieza dibujando una cara sonriente y arranca los motores para ir recto; cuando el sensor de ultrasonidos detecta un obstáculo pone una cara triste y gira sobre si mismo hasta encontrar un camino libre. Es muy simple.

En fin, cuando ya estaba a medio montar acudieron los niños, más interesados. Terminamos de montarlo entre toda la familia (mi Santa tiene mucha mejor visión espacial que yo y le encanta montar legos). Entonces empezó lo más divertido: la programación. Se estarán preguntando ustedes en que lenguaje se programan estos chismes. Es un lenguaje visual, un LabView simplificado. Tengo el corazón dividido respecto de LabView (después de haber pasado algunos meses programandolo profesionalmente), pero para un niño es mucho mejor que un lenguaje convencional basado en texto. Cada bloque es una instrucción, hay lazos, bifurcaciones, senderos paralelos que se ejecutan simultáneamente, etc.

Hay que reconocer que daría mucho trabajo programar en C++ este robot para esquivar obstáculos. Lo más difícil sería controlar los motores al mismo tiempo que se hacen los efectos sonoros, que son importantes para divertir a los niños y ayudarles a entender el código. Con el mindstorms, incluso sin haberlo visto nunca antes, se puede hacer en muy poco tiempo.  Y lo más importante: se puede lograr que los niños lo entiendan... si se logra cautivar su atención durante un par de horas.

En definitiva: probablemente este sea el mejor juguete educativo del mundo. Comprenlo si se lo pueden permitir. Si yo fuera ministro, presidente, rey o algo por el estilo, tengan por seguro que en las escuelas públicas habría tres horas de clase a la semana, por lo menos, con el mindstorms. Es la mejor inversión para un niño/a de más de 10 años, sin duda... si es que están dispuestos a dedicarle tiempo para entenderlo y explicarles como funciona. Les diré más: si yo no pudiera enseñarles estas cosas a mis hijos, gustosamente pagaría a un profesor particular para que lo hiciera. Me parece, sin exagerar, FUNDAMENTAL.

Ahora viene lo más curioso: en España cuesta encontrarlo en una tienda física. ¿Motivo? Las instrucciones no están traducidas al Español y al parecer es ilegal venderlo. De modo que no me pregunten donde lo compré.

Si se han quedado con ganas de ver lo que puede hacerse con esta plataforma de robot, aquí está mi visión particular del robot que sigue una línea... o no. Si aparece un dibujo relacionado con la teoría del muffin, es obra de Albert. Ahora el reto es desmontar este robot y construir otra cosa totalmente diferente, ya les contaré.

lunes, diciembre 12, 2011

Las enseñanzas del muffin

Quisiera hablarles de las enseñanzas del muffin.

Sucedió la mañana antes de mi clase en el Montphoto. Llegué a Lloret a primera hora, para atender la clase de Francesc Muntada (que por cierto me gusto mucho). Pero llegué con mucho tiempo. Yo soy muy pesimista y cuando tengo que hacer algo importante, parto de la suposición de que va a salir todo mal, y me cubro contra todos los posibles imprevistos: me llevo tres copias de la presentación, en diferentes formatos, llego exageradamente pronto, y me voy a un bar a repasar por ultima vez las transparencias.

Todo esto es un rodeo para decirles que entré en un bar para tomarme un cortado, relajarme un poco, y poderme concentrar delante del ordenador terminando un trabajo. Pero allí estaba, en el mostrador, una enorme magdalena de chocolate diciendo "cómeme" y yo pensé que un día es un día. De modo que cuando llegó el camarero con el cortado le pedí la magdalena. Y así fue como empezó todo:

-Dirá usted un muffin, caballero.
-Bueno... una magdalena grande con trozos de chocolate dentro.
-No. Eso no es una magdalena, es un muffin.
-Tampoco hay necesidad de utilizar palabras inglesas para todo. De toda la vida esto ha sido "una magdalena".
-Es muy diferente, caballero, la magdalena está hecha con aceite y el muffin con mantequilla.
-Pues no me parece una diferencia tan significativa como para utilizar un nombre nuevo. El cruasán en Francia es de mantequilla y aquí de asquerosa grasa de cerdo, pero sigue siendo un cruasán.
-Si que lo es, caballero, es muy diferente. Aquí tenemos muffins, no magdalenas.

Así continuó la conversación un buen rato hasta que me di por vencido y le dije que me trajera el objeto comestible de color negro que había en el mostrador. Me pone de los nervios, para empezar, lo de "caballero", "el señor" y todas esas tonterías. Y esa tozudez... me costó relajarme, de verdad que me costó. Pero lo logré, y preparé dos transparencias más.

Ya me había olvidado del affaire del muffin hasta que fui a pagar y el tipo dijo:

-Mesa tres, la cuenta.... un cortado... (aquí tomo aire teatralmente para hacer una pausa de un segundo, casi eterno, como paladeando su dulce victoria)....  ¡y un muffin!.

Noté claramente como la adrenalina me corría por las venas a raudales. Mi mente se concentró en descargar una estocada verbal absolutamente incontestable, de una contundencia radical y fulminante. Pensé en decir: (1) Que ya se perfectamente lo que es un muffin y que es una magdalena pero que mi mente busca la unidad y no la diversidad. (2) Que estuve viviendo en USA y que a diario me comía no uno si no ¡dos! muffins. (3) Que cada mañana preparo una bandeja de muffins solamente para poder bajar a la calle a decir que son magdalenas y que se joroben los yanquis. (4) Que soy el tipo que más sabe de muffins en el planeta, puesto que en realidad Eva no mordió una manzana si no un maldito muffin y que fui yo la serpiente en persona quien la tentó con mi chocolate suculento y prohibido. Y más cosas, muchas más...

Pero entonces se me aclaró la mente. Me di cuenta de que algo tan extraordinario  no podía estar sucediendo por casualidad, que el camarero no era simplemente un idiota empeñado en perder a un cliente para siempre, si no un ángel. Era Dios nuestro señor quien me lo había enviado para que yo aprendiera. Lo vi clarisimo: en realidad estaba viviendo dentro de en una parábola. Y sonreí beatíficamente, como lo hubiera hecho el mismo San Francisco, para decir:

-Gracias. He aprendido mucho de ti.

Y así lo explique en la clase del Montphoto, horas más tarde: "Uno no puede quedarse encerrado en su muffin".

Gracias a todos los asistentes. Y al muffin.

jueves, diciembre 01, 2011

Ajedrez en la elíptica

Para mi, el mejor ejercicio es un paseo por el monte un día de primavera o a principios de verano, seguido de un baño en un río o en el mar. Pero a falta de esto, debo conformarme con el gimnasio. Demasiado tarde me he dado cuenta de que sin hacer un poco de ejercicio con absoluta regularidad, mi cuerpo no funciona, y mi mente, tampoco. Dije un "un poco", y es que mi problema suele ser de exceso de motivación. Soy incapaz de mantenerme en un ritmo suave, que yo pueda resistir bien. Me pongo en la elíptica como si me fuera la vida en ello, y me paso de vueltas, hago más esfuerzo del que pueden resistir mis articulaciones. Ahora he encontrado una solución: jugar al ajedrez mientras estoy haciendo ejercicio.

El ajedrez en la elíptica debería ser un deporte olímpico. Al igual que el gin-tonic, es un ejemplo de como dos cosas que por separado ya funcionan, llegan a ser extraordinarias al combinarlas adecuadamente. Pongo el programa a un nivel bajo, que me mantenga totalmente concentrado pero que me de alguna posibilidad de ganar. Estudiando el salto del caballo y los movimientos de la dama, me olvido por completo de la elíptica y puedo mantener un ritmo suave. Mi mente, absorta en la partida, se olvida por un momento de todos los problemas. Mis ojos dejan de observar los fascinantes personajes que circulan por el gimnasio. Tampoco me planteo las normas del juego, que es lo que yo siempre suelo hacer en lugar de aceptarlas como dogma y jugar. El ajedrez es un juego condenadamente bueno, una metáfora extraordinaria de la guerra convencional, del poder y del tiempo. Pero me irrita el trato de favor que tiene el rey: observen que siempre termina la partida cuando el siguiente movimiento sería decapitarlo, o cuando queda acorralado. Estas normas debieron ser ideadas para complacer a reyes y generales. Y también dejo de pensar en el problema del infierno como un lugar sin ninguna posibilidad de regresar a la gracia de Dios (Dios no existe pero si su gracia, y esto me preocupa más de lo que se imaginan, pero lo dejaré para otra ocasión).

