martes, diciembre 11, 2012

Taxinomia de non inspectant entia

Tal día como hoy, en 1582, el Presbítero Arnaldi fue excomulgado y condenado a la hoguera por su manuscrito iluminado "Taxinomia de non inspectant entia" (Taxonomía de los seres inexistentes). Su negativa a retractatse, lo explícito de las ilustraciones y sobretodo su máxima "non inspectant semper est pulchrius" (lo inexistente es siempre más bello), en abierta oposición al argumento ontológico de San Anselmo, le situaron en el punto de mira del Santo Oficio. Un minuto de recuerdo para este incansable explorador de los mundos imposibles, inspirador -según algunos eruditos- del manuscrito Voynich.

lunes, octubre 15, 2012

Montando la exposición ¡Se venden nubes!

Este fin de semana hemos estado montando la exposición "¡Se venden nubes!" con Xavier Puigmartí y algunos amigos que vinieron a ayudarnos. Entre ellos, el fotógrafo Martín Gallego que hizo un estupendo reportaje, del que he colgado algunas fotos aquí con su permiso. Inauguramos mañana martes, a las 7 en C/Nou de Sant Francesc, 4.

Con Xavier Puigmartí

Colgando..

Con Colita durante una pausa

Con Nati Martínez que ha revelado las copias más complicadas

jueves, octubre 11, 2012

miércoles, octubre 03, 2012

¡Se venden nubes!

¡Se venden nubes! es el título (o grito de guerra, si lo prefieren) de la exposición que Xavier Puigmartí y yo estamos preparando. Será en Barcelona, el próximo 16 de Octubre, a las 19h, en C/Nou de Sant Francesc, 4 (frente al restaurante "Los caracoles"). Xavier es pintor y hace tiempo que estamos colaborando y participando juntos en Facebook. Antes del verano decidimos lanzarnos a esta aventura de exponer conjuntamente fotos y cuadros en un edificio de la Barcelona gótica, y ahora el suplemento Culturas de La Vanguardia le ha dedicado la página doble central del día 3 de Octubre, que reproduzco aquí en miniatura.

Hace dos años que voy detrás de imprimir mis fotos de paisajes astrofotográficos, pero no ha resultado una empresa fácil. Desde un punto de vista técnico, es muy difícil reproducir este tipo de fotografías tan oscuras en un papel sin que pierdan la magia que tienen en la pantalla. La diferencia fundamental es que la pantalla emite luz, mientras que el papel refleja la luz ambiente. Los colores pueden ajustarse sin demasiados problemas trabajando con un equipo en condiciones, pero lograr que los negros no pierdan detalles (donde deben tenerlos) en el papel es un asunto realmente peliagudo.

Yo soy partidario de no hacer más que algunos ajustes básicos a las fotografías antes de publicarlas en la red, pero después de muchas pruebas llegué a convencerme de que este procedimiento simplemente no funciona para obtener una copia de calidad en papel. No hay más remedio que recurrir a las reservas, o revelados por zonas o como quieran llamarle. Como no domino este tema, recurrí a la ayuda Nati Martínez, que además de ser una gran fotógrafa, tiene una experiencia y una habilidad enormes para este tipo de revelado. Detrás de cada una de las fotografías impresas hay muchas horas de trabajo hecho con cariño. Este asunto dista mucho de ser fácil, sobretodo cuando se trabaja con imágenes como estas, con grandes zonas subexpuestas y además tiradas llevando al límite el sensor de la cámara. Pero se ha logrado.

Otra cuestión importante ha sido elegir papel y proceso de impresión. Se trataba de imprimir copias con una duración elevada, lo que obliga a emplear tintas pigmentadas. Desde un principio descarté los papeles brillantes, que no van bien para este tipo de imagenes y empecé probando con los Photo Rag, que son absolutamente mate. Las copias resultaban demasiado apagadas y además eran enormemente delicadas. Después probé con los baritados, empezando por el de Canson y finalmente he terminado con el Hahnemühle Baryta 325, que a pesar de ser más caro creo que resulta la mejor opción.

No fue fácil lograr que en la foto impresa se vean ligeramente los detalles de los capiteles de las columnas que quedan a la sombra.

En fin, ahora mismo estamos terminado de imprimir las últimas copias y empezando a enmarcarlas para la exposición. Son series de entre 20 y 30 copias de cada fotografía, numeradas y con un certificado de autenticidad, en tamaños que van desde los 30x20 cm hasta los 110x60 cm. La primera fotografía de cada serie se ofrece a un precio especial y además, en la exposición habrá también pruebas de autor (ligeramente diferentes en dimensiones o en algún detalle respecto a la copia final).

Nos vemos el martes16 de Octubre, a las 19h, en C/Nou de Sant Francesc, 4 (Barcelona). La exposición solamente dura cinco días, hasta el sábado. Para la inauguración, contamos con la colaboración de cerveza Moritz, sean puntuales.

Agradecimientos: Revista Descobrir, Galería Valid FotoLaboratori Còpia, Estudi de disseny Albert Buendía, Marta Delclos por el texto de La Vanguardia, Carabassa 13 Taller d'enmarcació, Objectiu Natura, y "last but not least", Moritz Barcelona.

jueves, septiembre 20, 2012

Andrómeda, Job y el enigma del sufrimiento

A los pocos días de regresar de vacaciones, Andrómeda saltó de la mesa del comedor al respaldo de la silla, con la intención de saltar después al suelo sin dejar de correr, para poder capturar un ratón de plástico atado a un cordel. Cegada por la pasión de la caza, midió mal su impulso y derribó la pesada silla de madera. No hubiera pasado nada, de no ser que quedó atrapada entre el respaldo y el suelo. El fuerte maullido y sobretodo la posición antinatural de su pata derecha no presagiaban nada bueno. No obstante, a las pocas horas parecía algo mejor y si la llevamos al veterinario fue casi por precaución. Todo el mundo sabe que los gatos pueden caer desde gran altura sin sufrir ningún mal.

Pero no siempre: Andrómeda tenía dos fracturas en los metatarsos de la pata trasera izquierda y la cadera de la derecha rota. Al verse dolorida, cubierta de vendas y sobretodo con la campana en la cabeza, que le impide limpiarse el pelo, no la deja pasar por lugares estrechos ni frotar su cara como muestra de feliz posesión de las personas y cosas más queridas, la pobre Andrómeda se preguntó, como tantos otros en sus circunstancias:

¿Cual es la causa de este sufrimiento que me aflige? ¿No estaba yo hace solamente unas pocas horas corriendo despreocupada por el pasillo? ¿Es acaso que entonces yo no valoraba en su justa medida la enorme dicha de no estar enferma y por eso habré sido privada de la salud? Ahora veo que me preocupaba por cosas sin importancia, que no era capaz de gozar del simple silencio mental, de la ausencia de dolor. Pero ¿por qué precisamente a mi me ha llegado esta desgracia? Seguramente habré obrado mal -aunque ahora yo misma no podría decir cual habrá sido mi pecado- y he sido castigada. Si arañé el sofá, si rompí la cortina, si derramé un vaso ¿no era eso lo que podía esperarse de un gato? ¿Merecía yo esto?