No quisiera engañarles, yo juego muy mal al ajedrez. En mi juventud argumenté que no hay nada de creatividad en este juego puesto que dada una posición, una mente suficientemente capaz analizaría todas las jugadas y sus ramificaciones, hasta dar con el mejor movimiento. ¿Qué puede haber en eso de creativo? Simple combinatoria, si acaso. Mi razonamiento, fruto de la envidia, era cierto pero solamente para una mente enormemente más poderosa que la humana. Efectivamente, a partir de un cierto nivel no basta con no cometer errores para ganar: hay que tener la imaginación suficiente como para tenderle trampas al programa. Todo esto mientras suena el atronador chumba-chumba que por alguna razón se considera imprescindible. Suelo ganar la primera partida, pero el programa se ajusta automáticamente a un nivel más alto, y pierdo la segunda. Compruebo, una vez más, que a partir de cierto número de pulsaciones mi cerebro deja de funcionar. Cometo errores garrafales (pero también el programa, a un nivel bajo). Debo resistir mi impulso de abandonar y confiar en el fallo del contrario para lanzar un ataque. Cuando me doy cuenta, han pasado los 20 o 40 minutos de rigor y salgo absolutamente relajado de la máquina. Mientras termino la partida, hago los estiramientos, que son fundamentales, y me voy a la piscina. Nado poco, apenas lo suficiente como para poder imaginar que realmente estoy junto a un mar que ya no existe. Debo decir, entre paréntesis, que en la literatura escrita por hombres se ha fantaseado mucho acerca de los vestuarios de señoras, pero deben saber las señoras que en los de hombres se ven y se oyen cosas que (sin exagerar) parecen de las 1001 noches.

Ahora mismo, ya terminada la sesión, me estoy tomando un café en el bar. Satisfecha la necesidad corporal del ejercicio, ahora es el momento de saborear este placer sublime de encajar algunas palabras y pulsar "Publicar entrada", sin haber dicho ninguna barbaridad ¿lo logré?. Debo dejarlo aquí. Sean felices, que no es fácil.

sábado, noviembre 26, 2011

La evolución del lenguaje fotográfico

Me referiré solamente a la fotografía nocturna.

1-Empecé como todo el mundo fotografiando escenas urbanas. Este primer paisaje que casi parece volcánico por culpa de la luz artificial no está hecho en una ciudad pero en cierto modo puede considerarse urbano puesto que su principal motivo es justamente la luz artificial, su color y su distribución.

2-Después hice trazas de estrellas, que es lo que entonces podía hacerse y que expresan en cierto modo el paso del tiempo en una imagen estática. Técnicamente, no ha sido posible captar el paisaje nocturno tal y como lo vemos hasta hace muy poco tiempo.

3-Cuando ya fue posible capturar lo que veían mis ojos, entonces fotografié estas escenas, como las nebulosas de Magallanes, una a cada lado del árbol seco, en Chile.

4-Entonces quise meter a toda la Vía Láctea, que es como un arcoiris de la noche, en una sola fotografía. Descubrí este río de luz en el cielo, a pesar de haberlo visto ya muchas veces, y me fascinó.

5-Estuve una temporada fotografiando panorámicas de la Vía Láctea pero una noche me di cuenta de que me estaba repitiendo. Reflexioné, medité sobre lo que estaba viendo y sobre el drama de la irreversibilidad del mundo.

En un momento especial, hice otra foto, que nadie o casi nadie ha visto, que para mi, captura la esencia de lo que es la vida (en un sentido biológico) en el universo.... es muy posible que no le guste a nadie más que a mi. A lo mejor ni a mi me gusta, pero es el resultado de esta evolución. Esta última no la subiré a la red por el momento. Debo guardar algún conejo en la chistera por que no se si voy a poder sacar más, ya no puedo viajar, al menos por el momento.

Lo que yo quería contar no obstante es que hay una evolución. Esta última foto es totalmente incomprensible sin haber visto centenares como las anteriores.

miércoles, noviembre 23, 2011

Confesiones de un autodidacta arrepentido

Llevo unos meses haciendo unas fotos que yo pensaba que podrían servir para un reportaje. Mentira, es mucho peor: llevo unos AÑOS fotografiando un tema en concreto pensando con ilusión que algún día serviría para un reportaje. Ahora me doy cuenta de que me faltan fotos, fotos que no voy a poder hacer a tiempo. La primavera pasada empecé, demasiado tarde, a darme cuenta de que fotos me faltaban. ¿Por qué? Es sencillo: no tenía ni idea de que era un reportaje y la clase de fotografías que había que hacer. Yo iba a lo mío, a mis obsesiones, pendiente de los comentarios que me ponían en diversos foros de la red. Que si la luz es demasiado dura, que si me sobre esa cosita en el fondo, que si tal que si cual. Tonterías. Nadie tenía ni idea. Y ahora estoy rebuscando mi archivo enorme de fotos a ver si por pura casualidad hice alguna de las que tendría que haber hecho.

Yo empecé a saber un poquitín de fotografía primero cuando conocí a Jordi Busqué y vi, tranquilamente sentados en un bar, sus fotos. Y después cuando él vio las mías y me comentó cuales le gustaban. Después hubo un momento decisivo: cuando fui a las jornadas "Vivir de la fotografía" en La Garriga, en el 2009. Allí pude conocer a Rafa Pérez, Valentí Zapater, Maria Rosa Vila, Francesc Muntada, Paco Elvira... y escuchar las ponencias, claro. Recuerdo la de Siqui Sánchez, y su teoría del Oso Panda, pero sobretodo, la de Tino Soriano. En su web dice "La idea general de mis charlas es hablar poco de tecnología -lo justo, quizás por que no me interesa (o no sé) demasiado- y profundizar tanto como sea posible en el lenguaje y en las posibilidades de la fotografía. Subyace, en mis comunicaciones, la misma idea básica: fotografiar es una actividad intelectual". Bueno, en un par de horas tuve la sensación de haber aprendido más que después de haber estado en mil y un foros de la red, perdido entre tonterías. Ahora veo que en su lista de Antíguos alumnos, ahora fotógrafos emergentes, viene un enlace a esta página, cosa que me enorgullece y me asusta por igual.

En resumen: que se dejen de mandangas y del absurdo orgullo del autodidacta (que vicio tan nuestro, que nos lleva a gastar miles de euros en equipo y viajes mientras escatimamos decenas en un curso) y vengan a las clases del Montphoto fest. Allí estarán Tino Soriano, Klaus Nigge, Helios Dalmau, Francesc Muntada, Albert Masó ... y yo. 

Sigo buscando entre mi archivo, entre rechinar de dientes y crujir de huesos, a ver si encuentro las tres o cuatro fotos que no supe que había que hacer. ¿Existe la máquina del tiempo?

Descubriendo las estrellas

Tengo una semana muy atareada pero no puedo resistirme a contarles que esta noche estoy contento: una persona me ha contado que esta foto le traía recuerdos de su infancia, de su padre y de las estrellas. Y esta evocaba el recuerdo de ver nacer las estrellas del invierno a finales de verano.

La emoción inocente, la sincera maravilla ante la belleza del cosmos, es justamente lo que quise fotografiar en esa playa.

No fue fácil hacerla, la exposición fue larga y los niños tuvieron que permanecer quietos muchos segundos. No salió a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera.. Hubo que llevar una montura ecuatorial a la playa para detener el movimiento de los astros. Cuando todo estaba montado, llegó una pareja en kayak para pasar la noche en la playa, cosa muy bonita pero que a mi me molestaba por que su luz se veía reflejada en las rocas de la izquierda. Con toda la vergüenza del mundo tuve que ir a pedirles por favor que la cerraran. Finalmente, la chica vino a hacerse una foto justo donde ahora están los niños. Por unos segundos, la cámara con la montura ecuatorial y todos los cachivaches de la astrofotografía volvieron a ser una maquinaria maravillosa, como la de los daguerrotipos, que permitía plasmar los recuerdos que de otra forma se hubieran desvanecido.

A estas cosas me refiero cuando hablo de "creatividad, técnica y espiritualidad en fotografía de Naturaleza".  A ver si se explicarme.

lunes, noviembre 21, 2011

Aristóbulos Ursiclos vs. Olivier Sinclair

Por pura casualidad, en algún verano a finales de los 70 cayó en mis manos un comic de la serie "Joyas Literarias Juveniles" mientras estábamos de vacaciones en casa de unos primos. No se si recuerdan esta colección, que se ha reeditado varias veces. En cada número se resumía una novela famosa, en principio adecuada para un público juvenil.  Muchas de ellas eran de Julio Verne. Yo ya había leído algunas de ellas, y su mundo me parecía fascinante, con enigmáticas máquinas voladoras y genios solitarios que le declaraban la guerra a todo.