Job era el más justo y temeroso de Dios de todos los varones conocidos y su prosperidad era la envidia de todos. Sin embargo, un mal día empezaron sus sufrimientos. Perdió su hacienda, murieron sus hijos, sus camellos y sus mujeres. Y después, perdió la salud: su cuerpo se llenó de graves llagas purulentas y entre indescriptibles sufrimientos apenas alcanzaba a preguntarse ¿Cual es la causa de este atroz dolor que me aflige?.

Ya se sabe que las buenas preguntas muchas veces quedan sin respuesta, y esta pregunta, la causa del sufrimiento, es de las mejores. En el libro de Job, la narración empieza realmente antes de las desgracias. Dios y el demonio han apostado a que Job, si es sometido a suficientes infortunios, dejará de ser justo. Es una historia muy buena en su planteamiento ¿quien podía pensar que los males de Job tenían semejante origen? Sin embargo, en mi opinión, el libro pierde mucho al llegar al final. Dios se toma la molestia de hacer explícito que Job jamás podrá entender lo que pasa por la mente del Creador, dolor y desgracia ajenos incluidos. Alude incluso al Leviatan, criatura creada por Dios pero totalmente fuera del alcance de la imaginación de Job para dejar claro que su mente no puede en absoluto ser comprendida por nosotros.

La respuesta contemporánea, o por lo menos la mía, es que el universo no tiene ninguna obligación de ser justo ni equitativo. La silla del comedor se cayó por unas causas concretas, mecánicas y fáciles de entender en este caso. En otros casos, las causas serán más difíciles de comprender, serán sucesos puramente fortuitos. Pero no esperen recompensa... ni castigo. Este mundo no tiene obligación de ser justo.

Hace 2600 años, Lao Tse dejó escrito:

El Cielo y la Tierra no tienen benevolencia,
para ellos los seres sólo son perros de paja.

domingo, septiembre 16, 2012

Pienso, luego existimos

En el mundo medieval, quien más quien menos se creía un ser especial, absolutamente diferente del resto de los animales, creado con un propósito determinado por un Dios bondadoso. Parecía evidente, o por lo menos ahora a mi me lo parece, que somos animales. Si nos comparamos con un mamífero ¿no son casi idénticas nuestras funciones corporales básicas, nuestra forma de venir al mundo, el destino de nuestro cadáver? Ciertamente, tenemos algunas capacidades más que por ejemplo un perro o un asno, pero nuestro olfato es peor y tenemos menos fuerza. En fin, ya lo he comentado otras veces, a mi no me desagrada ser un animal.

Superada -es un decir- esta noticia, y habiendo asumido que no hemos sido creados con un propósito predeterminado, ahora nos espera algo todavía más duro. Resulta que se esta viendo que en realidad el "yo" no existe. Es decir, nuestro cerebro realmente se compone de un cierto número de subsistemas. ¿Recuerdan los viejos PCs que necesitaban un montón de tarjetas para funcionar? Había una de audio, una de vídeo, un coprocesador matemático... pero una de ellas era la placa madre, donde estaba el ente central que lo coordinaba todo y que hacía que el ordenador fuera una singularidad. Parece ser que nuestra mente es algo por el estilo, con la diferencia de que no hay un "yo" central. Es una ilusión, convincente, pero una ilusión.

Saber que el "yo" es algo ilusorio -si es que realmente lo es- probablemente no tenga ninguna consecuencia práctica, pero se hace duro de encajar.  El "Pienso, luego existo", que parecía una evidencia absolutamente sólida en boca de Descartes tal vez debería enunciarse como "Pienso, luego existimos". 

Hay diferentes evidencias que apuntan en esta dirección, pero debo confesarles que todavía no he terminado de leer The Self Illusion, donde se resume el estado de la cuestión y se cita a Hume y a Buda como precursores de esta teoría de la no-existencia del yo. En las primeras páginas se habla del magnate Howard Hughes, de sus trastornos y de como se comportaba de muchas formas diferentes, y esto me hace pensar en la intuición que a veces tenemos de que una misma persona parece representar diferentes personajes. Incluso el fascinante Rey Julien XIII, de una egolatría ilimitada y que maltrata sistemáticamente a sus súbditos, a veces resulta ser buena persona. Y con toda seguridad, tiene una excelente opinión de si mismo.

Espero tener tiempo y poder leer The Self Illusion  como Dios manda, sin saltar directamente a las conclusiones. Pero, si lo hubiera hecho, entonces ya no me interesaría y probablemente esa parte de mi mente que me hace correr de un lado a otro como perro tras salsicha ya me hubiera impedido escribir esta entrada. Esto es justamente lo que me ha pasado con Six impossible things before brekfast.

Para terminar, quisiera decir que a mi me parece Freud intuyó algo por el estilo cuando habló del Ello del Yo y del Superyó ¿no les parece?. Y en fin, quedo a la espera, a ver si alguno ustedes sabe algo más sobre este tema.


viernes, septiembre 14, 2012

Andrómeda en el palacio de Siddharta


A los pocos días de tener a la gata Andrómeda con nosotros, nos marchamos de vacaciones a un pequeño pueblo de Huesca. Allí, la naturaleza tiene todavía parte de su vigor original y de noche no es extraño ver pasar zorros o tejones por las calles del pueblo. O perros de caza persiguiéndoles. Claro está, los gatos locales llevan muchos años acostumbrados a este entorno y son tan o más salvajes que todos estos animales. Pero nos daba miedo dejar a la pobre Andrómeda suelta, no siendo más que un cachorro de gato urbano.

De modo que tuvimos que confinar en casa a Andrómeda, vigilando atentamente que todas y cada una de las puertas y ventanas estuvieran cerradas. Como los padres de Siddharta, que le encerraron en un lujoso palacio y le mantuvieron completamente al margen de las miserias y los problemas del mundo.

Allí, Andrómeda miraba por la ventana y veía las maravillas de la naturaleza, inalcanzables al otro lado del cristal: las golondrinas que se reúnen en el cable a las siete de la tarde, el rosal del vecino, el saúco que crece ferozmente en el jardín abandonado. ¿Todo eso era real o era ilusorio, como las imágenes que salen mágicamente de la pantalla del televisor? Y el canto tiu... tiu... tiu... del autillo, los gritos de los niños jugando a la pelota, los disparos de los cazadores ¿eran reales?.

En un descuido, Siddharta finalmente salió de su palacio y pudo conocer el mundo. Así fue como conoció el dolor y el sufrimiento. Nosotros fuimos más cautos, y Andrómeda regresó felizmente a nuestro piso urbano. Tal vez deberíamos haber permitido que saliera, tal vez tenerla encerrada no era en realidad más que una forma de protegernos a nosotros mismos del dolor de su posible pérdida, como quien no deja a un niño trepar a los árboles.

Pero ya estamos de nuevo en la ciudad. Ahora, Andrómeda maúlla de nuevo y es que su historia no termina aquí. El dolor siempre termina por entrar en todos los palacios.

domingo, septiembre 09, 2012

Andrómeda y oponerse a la corriente

Siempre había querido tener una gata negra que se llamara Andrómeda. Una mañana a finales de Julio, paseando en el bosque oímos unos maullidos. A unos 50 metros del camino, en lo alto de una encina había dos gatitos negros. Muy probablemente alguien los había abandonado para irse de vacaciones. Nos costó un poco ayudarles a bajar, pero una vez en el suelo, pudimos convencer a uno para que se viniera con nosotros. Con ciertas dificultades, le llevamos hasta el coche. El otro era muy terco, me arañó varias veces y no hubo forma de cogerle. Ya en el veterinario, pudimos comprobar que efectivamente es una gata y que se llama Andrómeda. 

Y esta es la historia de Andrómeda, la gatita negra, mansa, y atemorizada que se dejó coger por unos desconocidos. Esa misma primera noche trepó de un salto a nuestra cama y se acurrucó entre nosotros. Entonces pude comprobar por primera vez que el ronroneo de los gatos efectivamente tiene el poder de curar casi todos los males del cuerpo, e incluso algunos del espíritu. 

De todo esto os hablaré otro día. Hoy quería preguntarme si debemos dejarnos llevar por la corriente y aceptar el cariño de unos desconocidos. O si por el contrario, debemos mantenernos siempre firmes y a la defensiva, como su hermano... que esa misma noche probablemente fue devorado por un zorro.

La mayor parte de los 5000 millones de personas que habitamos en este planeta, imaginamos el universo dividido en dos partes: yo y el resto. Parece ser que a las pocas semanas de vida un Homo sapiens ya sabe diferenciar su pie izquierdo de un dibujo de la colcha. Y un gato, probablemente, puede hacerlo en el mismo momento de nacer.  

Esto debe ser inevitable. Ahora bien ¿Debemos levantar una muralla muy alta para proteger nuestro ego? ¿O tal vez una torre para subirlo hasta una enorme altura y desde allí ver a todos los demás pequeñitos e insignificantes? ¿Incluso escupirles, de vez en cuando?. ¿Es nuestro objetivo acumular riquezas -o cargos y honores- para alimentarlo incansablemente, como el Rey Julien o el papá de Susanita, la amiga de Mafalda ?

También hay quien dice que el ego es una ilusión y que esa barrera entre yo y el cosmos es realmente ficticia. Que mis átomos de carbono servirán dentro de no muchos años para construir las neuronas del papá de otra Susanita, y que todo esto que vemos realmente no tiene mucha importancia. 

Pero ahora Andrómeda maúlla y es que su historia no había hecho más que empezar. 

jueves, septiembre 06, 2012

Curso de Astrofotografía en el Montsec, con Descobrir Catalunya

El fin de semana del 21 al 23 de Septiembre participo en un curso de Astrofotografía organizado por la revista Descobrir. Se hace en el observatorio de Àger, en el Montsec, que es uno de los lugares de la península con mejor cielo. Además, el curso se combina con una visita al observatorio.

Creo que es una buena oportunidad para todos los aficionados a la fotografía que deseen iniciarse en el mundo de la astrofotografía... o al revés, para los aficionados a la Astronomía visual que quieran empezar a hacer fotos.

Yo doy la parte de Astrofotografía de gran campo y de paisaje Astrofotográfico (es decir, fotografías en las que se ve más o menos lo mismo que a simple vista, tal vez captando más luz pero no fotografiando objetos de tamaño aparente muy pequeño).

Pero en Astrofotografía hay muchas cosas más que requieren un equipo especial. Aprenderemos como poner en estación un telescopio, alinearlo y lograr que apunte al lugar del cielo que queremos fotografiar, utilizar las cámaras especiales para uso Astronómico, los sistemas de seguimiento... todo esto lo va a explicar Ramon Naves, que es una persona de reconocida capacidad técnica y didáctica en el mundo de la Astronomía en España.

Yo sinceramente pienso que vamos a pasar un fin de semana muy interesante. Os vais a sorprender de las fotografías que podeis hacer con vuestra cámara réflex digital y un siemple trípode... o tal vez finalmente vais a aprender a utilizar correctament la montura ecuatorial que venía con un telescopio que comprasteis hace tiempo.

Más información e inscripciones en la web del Descobrir.

domingo, septiembre 02, 2012

Otra modesta proposición

Jonathan Swift solía decir las cosas al revés, pero muy claras y con mucha mala uva, como podrán comprobar si leen su Modesta proposición, que bien podría volver a estar de actualidad próximamente.

Mi proposición es mucho más modesta que la de Swift y se refiere a un método para ahorrar aproximadamente el 90% del gasto en algunas obras públicas. Supongamos que algún cargo público al que llamaremos A decidiera construir -es un ejemplo- un aeropuerto del que no va a salir jamás ningún avión. Y supongamos también que dicha obra, aparentemente absurda, fuera en realidad un pretexto para que un constructor B diera una comisión C -digamos- del 10% a A. Todo esto, naturalmente, son suposiciones y nadie debe darse por aludido pues es bien sabido que en nuestro país jamás han ocurrido esta clase de cosas.

Pero si siguiéramos adelante con nuestras consideraciones, podríamos incluso llegar a pensar que el propósito de la obra aparentemente absurda en realidad no es el transporte aéreo, si no que la comisión C fluya de A hasta A pasando por B.

Mi modesta propuesta sería "legalizar la comisión para evitar la obra". De este modo, se podría gastar el tanto pero ahorrando el ciento. En lugar de gastar 100 para construir un aeropuerto, se da la comisión del 10% a quien sea y ya está. Y no solamente se ahorraría en la comisión, si no también en el impacto ambiental de tanto cemento empleado en obras aparentemente absurdas. Además, al ser legal todo el asunto, se ahorra el gasto en abogados.

Pensarán ustedes que hoy en día "con la que está cayendo", ya no se hacen obras aparentemente absurdas, pero esta misma mañana he visto una.

viernes, julio 27, 2012

Libertad y creación de contenidos


El occidente, Homero debió ser el primer profesional de lo que ahora se llama "creación de contenidos". Podemos imaginarle viajando de pueblo en pueblo recitando la Odisea a la gente que se reunía en la plaza para oírle. Después le invitaban con orgullo a su casa y le pagaban con unas monedas, siguiendo el ejemplo de los generosos reyes que colman de atenciones a Ulises en el relato.