Aquel libro era diferente. Yo no lo hubiera comprado. Recuerdo, como si fuera ahora mismo, a mi padre esperando pacientemente en el quiosco mientras yo decidía que tebeo quería, después de haber ojeado varios. Allí no salían máquinas de ninguna clase, excepto algún barco, de modo que no me hubiera interesado. Pero era tal el tedio de las tardes en el apartamento que finalmente leí "El Rayo Verde". El aburrimiento es una de las grandes cosas que se hoy en día se han perdido los niños.

Tengo un recuerdo confuso del comic. Para escribir las cosas, hay que haberlas olvidado en parte, dijo Jordi Esteva, y también dijo que viajar es perseguir los sueños de la infancia. Yo recuerdo aventuras, peligros y dificultades .. no para volar ni para viajar a la Luna, si no para ver un simple, pero extraño y maravilloso Rayo Verde, que años más tarde yo mismo perseguí.

En la novela se contraponen dos personajes. Aristóbulos Ursiclos es un "científico", absolutamente pedante e insoportable. Tanto, que secretamente yo tengo una cierta simpatía por él. A la más mínima, suelta tremendos rollos sobre la presión barométrica o temas similares. Pero por otra parte, el propio Verne hace lo mismo en muchas de sus novelas, con párrafos y más párrafos dedicados a describir aparatos, o peces, o plantas. Ursiclos, yo pienso, tal vez sea una parodia del propio Verne, quien raramente escribió acerca de los sentimientos humanos. El otro personaje es Olivier Sinclair, artista, que también busca el rayo verde, junto con la protagonista que debe elegir entre los dos. No se lo ponen muy difícil, ciertamente. ¿Era necesario hacer que Aristóbulos fuera tan sumamente torpe y ridículo?
Terminé el libro con la duda de si realmente existía este rayo. Existe, sin duda. Dura menos de un segundo y es en efecto "de un color que no hay pintor que pueda reproducirlo en su paleta". Pero no es en absoluto como lo pintó el ilustrador de las "Joyas Literarias Juveniles" en la última viñeta. Y merece la pena buscarlo, e incluso tratar de fotografiarlo. Habrá que ir a un lugar junto al mar, donde el horizonte quede al oeste, y esperar pacientemente hasta que llegue un día lo suficientemente despejado. Y lo verán.

Yo recuerdo haber corrido como un loco para ver el último rayo de sol, muchas veces. Y al llegar allí, encontrar a personas notables que observan la puesta de sol como si atendieran una ceremonia religiosa, con verdadera fe. Una vez, hablando con una desconocida que estaba mirando la puesta de sol, pero que no conocía el Rayo Verde, me sorprendí a mi mismo dándole el teléfono para que viera mis fotos del Rayo mientras yo me alejaba para guardar la cámara en el coche... sin recordar que junto al teléfono también llevo todos los documentos, dinero, la tarjeta de crédito... cosas que ella hubiera podido perfectamente quedarse. Los observadores de puestas de sol son algo así como una subespecie dentro del género humano, y por lo general, nada malo hay que temer de ellos.
Además, hay otro rayo verde, que Verne probablemente no conocía, mucho más difícil de observar y sobretodo de fotografiar que el del atardecer: el rayo verde del amanecer. Pero esa es otra historia.

viernes, noviembre 18, 2011

En el país de los zigurats

Está entre Uqbar y Tlön, no muy lejos de Zanzibar, mira tal vez al Indico o al Mediterraneo, ¿como podría recordarlo si lo visité en sueños?. Allí, incluso las modestas construcciones para el ganado ya tienen la presencia de zigurats. ¿Como serán entonces las tumbas de los reyes?


Es complicada la vida si no se tiene un caballo manso.

jueves, noviembre 17, 2011

Menos que un bit

El bit, dicen los entendidos, es la unidad mínima de información. 0 o 1, solamente.

Por ejemplo: ¿Has llegado a casa? 0: No. 1: Si.

No hay posibilidades intermedias, con un solo bit no se puede decir, "si, llegué pero por el camino tuve que ir a una guerra, me secuestró una Diosa que quiso hacerme inmortal con su amor, naufragué, me presenté desnudo ante una princesa, maté a diversos monstruos, descendí a los infiernos...".

Los 140 (o los que sean) caracteres del twitter casi parecen una enciclopedia al lado de un bit ! 

Pero a veces nos conformaríamos incluso con menos. Por ejemplo, a lo mejor a ustedes les habrá sucedido, si se les ha hecho de noche estando en el monte, sin cobertura, si piensan que alguien estará preocupado... tal habrán querido poder mandar un mensaje, incluso sin información. Simplemente decir: "Por la presente mando un mensaje que no dice nada, pero ES un mensaje, y significa por tanto que sigo latiendo, y que pensé que te gustaría saberlo". Sería mandar solamente un "1". O un "0". Con eso bastaría. Que por otra parte, también podría ser como el disparo al aire en Dersu Uzala, una petición de auxilio.

No se si habrá un nombre para esta clase de mensajes sin información. Filósofos y lingüistas tiene la Iglesia. Algún erudito lo habrá estudiado.

Después, se me ocurre, se inventaría un código, dos mensajes seguidos significaría estoy bien, dos mensajes separados, sería un 0, estoy jodido. Volvería a inventarse el byte, con 8 bits, muy trabajosos, que ya vale para mandar una letra. Mañana subiré una foto, no se preocupen.

Por cierto, para los que sigan el caso: la chica de la cinta de al lado hoy ha estado 20 minutos entre 170 y 180 pulsaciones. Y después ha seguido, claro. Me he atrevido a preguntarle de donde sacaba tanta energía y me ha dicho que antes entrenaba seis horas al día, era atleta profesional. Pero ha negado esas pulsaciones exageradas que yo he visto. En fin. Yo, por mi parte, he probado un nuevo pasatiempo: jugar al ajedrez estando en la elíptica. Y muchas más cosas me han sucedido. Otro día se lo cuento, hoy no quisiera alargarme.

martes, noviembre 15, 2011

Noviembre, 2048

Noviembre 2048. Ya hace semanas que murió el Pastor pero siguen los canales proyectando desfiles militares. Todas las comunicaciones privadas, cibernéticas o telepáticas, han sido inhibidas. Naturalmente, excepto para los titulares de las Tarjetas Amarillas. Activo un circuito tras otro.. no dejan de verse tanques y aviones. Alguna maldición se me habrá escapado, porque mi nieto pregunta:

-Abuelito ¿ya había un Pastor cuando tu eras un niño?
-No... era muy diferente, había muchos "políticos" y se podía votar a uno para que fuera presidente, pero no había Pastor.
-¿Y qué sucedió?
-Los políticos eran mediocres, malvados, embusteros, egoístas... la gente se cansó de ellos, dejaron de votar. Hubo una guerra, muchas calamidades, y entonces llego el Pastor.
-¿Y el Presidente era como el Pastor?
-No exactamente, no mandaba tanto. Y podíamos reunirnos, incluso criticar a los políticos. Había blogs, uno podía decir más o menos lo que quisiera, siempre que no le escuchara mucha gente, claro está. ¡Mierda! ¡Ya he hablado más de la cuenta!

El niño me mira horrorizado, ya sabe lo que vendrá a continuación.

-Si, lo siento. Tienes que tomarte la pastilla. Si dices algo de lo que te he contado en el Centro de Uninformización, tus compañeros lo van a repetir. Entonces yo y seguramente también tus padres vamos a desaparecer. No puedo arriesgarme. Lo siento, ha sido culpa mía.
-No abuelo, no...
-Ya se que es amarga, siempre lo es, pero solamente es un momento, trágala.

Con una pastilla de 5 minutos de olvido será suficiente. Le alcanzo el vaso de agua y pienso que ahora son mucho más obedientes los niños.

lunes, noviembre 14, 2011

¿Como se hizo? La Vía Láctea sobre la Naveta des Tudons

Estoy preparando mi clase para el 6 de Diciembre en el MontPhoto y he llegado a esta foto. El otro día la subí, pero me gustaría comentar un poco como la hice.

A principios del 2010 tuve algo así como una visión: la Vía Láctea sobre los monumentos megalíticos de Menorca. Imaginé la galaxia como un torrente de estrellas cruzando el cielo sobre las taulas, los talaiots y las navetas.

Las construcciones megalíticas tienen una potencia simbólica y espiritual impresionante, todas ellas. Si yo hubiera sabido pintar, con esa visión hubiera tenido suficiente. Me hubiera sentado delante de un lienzo y hubiera transferido la imagen desde mi cerebro al papel. Claro, eso hubiera sido difícil, muy difícil seguramente. Y yo no se hacerlo, que más quisiera.

Pero ¿y hacer la foto? ¿era fácil?. La imagen tenía que suceder ante mis ojos, yo tenía que provocar que sucediera. Me documenté, hice un catálogo de los monumentos de la isla, estudié las orientaciones y en primavera del 2010, acompañado de un guía fui a estudiarlos sobre el terreno, brújula en mano. Había dificultades, pero era factible: lo que yo había imaginado podía suceder, y podía ser fotografiado. Faltaba esperar al momento adecuado del año.

A principios de verano regresamos con la familia para estar una semana en la isla. Tenía en mente la posibilidad, incierta, de vender un reportaje con fotos nocturnas de la isla. Fue una semana delirante, algo así como un éxtasis. De día, ejercía con mejor o peor fortuna de padre de familia, íbamos a la playa, paseábamos por la isla.. lo normal. Además, planificaba las localizaciones y pedía los permisos necesarios para entrar en algunos monumentos.

Y de noche, como si fuera el mismísimo hombre lobo, yo sufría una metamorfosis que me transformaba en un fotógrafo voraz. Cada noche fotografiaba dos o tres localizaciones, y tengan presente que estas fotos nocturnas no se hacen en diez minutos. Recorrí casi 2000km y adelgacé cuatro kilos. Tuve que andar, buscar calas, recorrer acantilados... lo pasé en grande. Llegaba agotado casi a la salida de sol, dormía un poco y otra vez a la playa. Al mediodía dormía un poco más.

Pero la noche que tenía el permiso para fotografiar la naveta, llegué tarde: la Vía Láctea estaba demasiado alta. Habíamos ido en familia a fotografiar la puesta de sol y la luna cenicienta. A los niños se les comieron los mosquitos y al llegar a casa tuve que atender, digamos, un problema doméstico. Debo decir que la gente que no experimenta estos éxtasis fotográficos no puede (ni debe) soportar al extasiado: se convierte en un monstruo de un egoísmo absoluto.

Yo alucinaba viendo formarse las imágenes en la pantalla de la cámara, me hubieran tenido que atar para que no saliera a hacer fotos. Pero aquella noche fue demasiado, llegué tarde. La Vía Lactea no me salía en formato horizontal sobre la naveta y la foto vertical no tenía ninguna fuerza. Y era tan hermosa la escena.. como un arcoiris, las estrellas salían de un lado del cielo y llegaban al otro. La noche zumbaba de vida. Cantaban los grillos, se veían los ojos azules de las arañas lobo.. Me tomé una coca-cola más, y me senté un momento. Puse Sonno belle le cose de Gianmaría Testa (gracies, Albert) en el teléfono. Sin esa canción, no hubiera hecho la foto. Era precioso, quise llevármelo todo..

Una panorámica. Claro, eso era, una panorámica. Evidente, dirán ustedes.. pero hay unos detalles técnicos que resolver en una panorámica nocturna que cubra tantos grados. No la había hecho nunca. Consulté, miré, calculé.. y tiré las fotos. No supe si estaban bien hasta que llegué a casa y pude encajarlas. Sonno belle le cose.

El verano del 2011 regresamos a la isla. Yo tenía un edema óseo en los calcáneos y apenas podía andar. Tuve que frenar un poco mi ritmo. Después, he visto otras cosas, unas maravillosas y otras tristes... pero siempre recordaré la noche de la naveta. Al final tuve premio: el reportaje salió en Descobrir Catalunya, y estuve realmente orgulloso de verlo publicado.

Ahora hay quien dice que ya está todo fotografiado, que la fotografía ha muerto si basta buscar Naveta en google para que salgan centenares de fotos. Bien. A los que escriben esto yo les diría que busquen otra foto como esta... y que traten de imaginar lo que yo sentí cuando estaba allí. Momentos como ese bien pueden valer por toda una vida. 

Si esta entrada les ha parecido interesante, consulten los detalles del MontPhoto en el programa y si les parece, rellenen cuanto antes el formulario de inscripción.  ¡Será un honor contar con su presencia!

El mito Tumapuru de la creación

La Camponotus.

Era el principio de los tiempos.

El mundo entero era sostenido por el gigante Evaristo. Me refiero al mundo conocido (con sus nebulosas, sus unicornios y sus escarabajos) y al desconocido, sobre el que debemos guardar respetuoso silencio (excepto para decir que es allí donde viven los números imaginarios, entre otros prodigios).

Todo era felicidad. No existía la maldad, ni el desamor, ni el mal rollo, ni las cláusulas abusivas, ni la banca. Ni el insulto, ni el abuso, ni las sectas. Gozaban hombres, mujeres, lagartijas y babuinos, todos por igual, de aquel maravilloso estado de ánimo que hoy en día solamente se consigue con ciertas pastillas que recetan los médicos.

Con las dos manos alzadas, Evaristo sostenía todo aquel primor de universo. A causa del peso, sentía un dolor inmenso, pero a sus oídos llegaban los sonidos gozosos del mundo, que era una fiesta continua y Evaristo pensaba:

-Esto pesa de la ostia pero merece la pena el esfuerzo de aguantarlo.

Un triste día Evaristo vio como una hormiga le trepaba por la pierna derecha. No era una hormiga cualquiera. Era una Camponotus cruentatus, la hormiga más grande de España, con unas mandíbulas temibles. Si la Componotus le mordiera a usted, amable lector/a, en la yema de su dedo índice, apenas notaría nada. Pero si por casualidad el mordisco fuera en la piel sensible que hay entre los dedos de la mano, seguro que soltaría (por ejemplo) la cámara que tuviera en las manos para poder librarse de la maldita hormiga.

No doy estos detalles para justificar al gigante Evaristo, que no tiene perdón, si no para que se hagan cargo de que a medida que la Camponotus iba trepando por su pierna, su preocupación fuera en aumento. Finalmente, cuando la hormiga se decidió a morder, fue justamente en el escroto (sección izquierda) del gigante Evaristo.

-Esto no voy a poder aguantarlo.

Con una sola mano procuró continuar sosteniendo el feliz universo original, mientras se palpaba tratando de dar con la hormiga para aplastarla. Pero ella, juguetona, se escondía entre los pliegues y al final, al tercer mordisco, Evaristo dijo:

-¡Xx xxxx xx Xxxx !

Y dejó caer la bandeja que contenía el mundo. Que sería, para que se hagan una idea, como uno de esos  cartones adornados con papel de plata que contienen los maravillosos y carísimos tres kilos de canapés recién llegados de la pastelería para celebrar en familia algo especialmente importante.

Todos los canapés del mundo cayeron por el suelo. El universo quedó hecho un asco, y así estamos ahora: sufriendo. Llegaron la codicia y la maldad, llegaron los cabrones y las compañías de telefonía. Y la enfermedad, las castas sacerdotales y los impresos del IRPF. Pero llegaron también los problemas irresolubles, que sin ser culpa de nadie, mortifican a tanta gente. Y además, murió la hormiga.

Desde entonces Evaristo está llorando mientras trata en vano de arreglar el mundo, puesto que Evaristo es bueno, pero no omnipotente. Las lágrimas de Evaristo son los copos de nieve que caen las noches de luna llena, las estrellas fugaces que se reflejan sobre los lagos y otra cosa muy bonita que no diré para no ofender a nadie.

Dije que Evaristo no tenía perdón. ¿Ustedes podrían perdonarle? ¿Y a la Camponotus? ¿Y al mundo? ¿Y a ustedes mismos?

jueves, noviembre 10, 2011

El ajedrez y yo

Al ver un tablero de ajedrez todavía ahora me viene a la memoria el olor a tabaco y aceite rancio que había en el viejo club donde mi padre solía jugar. En la planta baja había un restaurante barato y los vapores del menú, que entonces costaría 450 pesetas, subían sin dificultad hasta el primer piso para mezclarse con la densa atmósfera de café y Ducados que tanto inspiraba a los ajedrecistas. En casa, mi padre tenía un armario lleno de libros de ajedrez y le gustaba pasar las tardes estudiando la defensa siciliana y el gambito de dama, o por lo menos esos son los nombres que ahora recuerdo. Los domingos tenía partida, y alguna tarde entre semana se iba al club a jugar. A los catorce o quince años empecé a subir yo también al club, sin ser socio, y empecé a acostumbrarme a jugar -y perder- todas las partidas. Allí estaba también mi profesor de Latín, y recuerdo que me desaconsejó que jugase partidas rápidas.