Por más grande que fuera su talento, si Homero hubiera sido agricultor, pescador, soldado o mercader, no hubiera tenido tiempo para componer las aventuras de Ulises, ni mucho menos para viajar y contarlas. Puede argumenarse que Homero realmente no existió, que es la personificación de un conjunto de narradores itinerantes. No importa demasiado: entre todos ellos, crearon uno de los relatos más interesantes de todos los tiempos. Lo mismo vale para Leonardo, Picasso, García Marquez, Borges, Bach... y un larguísimo etcétera. A ellos se debe buena parte de nuestra conciencia colectiva.

Ahora la información puede circular por las redes con una velocidad nunca vista, y sería de esperar que esto produjera una eclosión sin precedentes en todos los campos de la creación, desde la literatura al cine. Pero al mismo tiempo, se está creando un nuevo paradigma en el que se supone que "todos los contenidos deben ser absolutamente gratis".

Pronto, el pobre Homero estará pluriempleado, malviviendo, y no podrá viajar buscando material para la vida de Ulises. Ya no habrá nuevas sirenas, ni nuevos cíclopes, nos quedaremos sin la divina Calipso. Yo creo que esto nos llevará en poco tiempo a la situación en la que se encontraban los pintores de las tumbas de los faraones en Egipto, que no tenían menos imaginación que Homero pero que estaban obligados a seguir unas normas absolutamente rígidas, prefijadas por la casta sacerdotal. Eran simplemente esclavos... como buena parte de la población.

Las sociedades donde la libertad del individúo sea un valor a preservar, necesitan de pensadores, científicos, literatos, pintores, periodistas y fotógrafos profesionales. Una sociedad con creadores miserables probablemente no pueda ser libre.

jueves, julio 26, 2012

Kafka, Cansinos, Borges

Para entender un poco mejor la obra de Kafka, ahora lo veo claro, es imprescindible tener presente el Talmud. Pero que nadie se engañe: yo no lo conozco. Yo soy un gran ignorante, pero mi ignorancia es activa. Es como un mar por el que puedo navegar, forzosamente cerca de las orillas, en busca de nuevas cosas que aprender.

El caso es que leí el enorme "Kafka", de Pietro Citati y allí se compara a Kafka con un talmudista. Por el Talmud se llega a Rafael Cansinos Assens, un enorme intelectual del siglo XX español, amigo y maestro nada menos que de Borges. Cansinos fue el autor de la primera traducción (parcial) del Talmud al español, además de haber traducido nada menos que el Corán y las 1001 noches. Una sola de estas tres obras ya sería más suficiente para que España le hubiera olvidado por completo.

Hasta hace poco resultaba poco menos que imposible encontrar los libros de Cansinos, pero ahora se pueden comprar muy bien de precio en Kindle y tenerlos en casa en pocos minutos. Leyendo "Las bellezas del Talmud" de Cansinos me sentí transportado a la obra de Borges. Las influencias de Cansinos (las 1001 noches, la cábala...) son absolutamente evidentes en la obra de Borges, y en el "Borges" de Bioy si mal no recuerdo se le cita en diversas ocasiones.

¿Agradeció Borges la influencia de Cansinos? He encontrado esto:  "Conocí a Cansinos en 1920, en Madrid, en la tertulia del Café Colonial. Fue mi maestro. Para Cansinos, una biblioteca era un gabinete mágico, los personajes permanecen dormidos hasta que el conjuro los despierta, el conjuro es abrir el libro y leer sobre ellos». «Cansinos, inteligente y de pocas palabras, sabía diecisiete idiomas clásicos y modernos, leía la Biblia en el texto original y se convirtió al judaísmo por convencimiento, sin tener ningún antecedente genealógico judío». «El divino fracaso, su libro que más me impresionó, no es un hecho casual: creo que Cansinos buscó el fracaso. Comprendió que el fracaso es más rico que el éxito, hizo todo lo posible para fracasar."

Ahora debemos esperar a la edición electrónica de las 1001 noches de Cansinos y también de ese "Divino Fracaso".

martes, julio 24, 2012

sábado, julio 14, 2012

Kafka y el paisaje

Un castillo.

Norbert Wolf abre su libro "Landscape Paiting" con una tremenda frase de Kafka: "The landscape disturbs me in my thinking. It is beautiful and therefore demands attention". Es conocido que para Kafka cualquier ruído era absolutamente insoportable. Después de una agotadora jornada de trabajo se sentaba a escribir en su casa, pero el simple sonido de (digamos) una gota de agua cayendo de un grifo mal cerrado tres pisos más abajo bastaba para apartarle de su mundo interior, increíblemente intenso (y terrible). Ahora con esta frase me doy cuenta de que también la belleza natural le resultaba intolerable por el mismo motivo.

Como todo lo que escribió Kafka, esta frase puede interpretarse de muchas maneras. Algunos consideran que para Kafka el paisaje era algo banal, opuesto al pensamiento. En "El proceso", el pintor Titorelli nos es presentado casi como un mendigo, "Viene desde hace mucho tiempo a mi despacho y trae algunos cuadros por los que le doy ––es casi un mendigo–– alguna limosna. Además, son cuadros bonitos, paisajes y cosas parecidas". Pero esto es simplemente un recurso de Kafka para confundir nuevamente a K, y al lector, puesto que Titorelli es quien mejor conoce el funcionamiento del tribunal. Tal vez Titorelli hubiera podido ayudar a K. Y debajo de su cama guarda una colección de paisajes, que K es incapaz de diferenciar. Algunos interpretan, creo que erróneamente,  que estos paisajes son mediocres.

Tal vez la naturaleza hubiera podido apartar a Kafka de su espiral de pensamientos obsesivos y de su literatura.

viernes, julio 13, 2012

En la noche 115...

"Después me alejé rápidamente, y llegué al jardín, cuya puerta encontré abierta, y en el fondo había una linterna encendida, hacia la cual me dirigí a través de las sombras."
Las mil noches y una noche. 
Sirva también de homenaje al GRAN Rafael Cansinos.

martes, julio 10, 2012

El juego

Todos deberíamos recordar que todo esto probablemente no sea más que un juego.

viernes, julio 06, 2012

Taller en Galicia

A ver quien se anima, será un placer vernos allí ! Para cualquier pregunta contactad con la gente de Phosgalicia.

sábado, junio 30, 2012

Un hotel perdido en el oasis


Hay quien dice que hace muchos años en algún lugar de este oasis hubo un fabuloso hotel junto a las ruínas de una antigua kasbah. Lo regentaba una enigmática hotelera y no estaba anunciado ni admitía reservas de ninguna clase, pero los visitantes eran recibidos con bujías encendidas, jarrones con flores y bandejas repletas de frutas y de dulces. En cambio, otros cuentan que el hotel fue barrido por una tormenta de arena o tal vez por la crisis.


Con el entusiasmo enfermizo de los buscadores de oro, durante horas recorrimos el oasis preguntando a los más ancianos si conocían la leyenda del hotel maravilloso o el nombre de la hotelera. Como en un sueño, entre la luz enferma de arena del Sahara, recorrimos interminables huertos, senderos y pistas polvorientas. Perdidos, desesperados y con el coche encallado, ya al anochecer finalmente encontramos la kasbah en ruínas e incluso pudimos hablar a través de la distancia con su propietaria.