A los 18, cuando hacía COU, volví a jugar, un poco más en serio, con dos amigos de la clase. Al salir de la escuela de curas nos íbamos a lo que se llamaba "El casino" pero en realidad era un bar decadente, supuestamente solo para socios, donde había tableros y podíamos jugar. Uno de mis amigos era muy bueno, llegó a ser algo así como un jugador de primera división nacional. El otro era regular, pero se obsesionó con el ajedrez. Dejó los estudios y se pasó años practicando, hasta llegar a la misma categoría que el primero. Entre esta y otras fijaciones consiguió arruinar su vida. Yo por mi parte enseguida vi que aquello no era lo mío. Siempre me fallaron los detalles, me dejaba un caballo olvidado o un peón sin defender y terminaba perdiendo. Lo dejé. Las dos aficiones de mi padre fueron la botánica y el ajedrez, y en ambas fui un desastre.

En fin todo esto no es más que un largo rodeo para decirles que hay una aplicación interesante para teléfonos, y para el iPad. Se llama "ajedrez#" ( "chess#") y en principio es gratis. La gracia que tiene es que se adapta automáticamente a tu nivel de juego, y comete errores tan estúpidos como los míos, de forma que es posible ganarla. Al llegar a un cierto nivel, que no es muy elevado por que yo ya lo he alcanzado y repito que el ajedrez no es lo mío, hay que pagar una pequeña cantidad para que siga aprendiendo.

El ajedrez, al llegar a los 43 años, ha resultado ser un ejercicio bueno para mi mente. En momentos atribulados, me obliga a estar pendiente de un microcosmos ordenado y predecible. Jugando, mi mente deja de vagabundear perdida entre pensamientos negros que no me convienen. Y recuerdo la importancia de saber por lo menos las aperturas básicas, que mi padre trató en vano de enseñarme, pero ahora ya se que nunca podré aprenderlas.

En fin, nadie es perfecto y yo lloré al final de Peter Pan.

miércoles, noviembre 09, 2011

Ifigenia, los Mercados y el Monstruo de las Galletas

Para hablar de economía (o de mitología) sin meter la pata hay que documentarse antes, aunque yo siempre pensé que es mucho más interesante la ignorancia que la erudición. De modo que escribiré de memoria y les contaré lo poco que recuerdo del triste destino Ifigenia y de la ambición de su padre Agamenón.

Agamenón era un tipo importante, sería Presidente del Gobierno o algo por el estilo, y logró reunir un gran ejército para conquistar Troya. Ya estaban los barcos dispuestos para la partida, pero algún dios debía estar ofendido, puesto que el viento favorable no llegaba. Los mercados fueron reclamando sacrificios cada vez mayores, y Agamenón los fue realizando, uno por uno. Murieron en vano centenares de corderos y de bueyes.... los oráculos, que eran como las agencias de calificación de riesgos en los tiempos de Homero, cada vez pedían más. Finalmente, exigieron la muerte de Ifigenia, la hija de Agamenón.

Ocurre algo parecido, a otra escala, con el Monstruo de las Galletas. El monstruo es insaciable, no cesa de pedir galletas, una detrás de otra. Le damos la primera de buen grado, esperando que será suficiente, y después la segunda, pero él pide una tercera y una cuarta. La caja de galletas se va vaciando, y nuestra posición es cada vez más débil. ¿Qué hay que hacer? Cuando se ha comprobado que el Mercado, o el Dios iracundo, o quien quera que sea, no va a cesar jamás en sus demandas, debemos recordar que Agamenon al final tuvo que sacrificar a su hija Ifigenia para lograr el viento favorable. Entonces eso fue suficiente, eran otros tiempos.

O, por el contrario, renunciar a la conquista de Troya, por duro que sea.

domingo, noviembre 06, 2011

Billy Wilder, la existencia de Dios y el misterio del mal

Ya lo dijo Trueba, cuando le dieron el Oscar: "Me gustaría creer en Dios para agradecérselo. Pero sólo creo en Billy Wilder, así que, gracias Mr. Wilder.". Efectivamente, el director, o el guionista, o el escritor, son algo muy parecido a Dios dentro de los universos que han creado. Modestos universos, si ustedes quieren, pero universos al fin y al cabo.

Yo apenas recuerdo la película, la vi hace tiempo y tal vez mi recuerdo borroso sea algo parecido a un sueño. Se lo contaré: Dos músicos de mala muerte, con la excusa de escapar de una banda de mafiosos, se camuflan en un banda femenina de jazz y se van a tocar a una isla que imaginar como paradisíaca. Ridículamente travestidos, la intimidad desenfadada con las chicas les resulta embriagadora. Tal vez ellos nunca habían tenido ese grado de comunicación con ninguna mujer.  La cantante, Marilyn Monroe, interpreta I wanna be loved by you, de forma maravillosa (y yo ya debo ser viejo, por que ahora mismo no la recuerdo como una mujer arrebatadora, si no como a un pobre pajarito que en algún momento se cayó del nido y que tal vez, con muchos cuidados, podría volver a volar en lugar de ser devorado por un gato como finalmente ocurrió).

Sucede lo previsible: uno de los dos músicos (Tony Curtis) recupera parcialmente su identidad masculina y la refuerza con el impresionante símbolo fálico de un yate, propiedad de un millonario, un personaje oportunamente difuso que solamente existe gracias al dinero que tiene. Además, hay algo imprevisto, un contrapunto genial: el millonario se enamora del otro músico, Jack Lemmon, que sigue siendo femenino. Para cerrar el ciclo, Dios-Wilder dispone que al final justamente los mafiosos tengan que pasar por allí. En la gloriosa escena final, Marylin y el músico viril se besan en el asiento trasero de una lancha, que el millonario está conduciendo hacia el yate que va a conducirles a esa felicidad definitiva.

La situación es compleja, parece que nos acercamos al jaque mate. Para ellos, el problema no puede tener solución. Hoy en día tal vez hubieran podido salir ambos del armario, caso de haber estado allí. Pero no en 1959. Jack Lemmon se enroca, trata de disuadir al millonario exponiendo una serie de defectos: fuma, lleva tatuajes, tiene malas digestiones, es peluda ... Nada de eso le importa al millonario. Finalmente llega la frase divina:

-¡Soy un hombre, estúpido!
-Nadie es perfecto.

De esta forma genial, inesperada, se resuelve el problema. Si Wilder fue capaz de hacer a los cuatro felices, siendo un simple ser humano, ¿como es que Dios no es capaz de arreglar ni siquiera asuntos relativamente sencillos como el problema de la deuda en Grecia?.

Entramos de lleno en la Teología. Este es el "llamado misterio del mal", uno de los principales problemas de la teología cristiana: un Dios omnipotente, omnipresente e infinitamente bueno, en la práctica tiene el mundo hecho un asco y a la gente sufriendo como cabrones. Sin ir más lejos, el otro día en la sauna un señor prácticamente me contó que quería suicidarse, después de solo cinco minutos de conversación. El misterio del mal ha hecho correr ríos de tinta, y grandes sabios han dedicado libros enteros al tema. Yo les diré mi humilde opinión: o Dios no existe, o no tiene sentido del humor. Que es lo mínimo que se le podría pedir.



Observen, que Marylin y Tony Curtis ya no se ven en el asiento trasero. Sean ustedes felices, o inténtenlo. Nadie es perfecto.  Por cierto, la chica de la cinta de al lado tiene un amigo.

Instalando software Linux en un Mac

Algunos de ustedes no se sorprenderán si les digo que los ordenadores despiertan grandes pasiones, y absurdas peleas que a veces recuerdan los peores aspectos de las guerras de religión. Yo siempre fui un hereje de todas las fes, de modo que hoy, sin ánimo de ofender, ni sin pretender ser un experto, hablaré de informática. Al que no le interese el tema, le ruego que no pierda el tiempo leyendo y me disculpe: la próxima entrada volverá a ser de fotografía.

Durante años he utilizado ordenadores Unix. Primero fue Unix propiamente dicho (el Unix de HP, y a veces los de Silicon Graphics, IBM, SUN y Cray). Después ¿quien lo hubiera dicho? todos esos sistemas operativos se fueron a pique en gran parte gracias a la irrupción de Linux y todo el software GNU. Este episodio da para una novela, sería una maravillosa historia épica de como el intelecto y la unión casi desinteresada de miles de personas anónimas e inquietas han cambiado el mundo de los ordenadores. Hoy quiero hablar de como incorporar lo mejor de ese software libre a un Mac.