A mi edad ya he aprendido con cierto dolor que los objetos maravillosos que a veces encuentro en los sueños no pueden ser retornados al mundo real. Por más fuertemente que los aprisione con las dos manos, siempre se desvanecen al despertar.

Pero esto es diferente: aunque es prácticamente imposible encontrarlo y ahora mismo está cerrado, el establecimiento todavía existe, sabemos donde está, tenemos el camino que conduce hasta allí grabado en un GPS ... y regresaremos.

Ahora la pregunta es ¿quien se atreve a venir con nosotros a fotografiar las ruinas de la kasbah a la luz de las estrellas?.

(Con el gran Albert Buendía Mercadal, que tiene el don de la magia, también llamado talento)

martes, junio 19, 2012

Te Ngo'e i Ahu Tongariki, a la luz de las estrellas


La luz artificial a veces es útil para los primeros planos, pero siempre es interesante hacer por lo menos una toma a la luz de las estrellas. En este caso, yo prefiero esta versión, y de hecho es la que tengo para imprimir en una serie numerada. Aquí están los detalles.

lunes, junio 18, 2012

Te Ngo'e i Ahu Tongariki

Te Ngo'e i Ahu Tongariki, La Vía Láctea en Ahu Tongariki, aunque mi tracucción a la lengua Rapa Nui posiblemente sea errónea.

Felices los antropólogos que aprenden lenguas remotas sin menospreciarlas, felices los naturalistas que se admiran del aguijón de un mosquito, los astrónomos que estudian asteroides diminutos por el simple placer de verlos girar... y todos los que inventan nuevas formas de decir lo que tantas veces se ha dicho.

Esta foto que tomé en Julio del 2009, hoy es el APOD de la NASA.

viernes, junio 15, 2012

He-hamu te raá

El padre Sebastián Englert fue destinado a Rapa Nui en 1935. Fue el primer occidental que aprendió la lengua Rapa Nui. Me lo imagino como un hombre inteligente, destinado a un lugar remoto, que a fuerza de necesidad y sentido común supo ejercer de antropólogo y arqueólogo. Recopiló las leyendas de la isla, una gramática y un diccionario. Toda esta sabiduría se puede encontrar en el precioso libro 'La tierra de Hotu Matu'a', que yo tuve la suerte de poder comprar en una reedición facsimil en Santiago de Chile.

He-hamu te raá significa 'nacer los primeros albores', la hora extremadamente azul en la que todavía algunas estrellas subsisten. Aquí, Júpiter y Mahina (la Luna) sobre un Moai.

Adiós a Anakena

Dice la leyenda -y en eso todas las fuentes coinciden- que no fue el rey Hotu Matu'a quien primero puso el pie en la isla, sino un grupo de enviados que se adelantaron para encontrar un lugar digno para su desembarco. Aunque algunos afirman que los enviados viajaron en un sueño, parece más posible que todos ellos hubieran partido desde algún lugar remoto, miles de kilómetros más a poniente, con sus dobles piraguas Polinesias de aspecto precario.

Cuando estallaba la guerra en alguna isla de la Polinesia, los perdedores no eran enteramente masacrados y devorados, sino que a algunos de ellos se les invitaba a hacerse a la mar, al muy incierto Pacífico, en busca de otra isla donde vivir. Hombres y mujeres tomaban el agua y los víveres que podían transportar en sus piraguas, semillas de sus plantas más útiles y parejas de sus animales más productivos. Elegían un rumbo y se hacían a la mar, como si fueran espermatozoides portadores de la esencia de su mundo-isla. De este modo, se eliminaba parte del excedente humano, los que la naturaleza de la isla no podía soportar. La mayoría morían pero de todos modos ¿no era ese su destino?.

Los más fuertes y resistentes, los mejores navegantes, los que sabían interpretar mejor las señales de tierras remotas desde el seno de aquel inmenso océano... o tal vez los que tenían más fuerte mana, esos lograban encontrar una isla deshabitada. Allí se establecían, doblegaban a la naturaleza y prosperaban hasta alcanzar una vez más el máximo posible de población. De este modo se iniciaba un nuevo ciclo de guerras y emigraciones. Así fueron colonizando toda la Polinesia, hasta llegar su extremo más oriental: Te Pito Te Henua, el ombligo del mundo, más tarde conocida como Rapa Nui, la Isla de Pascua.

Dice la leyenda que al llegar a Rapa Nui, los enviados no encontraron ninguna playa digna del desembarco de un Rey, persona poseedora de un mana tan colosal que quien le tocaba moría de inmediato (es el mana la energía mágica capaz de encauzar las cosas en provecho propio, de hacer crecer abundantes cosechas, de atraer a los peces al anzuelo, la lluvia a los campos, o las maletas hasta un aeropuerto lejano, pero que en estado puro puede ser tan letal como la electricidad).

De modo que rodearon la isla hasta encontrar la playa de Anakena, de finísima arena rosada, ciertamente digna de un Rey. También sabemos que apenas hubo desembarcado Hotu Matu'a, su mujer -o según otros, su hermana- dio a luz, expresando simbólicamente su deseo de poblar la isla con una nueva estirpe de hombres y mujeres que había de impresionar al mundo entero con sus proezas.

De modo que yo no quise marcharme de Rapa Nui sin haberme bañado ritualmente en las aguas de Anakena. En mi última tarde en la isla, esperé a que la luz de la tarde se hiciera más discreta. Cuando se hubieron marchado los demás turistas, ya casi en completa oscuridad, dejé el trípode y la bolsa de la cámara sobre una piedra para internarme brevemente en las aguas del Pacífico, que allí tienen una temperatura agradable incluso en pleno invierno austral. Y eso fue a mediados de Julio, que en la lengua Rapa Nui se llama Anakena, puesto que fue entonces cuando llegó Hotu Matu'a.

Ahora la cuestión es: ¿Como había podido yo -modesto agrimensor nacido en una olvidada ciudad dormitorio, en un mar de mierda y cemento situado 13.000 kilómetros más al oeste- llegar hasta la Isla de Pascua, Rapa Nui, Te Pito Te Henua, el ombligo del mundo? ¿Y con qué fin?

domingo, junio 10, 2012

El descrédito y la culpa

Después de años de esfuerzo, de tener que soportar una y otra vez la misma broma sobre los toros y la siesta, parecía que poco a poco empezaban a darse cuenta de que en realidad trabajábamos tanto o más que ellos. Que podíamos resolver incluso más cosas que ellos. A veces improvisando -lo admito- pero con menos medios, muchos menos, y a costa de más esfuerzo, les estábamos alcanzando. Y partíamos de un largo retraso. Recuerdo un congreso en el que cité el trabajo de un investigador francés. Resultó que estaba en la sala. Indignado, dijo que aquello no podía ser. Por la noche, con las ecuaciones en la mano, aceptó escucharme y se llevó una copia de nuestro artículo. A la mañana siguiente me felicitó. Y una reunión, en Alemania, en la que un proyecto estaba bloqueado. Con un rotulador improvisé una solución en la pizarra. Recuerdo un cabreo considerable de los anfitriones, y una leve sonrisa en la cara de la Scientific Officer de Bruselas... que resultó ser vasca.  También recuerdo, en Inglaterra, la sorpresa que me llevé al ver que mis jornadas diarias de trabajo eran el doble (sin exagerar) que las suyas. Por favor, disculpen si me excedí con las anécdotas: mucha gente podrá contar historias como estas y yo no pretendo ser ejemplo de nada. Pero lo estábamos logrando.