Linux estaba muy bien para las cosas que hacía en el trabajo, pero para manejar fotos a mi nunca me convenció, ni estuve dispuesto a perder tiempo utilizando software que no era bueno (lo advertí: soy un hereje). Entonces utilizaba Windows para las fotos, pero hará dos años me cansé de que maltratasen con virus y antivirus y compré el primer Mac. El Mac, sin ser perfecto (ni mucho menos), es claramente el mejor que hay ahora en el mercado. Y además, a mi me gusta por otra razón: detrás de esa pantalla del "terminal", que tan poco usan los usuarios clásicos de Mac, hay algo muy potente. Cuando digo usuarios clásicos me refiero a mis *muy* queridos amigos diseñadores gráficos, periodistas, fotógrafos, editores y escritores... Debajo de la preciosa (y práctica) piel de diseño del Mac, ruge un felino de verdad. El Mac es tan bueno en parte gracias a que su motor es Unix.

No obstante, el terminal del Mac puede resultar algo frustrante para los que hayan crecido con Linux. Faltan un montón de herramientas, y no es fácil instalarlas una por una. Yo se que a ustedes les va a sorprender, pero además de grep, sed, awk, vi, ls, pwd, find y todos esos comandos que ya están en el Mac, yo necesito tener, por ejemplo gnuplot.

Todo el software que uno espera encontrar en un sistema Linux, se puede instalar en un Mac, con relativa facilidad. La secuencia es la siguiente:
1-Instalar xcode (de Apple).
2-Instalar MacPorts. MacPorts es algo así como el sistema de paquetes de Debian, permite instalar fácilmente el software de dominio público que uno quiera. Hay unos 12000 programas gratuitos, y algunos muy buenos. Supongamos que a mi me interesa gnuplot, que sirve para representar datos o (por ejemplo) dibujar funciones matemáticas.
Haremos:
$port list | grep gnuplot
$sudo port install gnuplot
Con el primer comando me saldrá una lista del software relacionado con gnuplot. El segundo va a descargar e instalar todo lo necesario para que gnuplot funcione. Es posible que sea necesario añadir "export GNUTERM=X11" al final del archivo .profile, que está en el directorio home. Pueden abrirlo con el programa textedit, o si les va el rollo duro, con vi. Algunos de ustedes entenderán perfectamente esta misteriosa línea "export..", el resto puede interpretarla como parte de un ritual mágico.. ¿qué más da?.

Ha llegado el momento de escribir, en el terminal, "$gnuplot", y ver -como si fuera la máquina del tiempo- como este pequeño y maravilloso programa que tantas veces he utilizado desde hace 20 años, funciona perfectamente en mi Mac, al lado del Lightroom y del Itunes. Ahora la pregunta es ¿para qué quiero gnuplot? Esto se lo cuento otro día, si hoy no se han aburrido demasiado. Y si se aburrieron, discúlpenme, les agradezco que hayan llegado hasta aquí.

jueves, noviembre 03, 2011

Clase en Montphoto 2011

Edición a edición, Montphoto se ha ido consolidado como un concurso internacional de fotografía de naturaleza de un nivel altísimo, comparable al BBC-Veolia o el de la GDT alemana. El año pasado empezaron un nuevo reto: Montphoto FEST, un festival de fotografía de naturaleza.

Si les interesa la fotografía, o la naturaleza, o las dos cosas, no deberían perderse la edición de este año, en la que se han programado exposiciones, presentaciones, clases, la entrega de premios del concurso....

Es en Lloret de mar, los días 3,4,5 y 6 de diciembre. Aquí pueden ver el programa. El lunes 5 y el martes 6, hay clases magistrales de Tino Soriano, Klaus Nigge, Helios Dalmau, Francesc Muntada, Albert Masó y ... servidor de ustedes Manel Soria casi más conocido como Frikosal.


¡La verdad es que me da mucho respeto compartir cartel con personas de tanto prestigio! Mi clase se titula "Del suelo al cielo: creatividad, técnica y espiritualidad en fotografía de Naturaleza". Les haré un pequeño resumen:

Hay quien dice que la fotografía ya ha muerto, que basta con teclear "sol", "lagartija" o "galaxia" para obtener al instante un torrente de imágenes de calidad. Sin embargo, yo creo que todavía es posible fotografiar cosas nuevas, exaltar detalles a los que nadie ha dado la importancia que se merecen. O, por lo menos, disfrutar intentándolo. Planificando las imágenes, probando suerte una y otra vez, depurando nuestra técnica para poder lograrlas si se presenta la ocasión.


"¿Qué estoy haciendo aquí?", me pregunté en mitad de una noche especialmente fría, cuando estaba solo en la montaña tratando de capturar un elusivo fenómeno astronómico ... que al final fue ocultado por una nube. "Viviendo, estoy viviendo", me dije. La fotografía de naturaleza es un juego, un desafío, una excusa para vivir de una forma más plena. No es necesario emprender largos viajes. Cerca de nosotros, en el suelo, no muy lejos de las ciudades, hay criaturas tan interesantes como en el Ngorongoro, si sabemos mirarlas de tu a tu. Y en el cielo, hay luces sutiles y extrañas, que están esperando a ser fotografiadas. Para hacerlo, cada uno deberá buscar su propio camino. Yo les mostraré el mío, del suelo al cielo, desde los ojos de una araña hasta el centro de la Vía Láctea.

Hablaré de técnica, de motivación, de lenguaje fotográfico y de selección del equipo. Mostraré mis capturas RAW originales, y explicaré mis criterios para el revelado digital y para la selección de fotografías.

La clase durará tres horas, y programaré el contenido dejando tiempo suficiente para poder responder toda clase de preguntas, desde aspectos técnicos de determinadas fotografías que puedan interesar a alguien en concreto hasta los proyectos que tengo entre manos ahora mismo, pasando por el revelado de los archivos (traeré los RAW originales), y alguna muestra de fotos impresas en papel baritado para una exposición que -lentamente- voy preparando.


Consulten los detalles en el programa y si les interesa, rellenen cuanto antes el formulario de inscripción.  ¡Será un honor contar con su presencia!

domingo, octubre 30, 2011

La chica de la cinta de al lado

Son tiempos convulsos. Mi instintiva tendencia a buscar alivio contando mis problemas me haría escribir entradas sobre cosas demasiado personales que ocurrieron hace muchos años. Personas amigas y sensatas me aconsejan, creo que acertadamente, que lo piense dos veces antes de pulsar el botón naranja de "Publicar entrada".

Sin embargo, no puedo resistirme a contarles el caso de la chica de la cinta de al lado. Yo siempre he tenido problemas de dolores musculares de todas clases, y para tratar de mantenerme en un estado más o menos regular, desde hace algo más de un año voy a un gimnasio. Cuando no tengo tiempo o no puedo salir al monte, andar en una cinta inclinada, nadar, o mover la elíptica puede ser algo así como un sucedáneo aceptable. Allí, en la elíptica, fue donde por primera vez me fijé en la chica de la cinta de al lado (una elíptica es un cruce entre una cinta de correr y una bicicleta estática).

Sin más que entrar en la gran sala llena de aparatos y música atronadora, ya se oye un "pam-pam-pam-pam-pam..." rapidísimo, que puede incluso vencer a la horrible música. Es casi sísmico: es ella. Tendrá unos 30 años, más o menos, lleva el cabello largo, rubio, y hace retumbar toda la sala con sus pasos. Nada de esto es excepcional. La señal de alarma se me disparó un día que la vi al entrar a las 9 de la mañana, llegando a la piscina, y volví a verla, exactamente igual, a las 2 del mediodía cuando regresé a buscar el bañador olvidado. "pam-pam-pam-pam-pam..".

A la mañana siguiente me puse detrás de ella y miré lo que marcaba la pantalla de su máquina (se que es de mala educación mirar la pantalla de otra persona). Marcaba: 185 pulsaciones, unas 1500kcal/hora. Mantiene este ritmo durante cuatro o cinco horas al día. Esto es una barbaridad absoluta. En el bar del gimnasio pude averiguar algo más. Antes practicó algún deporte de competición, ahora está en el paro y se pasa el día allí. Pero no disfruta. Su cara es de intenso sufrimiento, como si fuera una santa sufriendo martirio. Me gustaría fotografiarla para que pudieran verla. Seguramente su cuerpo debe segregar endorfinas o que se yo.. alguna especie de droga que ella misma sintetiza y que le permite olvidarse de otros males.