Ahora todo esto se ha ido a pique. Ahora, me temo, volvemos a ser el país de las mentiras, las marrullerías contables, el humo, la recalificación urbanística, los excesos en el fútbol. Y la búsqueda del El Dorado, el premio Gordo de la Lotería Nacional, los milagros que sin necesidad de demasiado trabajo llevan a la riqueza, una riqueza fácil, sin esfuerzo, sin tecnología. Como la de Aladino después de encontrar su lámpara. Los monopolios de hecho, los abusos de toda clase. Los funcionarios del registro de la propiedad que tenían coches de lujo. El país donde en un año se vendieron más Audis que en Alemania y se construyó más que en toda Europa. Los que casi casi llegaban al G20, los que pedían un puesto de responsabilidad entre las grandes naciones. El descrédito.

Pero yo no acepto que todos hayamos vivido por encima de nuestras posibilidades, ni que todos nos hayamos endeudado de forma irresponsable. Hay unos culpables. Faltan -parece ser- 100.000 millones de euros. Alguien los ha hecho desvanecerse. Alguien le dio forma al humo que salía de la lámpara, alguien lo cortó y lo vendió a plazos. Me parece que ni el Ministro de Economía ni el presidente del Gobierno (que ahora mismo estará viendo un partido de fútbol) han sido claros: yo me temo que los vamos a tener que pagar nosotros, junto con los intereses. 

Pero no podemos permitir que la etiqueta de culpables pese sobre todos nosotros. La culpa no puede ser colectiva. La culpa es de los individuos: unos son culpables (en diferentes grados) y otros inocentes. En los años 30 en Alemania se encontró a un culpable colectivo. Así empezó lo que empezó. ¿Y como terminó? Con un juicio, en Nuremberg, donde se señaló a unos individuos concretos como culpables. En ese momento terminó la pesadilla. Se podrá criticar este ejemplo, se podrá criticar el juicio... pero lo que está claro es que no debemos aceptar una culpa colectiva que solamente puede engendrar monstruos. 

Habrá unos culpables, hay que buscarlos. Alguien, desde los bancos y las cajas, pidió crédito al exterior de forma irresponsable y lo utilizó para alimentar la burbuja. Alguien en el Banco de España y en los diferentes gobiernos miró hacia otro lado. Alguien desde fuera dejó crecer esa burbuja. Tendremos que pagar nosotros, pero la catarsis tiene que hacerse. Y no se hará.

viernes, junio 08, 2012

Paisajes grandes, paisajes pequeños

¿ Escenas de grandes espacios abiertos o rincones pequeños de una montaña con solo uno o dos árboles que esperan pacientemente el amanecer ?

viernes, junio 01, 2012

La vida interior de 8 Bellona


8 Bellona es un asteroide. Un pedrusco, algo así como una patata metálica que orbita alrededor del sol, supongo que más allá de Marte. ¿Como es? ¿Qué forma tiene? ¿Es, tal vez, como una de esas patatas canarias, pequeña y redondeada? ¿O como una patata alargada, casi con forma de pepino? Nadie lo sabe. No tenemos ni idea. Podría ser, incluso, como una tetera de porcelana, tal y como dijo Bertrand Russell en su famosa frase.

¡Como es posible! ¿No podemos verlo en un telescopio? En absoluto. En una fotografía hecha a través de un telescopio, 8 Bellona es simplemente un pixel. Bien, en un mundo ideal, sería un solo pixel. La luz de 8 Bellona, al cruzar la atmósfera se dispersa levemente. Y la óptica del telescopio nunca es absolutamente perfecta. De modo que en cada fotografía, Bellona debe ocupar algunos pixels. Digamos que la energía que nos llega de él se ha dispersado. Pero en lo esencial, solamente tenemos un  triste y miserable pixel. No podemos saber nada.

¿No se podría ampliar más la imagen con un telescopio más potente? Si, pero no sería suficiente. Bellona es abismalmente pequeño, visto desde aquí. ¿Que podemos pues saber de la vida interior de este asteroide? ¿Gira, alocado, sobre si mismo como una peonza ? ¿O se mueve con la solemnidad de las naves espaciales en 2001, la película de Kubrik?

Bien, un solo pixel ya es algo. Podemos medir el brillo de Bellona. Pero no es fácil. Su luz, la luz del sol que Bellona refleja, puede estar atravesando una nube. A lo mejor está muy alto en el cielo, o más bajo.. su luz siempre será ligeramente diferente. Pero resulta que -aparentemente- al lado de Bellona hay estrellas, muchas estrellas, de las que si que conocemos su brillo. Su magnitud, en términos astronómicos. Si comparamos la magnitud de la luz de las estrellas con la que sabemos que tienen, puesto que ya han sido medidas, podremos inferir la magnitud de Bellona, a pesar de las nubes. A esto se le llama fotometría.

Bien, aceptemos que sabemos hacer eso... (y no es fácil hacerlo correctamente). Si vamos midiendo una y otra vez la magnitud de Bellona, observaremos que fluctúa. Su brillo sube y baja, imperceptiblemente para un observador humano que lo estudiara a través del telescopio, pero no para la cámara. ¿A qué puede deberse ese cambio en la luz de Bellona? Supongamos que fuera como un pepino. Cuando lo estemos viendo por la parte estrecha, nos llegará menos luz que cuando lo estemos viendo por la parte ancha. De esta forma podremos saber su período de rotación y hacernos una idea -no muy exacta- de su forma.

Esto es precisamente lo que ha hecho Ramon Naves en la anterior figura. Cada uno de esos puntitos es una medida fotométrica. En el eje vertical está la variación en la luz que llega de Bellona y en el horizontal, el tiempo. Su telescopio, adecuadamente programado, va siguiendo el movimiento de Bellona entre las estrellas, y va registrando su luz. A pesar de las farolas, de la prima de riesgo, de las guerras lejanas y las injusticias cercanas, lentamente, hora a hora, los datos van tomando forma... Pero se hace de día y Bellona todavía no ha terminado de girar.. no hay nada concluyente. A la noche siguiente, la caza continúa. Al cabo de unas noches de observación tendremos todos los datos.

Y todo esto ¿para que sirve? Pues no sirve absolutamente para nada. Miento deliberadamente: si que sirve. Servirá algún día cuando alguien quiera comprar o vender a Bellona, o acercarlo a la Tierra, o alejarlo. O, tal vez, sabiendo los períodos de rotación de todos los asteroides se pueda inferir algo sobre su formación y sobre el origen del sistema solar. Pero hoy quiero provocarles, e insisto: NO SIRVE PARA NADA. Sirve solamente por el placer de satisfacer nuestra curiosidad, de hacer algo difícil, de hacerlo bien, de regalar esos datos a una comunidad.

Creo que este acto de estudio metódico de una piedra casi irrelevante encierra una maravillosa poesía. Imagínenlo como un mandala. Y la firma, de una modestia absoluta, simplemente: "Observador: Ramon Naves". OBSERVADOR, el que observa, anota, guarda, estudia ese mundo interior.

Es posible que en esta entrada haya cometido algún error, no he querido consultar ninguna wikipedia ni nada por el estilo. Yo no se gran cosa de todo eso. Se lo suficiente como para que me asombre. Pero declaro: Felices los que se asombran, felices los que se admiran de la obra de los demás, felices los que reconocen su ignorancia y la usan como estímulo para aprender.

lunes, mayo 28, 2012

El amor de Zeus

Los árboles más interesantes para la fotografía son los que crecen en los puntos más agrestes, alejados del bosque. Pero normalmente, han sido destruidos por el viejo Zeus con un rayo. Algunos dicen que Zeus no es más que un ególatra gruñón que desde lo alto del Olimpo siempre dirige sus rayos hacia los que se han atrevido a crecer por su cuenta. Otros, sin embargo, creen que Zeus dirige sus rayos precisamente hacia los árboles que más ama. Esa es su gran desgracia: solamente es capaz de expresarse por medio del rayo. Y después de cada tormenta, llora amargamente al ver todo lo que ha destruido.

Yo no lo se.

miércoles, mayo 16, 2012

Astrofotografía, especialización, "sense of place" y un cacto


Hoy (16/5/2012) la página APOD de la Nasa publica una magnifica foto de la Nebulosa de la Tarántula. No se asusten si padecen aracnofobia, pueden mirarla sin miedo ya que el parecido con una tarántula es mínimo.

Cuando digo "magnífica", no estoy exagerando: la foto la tomó el telescópio Hubble, desde fuera de la atmósfera terrestre, de modo que difícilmente ninguno de nosotros podrá lograr nada igual desde su casa.

El problema de esa imagen es que no hay forma de situarla en un contexto visual identificable para un espectador no especializado. APOD nos dice que la Tarántula está en la Gran Nube de Magallanes (LMC) y nos remite a un enlace con un primer término de la LMC. Posiblemente esto ya será algo más fácil de interpretar para los lectores del hemisferio Sur, ya que la LMC es visible a simple vista desde allí.

Como en tantos otros campos del conocimiento humano, en Astronomía se tiende a la especialización. Esto es inevitable puesto que hace por lo menos dos siglos que nadie puede saber (en absoluto) todo lo que se sabe.

Ahora bien, en fotografía las cosas son diferentes. Una de las fórmulas para lograr una buena fotografía es imitar a los árboles, que tienen dos partes. Una de las dos debe apuntar al cielo, elevar la mirada hacia algo nuevo, desconocido o sorprendente para el espectador. La otra debe ser como la raíz, que ancle el tronco a la tierra, facilitando que la mirada pueda interpretar el resto que nos es desconocido. Si solamente hubiera hojas, la mirada podría perderse entre cosas desconocidas, sin prestarles atención, como una cometa con el hilo roto. A esto le llaman aportar "sense of place".

En realidad en la ciencia ocurre algo parecido. La gente que tiene profundos conocimientos de un solo campo a menudo olvida proporcionar esa raíz (o no tiene tiempo para hacerlo). De esta forma hay ya miles y miles de cometas volando en diferentes cielos, y cada una de ellas solamente puede ser comprendida por unas pocas personas. El resultado es que globalmente la ciencia cada vez es peor comprendida, incluso entre los propios científicos y estudiantes de ciencia. Se está llegando al punto que profetizaba Asimov, en el que apenas hay diferencia entre ciencia y magia.

Pero ¿donde está la LMC? A la izquierda del cacto. Allí, aunque no pueda verse, está la Nebulosa de la Tarántula. La otra nebulosa de Magallanes, la pequeña, está encima (aparentemente) del cacto. Ya se que esta foto no podrá competir con la del Hubble, pero tal vez ahora les apetezca tomar un avión para irse a Chile a ver las nebulosas de Magallanes desde el desierto, o tengan curiosiadad por saber algo más sobre esa extraña tarántula.

domingo, mayo 13, 2012

Primera prueba con la Vixen Polarie

La Astrofotografía tiene una justificada fama de ser una disciplina de cierta dificultad técnica, pero últimamente están apareciendo productos que la simplifican mucho, y uno de ellos es la sorprendente montura ecuatorial portátil Vixen Polarie.

Como ya sabrán, el primer problema que debemos superar para fotografiar el cielo estrellado es la rotación de la Tierra. A causa de este movimiento, las estrellas parecen girar en torno a un punto cercano a la estrella polar. Hay dos formas de hacerlo: (i) Emplear una cámara sensible y un objetivo luminoso, lo que permitirá que el tiempo de exposición sea corto y el movimiento de las estrellas sea imperceptible. (ii) Hacer girar la cámara para compensar el movimiento de la tierra, dejando el cielo fijo.

Si optamos por hacer girar la cámara, deberemos emplear una montura ecuatorial, o un aparato mecánico equivalente. Las monturas ecuatoriales suelen emplearse en Astronomía para que los telescopios apunten siempre al mismo punto del cielo. Son aparatos grandes, pesados y engorrosos, que precisan de trípodes y contrapesos, y que no pueden en absoluto ser transportadas cargándolas hasta los lugares donde el cielo se ve realmente bien. Pero si no vamos a emplear un telescopio si no una cámara fotográfica con una distancia focal corta o media, ¿no sería posible sacrificar parte de la capacidad de carga de una montura ecuatorial convencional a cambio de reducir mucho su peso?. La respuesta hasta hace poco era "tal vez si... pero no hay ninguna en el mercado".

Hace pocas semanas, la firma japonesa Vixen presentó su montura Polarie. Hasta ese momento, la única alternativa era el Astrotrac, que yo he usado en muchas ocasiones pero que no que no me ha dejado contento. Por otra parte, Vixen es un nombre muy solvente en el mundo de la Astronomía, de modo que inmediatamente la Polarie despertó mi interés. Mi única duda era la carga máxima de 2kg, algo inferior al peso del equipo que yo uso ( la Nikon D700, el 14-24 y una rótula Markins deben pesar unos 2.5 kg). El distribuidor de Vixen en España me dijo que suelen ser conservadores en las especificaciones de peso, de modo que decidí pasar por la tienda a verla. La impresión inicial fue que en efecto, podría soportar la sobrecarga. El viernes pasado finalmente pude salir al monte a hacer una primera prueba.