No se si fue San Agustín en el Civitas Dei o (más probablemente) René Safont en sus Reflexiones quien dijo que solamente hay un sendero que conduce al cielo, pero que son diversos los infiernos y que se puede llegar a ellos por caminos muy variados. Alguien habrá tenido que diagnosticar esta conducta, a los sabios les gusta poder etiquetar las cosas con precisión. Esto, por fuerza, debe de ser un desorden mental. Busco un poco en la red y lo descubro: Vigorexia, se llama, al parecer, a este exceso desenfrenado de ejercicio físico, que en último extremo conduce a la muerte.

¿Es de mala educación decirle a alguien que se está matando? No para los responsables del gimnasio, a quienes probablemente les desagradaría verla caer de la elíptica como un pajarito. Yo no me he atrevido. Me gustaría ser capaz de acercarme un día y decirle que en el mundo, aunque sea un lugar terrible, hay un rincón donde todos puede encontrar paz. O eso creo, eso debo creer. Pero no me atreveré a hacerlo, me da un miedo atroz que me malinterprete.

miércoles, octubre 26, 2011

Júpiter riela

Como si fuera la luna, el insolente Júpiter se permite rielar.

Para mi, rielar era algo que solamente podía hacer la luna, hasta que sorprendí a Júpiter rielando. Rielar es la capacidad que tiene una luz intensa para crear un reflejo grande, alargado, en el agua temblorosa del mar o de un lago. No es un reflejo ordinario, estático. Las estrellas pueden reflejarse, pero no rielar. ¡Júpiter si!

miércoles, octubre 19, 2011

La infancia de los jabalíes

La Ronda de dalt es peligrosa y a pesar de que ya somos mayorcitos, siempre seguimos de cerca a mamá y nos escondemos en las sombras.

Pero este señor es de lo más raro. No habla, solamente hace clac-clac-clac... En fin, me acercaré a ver si me da algo de comer..

No todos los jabalíes son iguales. Algunos se acercan a mirarnos con curiosidad (o interés) y otros en cambio les aseguro que son feroces. ¿De qué depende? En contra de lo que podría  pensarse, un factor decisivo es su infancia. Los que, en su juventud, han sido bien tratados por las personas, son encantadores. Si haber tenido una infancia feliz (o no) es incluso determinante para los jabalíes, ¿qué se puede esperar de las personas?.

lunes, octubre 17, 2011

Cierto delicado lugar de encuentro

Existe, parece ser, en la escala dimensional del mundo, cierto delicado lugar de encuentro entre la imaginación y el conocimiento, un punto al que se llega reduciendo las cosas grandes y ampliando las pequeñas, y que es intrínsecamente artístico.

Vladimir Nabokov, Habla, memoria.

La ignorancia, para mi, es la mayor fuente de conocimiento. Estoy descubriendo con gran placer las maravillosas memorias de Nabokov (pero no he leído su célebre Lolita, y entre otras cosas vergonzosas que no hacen al caso, debo confesar que no he leído, ni podré leer nunca, el Ulises de Joyce).

En la primera foto, la nebulosa Norteamérica, y en la segunda, las alas de la Papilio Machaon.  Yo no he tenido suerte en todo, pero si la he tenido -y mucha- en algunas cosas: he visto lo grande y lo pequeño, he mirado desde arriba y desde abajo. He aprendido lo suficiente como para darme cuenta de lo ignorante que soy; he conocido a personas estupendas (inteligentes, sensibles, valerosas) y he podido llamarles amigos. Y siempre me ha gustado cuando, al cerrar los ojos y después de pensar un momento, he podido estar seguro de que ese día no había causado mal a nadie.

Y por ahora la vida continua.

domingo, octubre 16, 2011

Barcelona, 15 de Octubre del 2011




Barcelona, 15 de Octubre del 2011. Las calles llenas de gente normal y pacífica, pidiendo decencia, sentido común y justicia. Tenemos que salir ahora, todos, antes de que sea demasiado tarde.

Decencia, sentido común y justícia, para no hacer que la enorme deuda de los bancos sea asumida por el estado, hundiendo al país.

Daré dos números: los recortes en Sanidad en Cataluña (no tengo datos de otros lugares), que están ocasionando graves retrasos en operaciones de cáncer, han permitido ahorrar 46 millones de euros. En cambio, 7551 Millones de euros de dinero público que han ido a parar a la reflotación de las cajas NovacaixaGalicia, CatalunyaCaixa y Unnim. Es decir, unas 150 veces MAS.

viernes, octubre 14, 2011

La noche de los diamantes azules

Hace tiempo que quería contarles una pequeña maravilla, un detalle sin ninguna importancia en este torbellino de cosas que van y vienen por la red y por la vida. Pero a mi me fascina, y es tan fácil de observar, y tan sugerente que muchas veces he pensado que debería contarlo.

En la novela Drácula, y en muchas otras partes más, se habla de que los tesoros ocultos tienen la propiedad de resplandecer con un sutil fulgor azul en determinadas noches del año. Quien se atreva a salir en esas noches misteriosas, pobladas de espectros, podrá marcar los lugares donde yace el oro enterrado por antiguos condes o sultanes. Y si al día siguiente se excava en el lugar señalado, aparecerán formidables riquezas. Quien tiemble al ver el resplandor azul, y no haga correctamente la señal, perderá toda posibilidad de encontrar el tesoro al día siguiente.

Naturalmente, esta historia es falsa: los tesoros existen pero están en otras partes, bien escondidos para que no brillen jamás; pero hay una historia verdadera que es tal vez mejor que la magia del oro fácil. Yo afirmo que si ustedes salen a pasear en una noche de verano, en determinadas condiciones, podrán ver sin falta unos diminutos diamantes azules a los lados de los caminos. No vale cualquier camino. Tiene que ser en un lugar alejado de la ciudad y donde no haga demasiado frío. Son realmente diamantes, o lo parecen, pero cuando uno se acerca, desaparecen como por arte de magia, sin posibilidad alguna de poderlos examinar bien. Uno podría pensar que se trata simplemente de cristales rotos, pero ¿como es que desaparecen? ¿Y por qué siempre ese maravilloso color azul? El brillo es precioso, pero su sucesivas desapariciones pueden llegar a ser inquietantes. Yo les sugiero que de cara al próximo verano recuerden esta entrada para poder ir a verlas.

Han de saber que esos extraños diamantes que solamente pueden verse a una cierta distancia son en realidad los ojos de las arañas-lobo. Las arañas-lobo cazan de noche y sin tela. Se quedan al acecho, esperando a que un insecto desprevenido pase delante de ellas. Entonces, lo atrapan de un salto. La mayor de las arañas-lobo es la majestuosa tarántula, a la que a veces es posible ver llevando a sus crías a cuestas. Sus ojos de gato brillan en la oscuridad a la luz de la linterna, con un color azul que -sin exagerar- no desmerece al de una joya. ¿Pero como es posible que desaparezca el brillo cuando nos acercamos? La respuesta está en la linterna. No vale cualquier clase de linterna.

No voy a desvelar el enigma. ¿Alguien sabe por qué desaparece el brillo de los ojos de las arañas cuando nos acercamos a ellas? ¿Y con que clase de luz deben verse?

miércoles, octubre 12, 2011

Querer nadar hasta el centro de la Vía Láctea

La noche es mágica. La ciencia nos explica que son las estrellas, como nacen, como mueren, qué son estas extrañas luces difuminadas que llamamos Vía Láctea y saludamos como nuestra patria. Incluso nos explica la intimidad del universo en los primeros segundos de su vida. Pero la noche sigue siendo mágica, pensaba. Y como para confirmarlo, de improvisto saltó un gran pez que volvió a caer ruidosamente en el lago. Antes de irme a dormir, me sentí obligado a esperarme en silencio hasta que las aguas volvieron a calmarse y se recompuso el fascinante reflejo de las estrellas. Y después, que maravilla rodear el lago andando en silencio hasta encontrar de nuevo la tienda de campaña, meterme en el saco de dormir y, poner el despertador a las 5 de la madrugada para la siguiente sesión de fotos.

Este verano he vivido momentos muy especiales, doy gracias. En Julio tenía un edema óseo en los calcáneos que no me permitía apenas andar y estaba desesperado. Poco a poco ha ido remitiendo. El dolor y la incerteza de no saber si cada una de mis salidas sería la última en mucho tiempo, lo ha hecho todo incluso más apasionante.

Recuerden que todavía pueden apuntarse, con descuento, al taller de fotografía de Paisaje Astronómico, o participar en el concurso.

domingo, octubre 09, 2011

Júpiter a la hora azul

Esta foto es de octubre del 2009, ahora hace ya dos años. Al atardecer subí a este lugar (que es muy conocido, pero siguiendo mi política, no diré su nombre).