La Polarie tiene un diseño externo muy compacto: una especie de caja blanca que se acopla a una rótula por la parte inferior, como si fuera una cámara. En el frontal tiene un disco de aluminio que gira, a razón de una vuelta cada día. Si alineamos el eje de rotación del disco con el eje de la tierra, podremos compensar el movimiento aparente del cielo, tanto en el hemisferio Norte como en el Sur.


Aquí pueden ver la Polarie sobre un trípode Feisol, con una rótula de bola tipo Arca Swiss (aunque se puede usar cualquier trípode y rótula). En el lateral izquierdo de la Polarie, sobre el disco giratorio hay acoplada una segunda rótula Arca, una Markins en mi caso. Un pequeño inconveniente de la Polarie es que el tornillo de salida es del paso "pequeño" (1/4 de pulgada, como para una cámara) y no del estándar de las rótulas, de 3/8. Pero esto puede resolverse con un adaptador que tienen en las tiendas de fotos.

En esta segunda rótula es donde deberemos colocar la cámara. Verán que hay una bolsa negra colgada del trípode. Esto lo hago por que al ser de carbono es muy ligero y procuro añadirle dos o tres kilos de piedras para estabilizarlo y evitar accidentes. 


Aquí pueden ver la cámara, una Nikon D700 con un Nikon 14-24 F2.8, ya colocada en la segunda rótula. La Polarie tiene que alinearse con el eje de la Tierra ajustando la rótula inferior. Esto puede hacerse utilizando el medidor de inclinación blanco y una brújula (incorporada) o con la estrella polar. La segunda opción es más fácil y precisa, pero también podemos ajustar la Polarie "a ciegas", sin ver la estrella polar. Esta segunda opción será muy práctica en el hemisferio Sur.


Aquí pueden ver el conjunto. Mientras me esperaba a que la estrella polar fuera visible, cumplí con el pequeño ritual de prepararme un café y tender esta pequeña esterilla gris que uso de superficie de trabajo. Por curiosidad, probé que tal era la alineación "a ciegas" fotografiando Venus cuando todavía ninguna estrella era visible. Incluso en estas condiciones, si usamos un gran angular podremos hacer fotografías sin trazas de estrellas con tiempos de exposición de un par de minutos.


Con la Polarie ya debidamente alineada, tomé esta fotografía con un 50mm y una exposición de 4 minutos a ISO200 y F11. Podemos ver a Venus absolutamente inmóvil, mientras el paisaje y las luces artificiales describen trazas.

Aclarar que esta foto es simplemente una ilustración: no suele quedar demasiado bien dejar la Tierra movida... aunque puede tener su sentido y estoy seguro de que a Galileo le hubiera gustado ver esta imagen. Con 8 minutos de exposición (a 50mm) me salió una pequeña traza en las estrellas, que no sería ni mucho menos visible en una foto a 800 o 1200 pixels en la web. Digamos que 6 minutos debe ser el máximo razonable con un 50mm (en una cámara de formato completo). Pero tal vez pueda alinearse algo mejor la Polarie, este tipo de cosas suelen mejorar con la práctica o, en mi caso, si me decido a ponerme las gafas de lejos. Hay un buscador de la polar, de mucha calidad, que puede comprarse separadamente. Pero de momento no lo voy a usar. 

Si -siguiendo con el anterior ejemplo- usáramos un 100mm, el tiempo máximo se dividiría por dos y pasaría a ser de 3 minutos. Mientras que con un 28mm sería de unos 12 minutos y con un 14mm, de unos 24. Esto es mucho más que suficiente para capturar cualquier objeto celeste razonable.


Por ejemplo, para esta foto de la Vía Láctea utilicé una montura ecuatorial convencional, que pesa lo que no está escrito y que yo alimenté con una batería de coche. Son ocho tomas de ocho minutos cada una, con un 24mm, apiladas para reducir el ruido de la forma que explico aquí. Creo que podría hacerse exactamente lo mismo con la Polarie. Un sujeto interesante serán algunas de las preciosas nebulosas oscuras de Barnard que comentaba el otro día.

Para ponerla en marcha simplemente hay que mover un dial. Hace un ruido apenas perceptible, que recuerda a un grillo y que a mi particularmente me gusta. Da una impresión excelente. Con sus dos únicas pilas de 1.5V, parece que una vez empiece a girar seguirá haciéndolo incansablemente hasta que la paremos. Y puede pararse un momento, si nos interesa, y volverse a poner en marcha desde donde la hemos dejado. Esto parecerá algo obvio, pero Astrotrac no puede hacerlo.


Finalmente fotografié la Osa Menor con un 50mm, a F5.6, ISO 200, 4 minutos de exposición (esto es un recorte de la foto, sin tratar de eliminar la contaminación luminosa).

Ahora espero poder llevarme la Polarie a un lugar donde haya un cielo decente y hacer alguna foto interesante con ella, no solamente pruebas. Espero que mi buena impresión inicial se confirme. El Astrotrac y la plancheta ecuatorial que yo usaba hasta ahora me parece que se van a quedar en el armario para siempre. Ya les informaré.

jueves, mayo 10, 2012

El poder sanador de la sonrisa

Papilio machaon mirando a la cámara

Sol a través de las sequoias en John Muir woods

Los que hace tiempo que sigais este cuadernillo, sabreis que mi sentido del humor es más o menos ácido y que con facilidad tiendo al desánimo. Pero no están las cosas como para dejarse llevar por la melancolía.

Reflexioné un poco y desde hace unos días he decidido empezar -siempre que pueda- la mañana subiendo una foto alegre al facebook. Las tengo en un álbum que he llamado "Fotos para una crisis". Espero que este pequeño ejercicio pueda ser de utilidad para alguien. En esta entrada teneis algunas fotos de muestra.

Gota de agua en el musgo

Euphydryas desfontanii

Ahora el Doctor Teodoro Martínez, pediatra que trabaja en el sistema público de salud de este país (España) se ha hecho eco de esta propuesta y la utiliza como punto de partida para sus reflexiones sobre la crisis.

Dice Teodoro en su entrada "El poder sanador de la sonrisa": En este difícil momento es más fácil comenzar a andar si nos apoyamos entre nosotros. Todos tenemos algo que ofrecer, pequeño, pero único; algo que los demás aprecian, y que los anima a emprender sus propios caminos. Haciendo pan, conduciendo un autobús escolar o barriendo calles como ningún otro podemos estar creando ese momento de alegría que alguien necesita para emprender algo grande, que nos beneficiará a todos.


Rio Merced en el Yosemite

Mariposa nocturna durmiendo detrás de una hoja, al amanecer

En fin, seguiremos luchando. Animos.