Durante todo el día el tiempo había sido bueno, incluso caluroso. Pero cuando el soy empezó a caer, la niebla fue entrando a borbotones, saltando por encima de la montaña que hay a la izquierda y la temperatura empezó a desdender rápidamente.

Yo subía con una mochila Lowepro, cargada de ópticas, un pesado trípode de aluminio y un viejo anorak que no abrigaba nada, atado de mala manera detrás de la mochila.

Al irme cruzando con gente más experimentada, que regresaban de pasar todo el día en la montaña, podía ver en su mirada extrañeza o incluso una cierta preocupación. ¿Es de mala educación advertir a alguien de que está haciendo una tontería? Yo creo que no, y efectivamente, al final una pareja me paró para preguntarme a donde pensaba ir, subiendo a esas horas y con esos trastos. Les dije que solamente hasta el principio del valle, que tan pronto como hubiera caído la noche tomaría unas fotos y bajaría, que no se preocupasen.

Al llegar a este punto, desde donde está hecha la foto, el viento era realmente fuerte y el frío insoportable. Pude esperarme solamente hasta que el gran Júpiter hubo aparecido y después, casi agradeciendo que el cielo estuviera tapándose, volví a bajar, con la duda de si realmente se taparía del todo. Ya en el coche puse la calefacción a tope y me tomé un café caliente del termo.

Ahora soy un poco más experimentado y si miran mi mochila verán que principalmente lo que llevo es ropa de abrigo, buena y ligera, un GPS... y el mínimo equipo fotográfico imprescindible para hacer lo que tenga planificado. De todos modos, guardo un buen recuerdo de esa noche.

Recuerden que pronto tenemos un taller de fotografía de Paisaje Astronómico y que hay convocado un concurso: pueden tener la inscripción gratis.

sábado, octubre 08, 2011

La Ausencia y la Perfección

¿Dónde estaba Dios en esos días? ¿por qué permaneció callado? 

Benedicto XVI, 28 de mayo de 2006 en su visita al campo de concentración de Auschwitz, - Polonia.

Yo también suelo preguntármelo, y eso que no he visitado Auschwitz. No quisiera parecer irreverente, pero me viene a la cabeza la frase "Nadie es perfecto", con la que termina "Con faldas y a lo loco", de Billy Wilder. El otro día la vi por la tele, eso es una creación realmente perfecta. Y es que justamente en la perfección está el epicentro del problema. Una vez más, debo referirme a una de mis obsesiones: el argumento ontológico de San Anselmo.

Sean ustedes felices, en la medida de lo posible.

jueves, octubre 06, 2011

De noche junto al lago

Empecé saliendo con una bolsa para equipo fotográfico, cargada con toda clase de objetivos, un anorak y un bocadillo. Ahora es al revés, llevo una mochila de montaña con un saco de dormir, una tienda, comida.. y la cámara. Para poder fotografiar estrellas, este verano he vivido momentos maravillosos.

Por cierto, hemos convocado un concurso fotográfico de Paisaje Astronómico. Luego les explico por que, pero si quieren ir mirando las bases, aquí están

Steve Jobs y Steve Wozniak

Apenado, me entero de que ha muerto Steve Jobs y veo que, como es comprensible, los periódicos se deshacen en elogios a su persona. No en vano, ha sido una de las grandes personalidades del siglo XX y de este inicio del XXI. Ya quisiéramos que en nuestro país hubiera personas como él, que mientras se enriquecen con sus inventos y negocios, crearan tecnología y trabajos muy cualificados para miles de personas. De hecho las hay, pero aquí no ha sido necesario inventar ordenadores para ganar enormes cantidades de dinero, ha bastado con poner un ladrillo encima de otro. Este sería otro tema, hoy quisiera hablar de Jobs y de Wozniak.

En los años 70, Steve Jobs trabajaba para Atari, y la empresa le ofreció 100$ por cada chip que pudiera eliminar de la placa del videojuego Breakout. Jobs en realidad no sabía gran cosa de circuitos y le propuso a Wozniak que le echara una mano, a cambio de partirse los beneficios.

Woz, que era un genio, logró eliminar ¡50! circuitos integrados de la placa, de modo que le hubieran correspondido 2500$. Pero Jobs, que hacía poco que había regresado con la cabeza rapada de un viaje espiritual a la India, le dio 350$, diciéndole que era la mitad.

Después Woz inventó el mítico Apple II, (máquina que yo he venerado, estudiado a fondo e imitado). El Apple II, del que muy poca gente se acuerda ahora, cambió el mundo de la informática, y obligó a la gran IBM a lanzar su PC. Años más tarde, Woz descubrió el engaño de su amigo y lloró. En 1985, Woz dejó Apple, puso una modesta empresa de diseño de mandos a distancia y se dedicó a la educación.

Yo personalmente me siento mucho más cerca de Wozniak que de Jobs y -aunque es difícil que Wozniak lea esta entrada- quisiera decírselo ahora que todavía está vivo.

Dicho esto, repito, siento mucho que Jobs haya muerto prematuramente. Ojalá aquí tuviéramos más gente como Jobs aquí. Pero yo, si me hubieran dado a elegir, hubiera preferido ser como Wozniak.

miércoles, octubre 05, 2011

Ahorro de energía y obsolescencia programada

La secadora AEG que compramos mi Santa y servidor hace unos 10 años ha muerto. Empecé tratando de arreglarla pero como la cosa se complicaba, al final me decidí a practicar una autopsia. Desde hacía tiempo, el programador mecánico hacía el tonto, pero la cosa iba tirando. Al final, lo que se rompió fue lo que (al parecer) se rompe siempre en una secadora: la goma que transmite el movimiento del motor al tambor. La goma en si no es cara, pero para cambiarla hay que desmontar toda la máquina, pieza a pieza. No merece la pena hacerlo, más cuando pronto el programador se va a estropear del todo y habrá que cambiarlo. Es increíble (o sospechoso, según como se mire) que hasta hace poco todos los electrodomésticos siguieran utilizando los caros y poco fiables programadores mecánicos. Esto al parecer se ha resuelto pero lo grave es la goma.

Por mejor que sea una goma, al final siempre se acaba secando y rompiendo. Hay que cambiar la correa de distribución de los coches, y las juntas tóricas de las cámaras submarinas. Del polvo venimos y al polvo volvemos, todas las gomas se resecan y mueren. De modo que si la secadora estuviera pensada para durar, habría una manera de cambiar la goma sin tener que desmontarla entera. Entonces, ¿qué secadora me compro ahora? (Entre paréntesis diré que en casa la secadora es de primera necesidad, no tenemos un balcón al aire libre y los vecinos del entresuelo tienen verdadera devoción por los pimientos asados. No es viable secar la ropa en la galería).

Veamos. No tengo tiempo para hacer un análisis exhaustivo y miro una sola marca. Siemens. Suena bien, será buena (esos señores hicieron el sistema eléctrico del AVE, ¿no?). Consideremos dos modelos:

-Siemens WT44C101EE, un buen aparato. De condensación, clase B, cuesta 510 euros (según el catálogo de la marca) y consume 251 kWh de energía cada año. Claro está, eso dependerá de lo que uno la use, pero se supone que esto es un valor razonable que ellos habrán calculado con la seriedad y rigor que se les supone. Algo hay que suponer.

-WT46W580EE. Esta es lo mejor de lo mejor. Tiene una bomba de calor y consume mucho mucho menos. Es la que me gustaría comprar, dentro de unos años todas serán así. Según catálogo, consume 107 kWh de energía cada año (¡casi tres veces menos!). Pero cuesta 1155 euros.

Ahora la pregunta es ¿a como nos sale un kWh? Según el ministerio (algo hay que suponer), sale a 0.14 euros. El cálculo es fácil, cada año nos ahorramos 114 kWh que son 20.16 euros. Tardaré 32 años en amortizarla si no me equivoco. En realidad, sería mucho más, si se tiene en cuenta el valor actual del dinero, los tipos de interés y esas cosas que tanto entretienen a los analistas financieros.

A cuenta no me sale, pero me fastidia tirar electricidad. Estaría dispuesto a hacerlo. ¿Pero cuanto va a durar? Entonces llamo a la tienda y les pregunto por el asunto de la goma. ¿Siguen como antes? La señora de la tienda se asombra de que nuestra secadora hubiera durado unos 10 años. Ahora duran mucho menos. A no ser que me compre una ultrafantástica y carísima. ¿Pero va con goma? Polvo somos...

Conclusión: Voy a comprar la más barata de la clase B. La obsolescencia programada desincentiva el ahorro de energía.